Morena gana diputaciones y senadurías, pero no puede en gobiernos municipales

Morena gana diputaciones y senadurías, pero no puede en gobiernos municipales

Por: Álvaro González

La consigna de la dirigencia nacional de Morena era penetrar en los gobiernos municipales de Coahuila, al costo que fuera. Lo intentó, avanzó, pero no pudo, salvo en Piedras Negras, donde hubo un descuido del PRI.

Morena y sus aliados PT y PVEM aprovecharon la “ola” del voto presidencial, para ganar hasta cinco diputaciones federales y dos senadurías en Coahuila, pero retroceden en el intento de apoderarse de los gobiernos municipales, para quedarse con tan solo cinco municipios pequeños y uno mediato y estratégico (Piedras Negras), pero con un margen estrecho.

Además de Piedras Negras, Morena y sus aliados solo gobernarán en otros cinco municipios pequeños: Francisco I. Madero, Nava, Viesca, Allende y Zaragoza.

El PAN se desploma hasta niveles históricos, colocándose como la cuarta fuerza política del estado, en una posición de sobrevivencia.

Movimiento Ciudadano solo logró prender en Saltillo, donde se llevó un poco más del 9% de la votación, por la influencia de su proximidad con Monterrey, pero solo gobernará el ribereño municipio de Hidalgo, especialmente crítico por problemas de seguridad pública, al ser paso entre Tamaulipas y Coahuila.

El PRI logra recuperar toda la zona carbonífera, al sumar Múzquiz y San Juan de Sabinas, aunado a Sabinas, donde repite, y recupera también toda la zona centro del estado, ganando Monclova, Frontera y Castaños, lo que le permite sumar 30 municipios.

La consigna de la dirigencia nacional de Morena era penetrar en los gobiernos municipales de Coahuila, al costo que fuera. Lo intentó, avanzó, pero no pudo, salvo en Piedras Negras, donde hubo un descuido del PRI.

Lo más significativo es que se dio un voto diferenciado, al momento de emitir el voto por la presidencia de la república, los senadores, diputados federales y presidentes municipales.

Al decidir los presidentes municipales el elector tomó más como referencia los perfiles, pero, además, por el índice de participación, que fue casi del 65%, algo atípico, las clases medias jugaron un papel muy importante al votar, masivamente, en contra de Morena en las elecciones municipales, aunque cada región tiene sus diferencias y circunstancias especiales.

Al cierre de esta edición, Morena se daba como ganador en los distritos federales 1 de Piedras Negras, 2 de San Pedro, 6 de Torreón, 7 de Saltillo y 8 de Ramos Arizpe, además de las dos senadurías, mientras que la alianza PRI-PAN-PRD ganaba en el 4 de Saltillo, 5 de Torreón y 3 de Monclova, pero el margen era sumamente estrecho en el distrito 1 y en las senadurías, donde la diferencia es de apenas un punto porcentual; había 2% de votos nulos y faltaba más del 10% de los votos por computar, así que se preveía imputación por parte del PRI-PAN-PRD.

En las candidaturas a presidentes municipales el PRI supo escoger a sus candidatos, y muy probablemente lo mismo pasó en las diputaciones federales y las senadurías, pero en estos últimos operó un factor que fue subestimado y sobre el cual no se tomaron medidas: las campañas presidenciales.

En La Laguna fue un acierto haber optado por la reelección de Román Cepeda González, quien tuvo la capacidad de contener al candidato morenista, Shamir Fernández, quien hizo, como se había prometido, una de las campañas más sucias de que se tenga memoria, esto hablando de los sectores populares, pero, para fortuna de Román Cepeda, fue rechazado masivamente entre la clase media, además de las divisiones que ya son bien conocidas al interior de Morena en la región Lagunera.

En Saltillo fue un gran acierto haber puesto de candidato a Javier Díaz González, pues además de la presión de Morena surgió el voto en favor de Movimiento Ciudadano. Si se hubiera optado por la reelección con José María Fraustro Siller se hubiera perdido la capital del estado, debido a la tibieza del carácter del personaje y a que no le hubiera alcanzado la imagen como presidente municipal que tiene, no obstante que ha gastado en la misma forma permanente hasta en diarios de la ciudad de Torreón.

El 10% de la votación que se llevó Movimiento Ciudadano no estaba considerado en la elección de Saltillo, y eso fue lo que le permitió a Morena acercarse tanto en una elección que, de otra forma, hubiera sido una victoria mucho más amplia para el PRI y Javier Díaz.

En la región carbonífera parece haber jugado un papel muy importante el hecho de que el electorado captó dos cosas: la corrupción de morenistas protagónicos, como la familia Flores, por citar un ejemplo, y la demagogia del gobierno federal para con el gremio de los mineros. Es claro que no hay cambio y los únicos beneficiarios son los dirigentes morenistas.

En la región centro, donde se optó por desplazar tanto a Morena como al PAN, hay una gran indignación social por lo que se ha hecho con Altos Hornos de México, AHMSA, que al final no es sino una venganza personal de Andrés Manuel López Obrador sobre Alonso Ancira, quien es un ave de tempestades y tiene un historial negro, pero estaba de por medio la fuente de empleo que mueve a toda la región y eso no le importó. La venganza estuvo por encima del pueblo y eso cuesta políticamente.

EL DESCUIDO DE LA CAMPAÑA DE XÓCHITL

En su edición de mayo pasado, Revista de Coahuila publicó un trabajo de Marcela Valles, en el cual plantea que lo peor que le podía pasar a la alianza PRI-PAN-PRD, era que se presentara una diferencia muy grande entre las candidatas Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, porque Morena estaba haciendo una campaña muy intensa del “voto en cascada”, que ellos denominaban “plan c”, bajo el lema de “vota todo Morena”.

En Coahuila, y en gran medida debido al rompimiento de la alianza PRI-PAN-PRD en las presidencias municipales, el manejo de la campaña de Xóchitl Gálvez se volvió todo un problema, al no lanzar una propaganda masiva que contrarrestara el “vota todo morena”. Lo que se anunciaba como un error táctico de la alianza PRI-PAN-PRD se cumplió, con el añadido de que algunas campañas de candidatos a diputados federales dejaron mucho que desear.

Si se observan las estadísticas generales de las votaciones del 2 de junio, resulta casi increíble que Morena y sus aliados hayan logrado 5 de 8 diputaciones federales (estará en impugnación el distrito 1) y las 2 senadurías (también estarán en impugnación), cuando en las presidencias municipales, sumando todo el estado, la ventaja es amplísima para la alianza PRI-PAN-PRD.

Sucedió lo que Revista de Coahuila había anticipado en mayo: el “voto en cascada” cerró la votación por las diputaciones federales y las senadurías, un error que resultó muy costoso.

El PAN tuvo mucho que ver con esta situación. La dirigencia de Acción Nacional en el estado, que por cierto deberá irse a su casa por dignidad, se pensaba la propietaria de la campaña de Xóchitl Gálvez, pero no tenía los recursos, ni partidistas ni financieros, para cubrir la campaña en Coahuila (el problema se presentó en varios estados del país), pero fueron todavía más lejos: obstruyeron, al grado de bloquear el acto de cierre de campaña en Torreón, que es el centro regional de La Laguna, lo que levantó inclusive indignación porque el evento estaba ya inclusive programado con fecha y hora.

El PRI debió de invertirle a la campaña de Xóchitl Gálvez, independientemente de las diferencias con el PAN, pues iba de por medio el interés nacional, pero además porque tenían todas las condiciones para ganar.

Los publicistas y asesores electorales del priismo se equivocaron en varias cosas, pero esto fue un error grave, que puede costar inclusive las senadurías.

¿Cómo un candidato como Luis Fernando Salazar, a quien su compañera Cecilia Guadiana lo acusó, formalmente, de no estar haciendo campaña y “nadando de muertito” le pudo ganar a Miguel Riquelme Solís, un exgobernador con un nivel de aceptación muy alto? Increíble, pero también un indicio de lo mal que manejaron los partidos la campaña de Xóchitl Gálvez a nivel nacional, lo que ahora tiene metido al país en un grave problema, al darle al partido oficial la mayoría calificada en el poder legislativo, lo que más se temía de la elección presidencial.

EL CASO SHAMIR Y EL JUEGO SUCIO

A nivel de calle, como decimos en el medio periodístico, muchas de las contiendas electorales por las presidencias municipales fueron algo rudo; un agarrón sin cuartel, con un partido Morena que está desplegando todo lo peor de los vicios electorales de la política mexicana y, un añadido muy grave: la presencia y operación del crimen organizado.

En el caso de Torreón las cosas fueron especialmente difíciles. Morena decidió lanzar como candidato a Shamir Fernández, quien apenas tiene en el partido oficial menos de dos años, quien fue dirigente municipal del propio PRI, diputado local tres veces, diputado federal en funciones electo a través del PRI, notario público por obra y gracia del mismo PRI y operador electoral en una gran cantidad de campañas. 

Lo prefirieron por encima de perfiles como el de Cintia Cuevas, excoordinadora de los programas del bienestar y morenista histórica, quien por cierto ganó el distrito 6, que cubre gran parte del sector más pobre de Torreón y zonas aledañas.

¿Dónde está la transformación o se trata de llegar al poder sin importar a través de quién? Esa ha sido la consigna de Morena a nivel nacional y aquí se confirma.

Shamir Fernández hizo una campaña muy sucia, usando todas las malas artes que estaban a su alcance; trapacerías como las de pagar hasta mil pesos por cada voto en sectores como el segundo cuadro de la ciudad, o segunda de Cobián, como se conoce aquí, según lo pudo constatar Revista de Coahuila el día de la elección. 

¿De dónde sale todo ese dinero? Shamir, según dan testimonio gente que ha trabajado junto con él, es un tacaño, pero en esta campaña estaba gastando, de manera desesperada, dinero a mano llena. Las evidencias, como un video explícito que le publicaron, indican que todo este dinero tiene fuentes oscuras, negras, pero lo único que importaba era ganar la elección. 

El resumen del proceso electoral del 2 de junio para Manolo Jiménez, es un Coahuila más gobernable y más unido, pero 4 o 5 diputaciones y posiblemente 2 senadurías se perdieron, cuando Coahuila, por su posición de estado de oposición fuertemente posicionado, no debió perder más de dos diputaciones, como máximo, y ganar las senadurías era algo obligado. 

¿Cómo será la relación con Claudia Sheinbaum? La prudencia indica que hay que esperar poco, muy poco. Ponerse en la posición optimista y hasta eufórica de un Esteban Villegas, gobernador de Durango, parece una ingenuidad y una torpeza de cálculo, pero Esteban Villegas es experto en ambas materias.

Coahuila es, como estado, completamente diferente, por todos sus indicadores y desempeño. La realidad es que Claudia Sheinbaum es en parte, sólo en parte, un misterio que se descifrará pronto y sería toda una sorpresa si se deslinda del aberrante presidencialismo y centralismo de Andrés Manuel López Obrador. La expectativa de que nos dé mejores presupuestos como estado es una visión optimista, y una realista sería conformarse con que ya no nos quite más.

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