Queda intacta la explotación del acuífero en La Laguna

Queda intacta la explotación del acuífero en La Laguna

Por: Eduardo Rodríguez 

Se gastaron 17 mil millones de pesos en un proyecto de Agua Saludable, pero no hay rendición de cuentas; todo ha sido ocultado por la Conagua.

Resulta increíble que un gobierno que se dice progresista, de izquierda, como el de Andrés Manuel López Obrador, haya dejado intacto el problema de la explotación del acuífero de la región lagunera; el “huachicoleo” del agua de las presas en los módulos de riego y la corrupción histórica de la Conagua, en lo que corresponde a Cuencas Centrales del Norte.

Se lanzó el proyecto de Agua Saludable para La Laguna, con un supuesto costo inicial de 11 mil millones de pesos, que al final puede alcanzar los 17 mil millones de pesos, manejados con absoluta opacidad por parte de la Conagua, que no ha rendido cuentas de nada, mucho menos de quienes fueron las empresas que hicieron el gran negocio en este proyecto.

A las prisas, ya en el cierre del sexenio, se está terminando el proyecto de obra, pero no se entregó un solo peso a los gobiernos municipales para renovar las redes de distribución de agua potable, por lo que la entrega de agua y su inyección a las redes viejas y en mal estado, provocará un desperdicio del vital líquido como nunca antes se había dado.

Como es un asunto de prioridad, que no admite demoras, más con las olas de calor que se están presentando, los gobiernos municipales han optado por ir a la segura, perforando nuevos pozos para prevenir el abasto y no enfrentar graves problemas con las demandas de la población.

CONAGUA, NIDO DE CORRUPCIÓN

Si se gastaron 17 mil millones de pesos en un proyecto como Agua Saludable para La Laguna, debió realizarse una planeación muy cuidadosa, lo que no se hizo, pero principalmente debió de llevarse a cabo un programa de ordenamiento de la explotación de los acuíferos subterráneos y el uso del agua de las presas.

Para ello es necesario tener una información verdadera y comprobada sobre el estado de los acuíferos y de qué forma se está dando actualmente su explotación.

Esto llevaría al primer paso: el censo de los pozos legales y clandestinos que operan en la región lagunera, algo a lo que se ha negado la Conagua por décadas y por corrupción de sus funcionarios, que argumentan, desde hace por lo menos 25 años, que no tienen los recursos humanos y técnicos para levantar ese censo, lo que es cierto, pero es algo que se hace de manera intencional, para proteger los intereses de grandes agricultores con los que tienen arreglos.

El segundo paso sería la regulación de la explotación, eliminando los pozos clandestinos y colocando los medidores volumétricos en los pozos que son legales, para poder regular la explotación. 

Una vez controlada la explotación debe existir una planeación de cultivos, reduciendo aquellos que tienen un consumo altísimo de agua y tecnificando el riego de cualquier tipo de cultivo en la región, algo que se prometió en el programa de Agua Saludable para La Laguna, y que, a la fecha, ha quedado sin cumplimiento, y todo indica que así sucederá por lo menos en lo que resta del actual gobierno federal.

Los módulos de riego tienen problemas de corrupción endémicos e históricos, hay un trafique de agua y un “huachicoleo” que es de todo mundo conocido, algo casi generalizado, pero la Conagua mantiene una política de brazos cruzados. Hay ejidos, muchos, donde casi toda el agua se vende o se desvía del sector ejidal a propiedades privadas. 

Hay productores privados que acaparan el agua equivalente a todo un ejido y más, lo cual vienen haciéndolo desde hace décadas, pero esto se ha ido incrementando con la crisis de la agricultura en los ejidos, algo que amerita un estudio de fondo y medidas gubernamentales de remediación, porque se ha generado una desigualdad económica brutal entre el sector privado y el ejidal, en algunos casos a niveles casi semejantes a las que se daban antes del reparto agrario.

Mientras se presumen los programas sociales como “Sembrando Vida”, en el sur del país y en otros pocos estados, los campesinos han sido abandonados por el gobierno morenista en casi todo el país, y La Laguna no es una excepción. Sin créditos, sin apoyos y sin precios justos y mercado para los productos, la situación se ha tornado cada vez más crítica, disparando la migración a las ciudades y a los Estados Unidos. 

Todo indica que en la Conagua no habrá cambio alguno y sus vicios cerrarán el sexenio intactos, lo mismo que sucede en la Secretaría de Agricultura. 

Tenemos otro sexenio perdido para los pequeños agricultores y ejidatarios, incluso para una parte de los agricultores que se pueden considerar como medianos.

La explotación del acuífero y del uso ineficiente del agua, así como la corrupción en el sector, han quedado intactos. Se gastaron 17 mil millones de pesos en un proyecto de Agua Saludable, pero no hay rendición de cuentas; todo ha sido ocultado por la Conagua.

El presupuesto original anunciado hace casi 4 años, fue de 11 mil millones de pesos. Solo una gran ineptitud o una gran corrupción explican que se haya aumentado en 6 mil millones de pesos y que probablemente no será concluido en este sexenio.

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