Los celulares pueden ser de alto riesgo para niños

Los celulares pueden ser de alto riesgo para niños

Por: Eugenia Rodríguez

Los riesgos no solo pueden ser físicos sino también psicológicos; un problema que recientemente ha comenzado a ser estudiado por los médicos, sociólogos y especialistas del comportamiento.

Los teléfonos celulares o también llamados inteligentes, que han traído consigo un cambio drástico en los hábitos de vida de casi toda la población, pueden ser de alto riesgo para los niños, púberes y adolescentes, pero de manera especial para los niños si se inician a temprana edad en su uso y se hace de una forma inmoderada. 

Los riesgos no solo pueden ser físicos sino también psicológicos; un problema que recientemente ha comenzado a ser estudiado por los médicos, sociólogos y especialistas del comportamiento.

Para muchos padres de familia resulta cómodo dar a los niños un aparato celular, como una forma de mantenerlos entretenidos; como un juguete electrónico más; una especie de videojuego, pero el problema es que los teléfonos celulares no son un videojuego, que ya de por sí es algo que tampoco se recomienda utilizar en exceso, sino el acceso a todo un mundo de información, gran parte de la cual no es apta para menores, ni siquiera para púberes y adolescentes.

La doctora María Esther Luján, especialista en psicoterapia infantil y además graduada en medicina general, advierte que el uso excesivo del aparato celular, en sí mismo, independientemente de los contenidos, puede generar una serie de problemas físicos.

De acuerdo a los últimos estudios, realizados en universidades norteamericanas y más reciente en instituciones mexicanas, el abuso en el uso del celular genera una serie de problemas de tipo ocular, los cuales anteriormente no se observaban en menores de edad, sino en personas mayores con ciertos hábitos.

Los problemas más frecuentes están relacionados con la película lagrimal, que es un grupo de enfermedades que se conoce como “ojo seco”, o disminución de la humedad natural que permite ver de manera correcta a una persona.

Los niños pueden comenzar a presentar irritación, escozor, visión borrosa intermitente, entre las principales manifestaciones, algo que no es natural en un niño, sino en adultos con un uso excesivo de la vista o como resultado secundario de algunos padecimientos.

“Si hay tendencia, el niño puede desarrollar de manera más temprana la miopía. Si se le iba a manifestar en la adolescencia o inclusive en su primera juventud, se puede comenzar a dar en niños de seis, siete u ocho años”, comenta la doctora Luján.

El uso del aparato celular y de otros dispositivos parecidos, se realiza sentado o acostado, permaneciendo en esa posición por horas, varios días de la semana y en especial los fines de semana, lo que propicia que los niños y niñas sean más sedentarios y, en consecuencia, esto se convierta en otro factor de incremento de la obesidad.

Un niño, por la salud de su desarrollo, debe ser una persona con un tiempo diario de actividad física, lo que ayuda no solo a su desarrollo físico sino también mental.

LOS TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO

Uno de los efectos más frecuentes del uso excesivo del celular a temprana edad, son los trastornos del sueño. Los dispositivos despiden un tipo de luz denominada luz azul, que afecta el funcionamiento neuronal ordinario, alterando los hábitos del sueño y la calidad del mismo, lo que a su vez altera el comportamiento general del menor durante el día, sobre todo su rendimiento escolar.

“Si ya es recomendable el apagar la televisión, por lo menos una hora antes de ir a dormir, el uso del celular debe evitarse al menos dos horas antes de la hora de ir a dormir, pero en términos generales yo recomendaría que un menor no debe usar un aparato celular, sino hasta un periodo como la pubertad, pero previamente debe ser educado para su empleo correcto. Hoy podemos ver a niños de 7 años completamente aislados, usando por horas un teléfono celular, sin ninguna supervisión”, comenta la especialista.

Otros trastornos del comportamiento se originan en lo vertiginosa que es la información en las redes sociales, y la gratificación anormal que proporcionan al niño, que no alcanza a diferenciar entre ficción y realidad, por lo que puede desarrollar un comportamiento impaciente e inclusive en algunos casos ansioso, con poca tolerancia hacia el ritmo ordinario de la vida habitual. 

“El niño va a querer permanentemente una estimulación visual y algo novedoso, gratificante, lo que puede hacer que pierda interés por el hábito de la lectura y por otras actividades propias de un niño, con el cual de por sí ya hay problema entre los escolares de nuestro país”, comenta.

CONTENIDOS NOCIVOS Y HASTA PELIGROSOS

Además de los problemas físicos y del comportamiento que puede tener el uso de los teléfonos celulares de forma excesiva en los menores, el mayor riesgo parece estar en la integridad moral del menor, ya que ordinariamente el uso del mismo se hace sin supervisión y sin poner candados de acceso a los mismos.

“Simplemente el padre o la madre le prestan su celular al niño, para que se ‘entretenga’ mientras ellos realizan otras actividades, y el niño, que va aprendiendo a manipular el aparato cada vez con más destreza, puede tener acceso a prácticamente cualquier información, y las redes sociales, por citar un ejemplo, están llenas de un lenguaje procaz, obsceno, de videos, fotografías del mismo tipo, pero inclusive el bombardeo de anuncios de venta de pornografía o sitios libres de acceso a la pornografía, a los que pueden entrar con tan solo poner una o dos palabras en el buscador. Esto es algo sumamente delicado y los niños no están protegidos”, advierte la especialista.

“Con el celular los padres tienen toda una responsabilidad con respecto a sus hijos, y esto es algo que la mayoría de ellos no están asumiendo, todo parece fácil y cómodo, pero no lo es y tiene sus consecuencias”, concluye.

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