El desorden en la planeación universitaria y el desempleo de nuevos profesionistas 

El desorden en la planeación universitaria y el desempleo de nuevos profesionistas 

Por: Fabian Moreno

La oferta de estudios universitarios en la región lagunera, y en todo el país, se maneja en base a una política de libre oferta y libre mercado, como si se tratara de cualquier otra mercancía, sin estudios de planeación, y lo mismo ocurre en el sector público que en el privado, lo que está provocando que una gran parte de los nuevos profesionistas egresados no tengan ninguna posibilidad de trabajo, por lo menos no en la economía formal, pero además el nivel de los sueldos es sumamente bajo, en aquellos que logran obtener un empleo.

De acuerdo a datos proporcionados por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), en la región se registran 50,115 estudiantes de universidad al cierre de 2023, donde uno de los datos más significativos es la saturación de algunas carreras y, al mismo tiempo, el déficit en algunas carreras de áreas tan importantes como ingenierías de tecnologías de vanguardia.

De estos 50,115 estudiantes universitarios 18,300, casi el 40%, se concentran en sólo cinco carreras, las cuales se encuentran saturadas: Ciencias de la educación (4,711), Administración de empresas (3,713), Ingeniería Industrial (3,417), Derecho (3,416) y Contabilidad y fiscalización (3,043).

Además de las universidades públicas, entre las que se destaca la UAdeC, hay carreras que se ofrecen hasta en 10 instituciones diferentes, las cuales fueron ofertadas al “mercado” universitarios sin un estudio mínimo de planeación, y también con un mínimo de infraestructura.

Este es el caso de la Licenciatura en Derecho, que tiene un promedio de 650 egresados cada año en la comarca, la mayoría de los cuales no tienen una opción de empleo formal, lo que les lleva al subempleo, ocupándose en trabajos ajenos a su formación, e incluso a la economía informal.

Antonio Rodríguez, padre de familia de 35 años de edad, es egresado de la Facultad de Derecho de la UAdeC. Según lo refiere a Revista de Coahuila, tuvo muchos problemas para encontrar un empleo al egresar. Finalmente se pudo colocar en un despacho de cobranza, donde recibía un sueldo fijo muy bajo y comisiones, lo que no le permitía sostener la economía de su familia, por lo que, con ayuda de la familia de su esposa, obtuvo un crédito para comprar un auto compacto y una concesión de taxi. Tiene siete años que es taxista.

La carrera de Administración de Empresas es considerada, desde el punto de vista académico, como obsoleta en el diseño de su currículo actual, pero se ofrece también en más de 10 instituciones públicas y privadas, con un número de egresados que esta sobre un promedio de 900 cada año y crecerá en los próximos años hasta 1,000 egresados, la mayoría de los cuales va al desempleo o al subempleo.

En el reporte más reciente las cifras de desempleo para profesionistas recién egresados, que están entre los 20 y los 29 años de edad, son alarmantes, particularmente en lo que se refiere al año de 2023.

Corroborando la oferta de empleo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, en 2023 un total de 9,568 estudiantes egresaron de la universidad y tan solo 1,355 lograron colocarse en la economía formal, lo que muestra lo delicado de la disparidad que existe entre la oferta de estudios de carácter superior y las necesidades de la economía en la región lagunera.

El año de 2023 ha sido especialmente crítico en la demanda de empleo para jóvenes profesionistas, si se le compara a los años anteriores, donde el promedio fue cercano al 50%, aunque en este porcentaje se cuantifique el subempleo, pero todo indica que este año de 2024 tendrá las mismas características, debido a los índices de crecimiento económicos pronosticados, los cuales podrían estar por debajo del 2% anual, de acuerdo a las estimaciones de instituciones como el INEGI y el propio Banco de México. El pronóstico optimista se ubica en 2.2% y el conservador en solo un 1.7%.

LA FALTA DE PLANEACIÓN

La misma ANUIES ha sido una institución que históricamente se ha opuesto a promover la planeación de la oferta de estudios universitarios en el país, pero las universidades públicas, la mayoría de las cuales son autónomas, aunque esto en lo político no sea sino una simulación, han estado creciendo con desorden, inclusive el gobierno federal actual ha estado presionando fuerte para que la matrícula de las universidades públicas se incremente, lo que ha sucedido y se presenta como un logro, pero es un crecimiento sin planeación.

Instituciones como la UAdeC deberían tener una dirección de planeación ejecutiva, respaldada con mecanismos como un Consejo de Planeación, lo cual permitiría que la oferta de inscripción a las escuelas y facultades se ajustara a criterios de sustentación de las necesidades de las regiones y el estado en general, restringiendo la matrícula a carreras saturadas y abriéndola a otras opciones nuevas que están siendo demandadas o lo serán en el mediano plazo.

Las universidades públicas, que tienen matrículas superiores a los 30 mil alumnos, y en muchos estados superiores inclusive a los 50 mil, se han convertido en elefantes, con burocracias enormes y con sindicatos rígidos, muchas veces carísimos y obsoletos, lo que hace que se conviertan en instituciones muy poco flexibles; con una muy baja capacidad de adaptación a los cambios sociales, culturales y tecnológicos.

Cuando se habla de obtener recursos propios por la venta de servicios, lo primero que se preguntan los sectores económicos es ¿Dónde están los centros de investigación, generadores de conocimiento y de tecnologías? ¿Dónde están los centros de investigación aplicada y nuevas tecnologías? ¿Dónde están los laboratorios de alta tecnología? ¿Dónde están los cuerpos de investigación para ofrecer servicios a los diferentes sectores económicos? 

Casi todo el gasto se va en burocracia y en la nómina de maestros frente a grupos para atender a una enorme población de estudiantes, dentro de un modelo completamente tradicional; un modelo que tiene siglos, muchos siglos, de antigüedad.

Los números están ahí y son contundentes: están egresando miles de graduados universitarios, pero la mayoría va al desempleo o al subempleo.

Por citar solo una obsolescencia elemental: más del 80% de los egresados, en pleno 2024, no domina el idioma inglés, cuando deberían egresar bilingües. Quienes lo dominan es porque lo han aprendido por su cuenta, no en las aulas universitarias.

Otro dato de obsolescencia, para terminar: ¿Cuántas patentes posee una universidad como la UAdeC? 

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