BIMBO, la novena empresa de México, principal productora de comida chatarra

BIMBO, la novena empresa de México, principal productora de comida chatarra

Por: Gerardo Lozano

Vender, principalmente, comida chatarra por más de medio siglo, le ha permitid}o a BIMBO construir un emporio multinacional, con presencia en 33 países, principalmente en Norteamérica, donde se ha adaptado bastante bien al desastroso mercado de la comida chatarra.

¿Le gustan los “gansitos” Marinela? Tal vez a usted no, pero a los niños mucho, al grado de ser el pastelillo comercial más vendido en la historia de México, pero, como alimento, el “gansito” es una basura para el organismo; una “bomba” hecha a base de azúcar, grasas saturadas, harinas refinadas, sodio y otras sustancias químicas. Son 197 kilo calorías por cada pastelillo y la impresionante cantidad de 46.1 gramos de azúcar, y además cuesta ya 20 pesos, casi el costo de un pasaje de ida y vuelta en el camión en que el papá o la mamá del niño van al trabajo.

El producto tiene los tres sellos: exceso de calorías, exceso de azúcares y exceso de grasas saturadas ¿Pero a quién le importan esos sellos si el consumo es el mismo de antes de que se los pusieran a la envoltura?

El “gansito” es producido bajo la firma Marinela, propiedad del gigantesco negocio panificador  BIMBO, pero la empresa tapatía, que es la novena entre las 500 empresas más importantes de México y la quinta entre las empresas globales de origen mexicano, es propietaria de una larga lista de marcas comerciales, entre las que se pueden mencionar Marinela, Barcel, Sanissimo, Tía Rosa, Milpa Real, Oroweat, Lonchibon, Suandy, Entennman´s, El Globo, Wonder, Sara Lee, Takis, y varias más.

La bolsa más chica de papas fritas de la marca Barcel (Chip´s), tiene un costo de 31 pesos, con apenas 60 gramos de producto, pero tiene 292 kilo calorías y, lo más común, es que se coma como botana junto con un refresco. Es otra “bomba” para la salud a base de almidones, sal y grasas saturadas y es, conste, la presentación más pequeña. Cuesta el equivalente a tres pasajes de camión urbano o, para ser más ilustrativo, vale tres pesos más que un litro de leche (28 pesos), más que un kilo de tortillas (24 pesos) y más que un kilo de frijol (28 pesos).

Vender, principalmente, comida chatarra por más de medio siglo, pues se inició como una panificadora que vendía solo pan blanco, negro y tostado en bolsas de papel celofán, le ha permitido a BIMBO construir un emporio multinacional, que en 2023 tuvo ventas globales por 399 mil 879 millones de pesos, controlando una de las redes de distribución más importantes a nivel mundial, con presencia en 33 países, principalmente en Norteamérica, donde se ha adaptado bastante bien al desastroso mercado de la comida chatarra.

De acuerdo a los últimos estados consolidados, en información oficial de la misma empresa, sus ventas provienen en un 49.3% de los Estados Unidos y Canadá (principalmente de los Estados Unidos); 31.4% de México; 9.9% de Europa, Asia y África y un 9.5% de América Latina.

Vende, es cierto, diversos tipos de panes, entre ellos algunos saludables, pero su negocio grande está en lo que se puede considerar como comida chatarra, es decir, pastelillos, botanas y en general alimentos considerados, por los expertos en nutriología, no solo como poco sanos para las personas, sino muy nocivos.  

LOS SELLOS NO ESTÁN FUNCIONANDO

Desgraciadamente la nueva política de sellos de advertencia en los empaques de los alimentos, donde se advierte el exceso de azúcares, de sodio, de calorías y de grasas, no ha tenido ningún efecto importante en el consumidor, que, en gran medida, pertenece a un sector social de clase media baja y popular, lo que contribuye a los malos hábitos de alimentación; al incremento del índice de obesidad entre la población y a la proliferación de enfermedades, como la diabetes mellitus II y la hipertensión, dos padecimientos con proporciones alarmantemente altas entre la población mexicana y la norteamericana, donde se ubican los dos principales mercados de BIMBO.

Lo más paradójico, es que BIMBO aparece, año tras año, como una de las empresas elogiadas como “socialmente responsables” de México, donde la calificación de ESR se ha vuelto demasiado relativa.

La familia Servitje, cuyo patriarca Lorenzo Servitje ya ha fallecido, quedando a la cabeza su hijo Diego, del mismo apellido, siempre se ha manejado como un clan empresarial con vocación social, lo cual no deja de ser paradójico con el tipo de productos que vende y los efectos que estos tienen sobre la salud de los mexicanos.

PASTELILLOS, BOTANAS, REFRESCO Y CERVEZA

Como modelo de eficiencia, de organización y de éxito, BIMBO es indudablemente un ejemplo, su capacidad de cubrir todo el territorio nacional, inclusive los lugares más apartados, solo se compara con otros gigantes de la industria como las refresqueras y las cerveceras. 

FEMSA, otra de las cinco empresas más poderosas del país, está dentro del negocio refresquero, cervecero y de tiendas de venta al menudeo (Oxxo) más importantes del país.

Para dar una idea de la capacidad que estas tienen, en 2022 FEMSA tuvo ventas de refresco por 226 mil 740 millones de pesos, mientras que ARCA CONTINENTAL (ambas empresas norteñas) logró ventas por 200 mil millones de pesos. 

Oxxo es la cadena de tiendas al menudeo más extensa y más eficiente del país, cuyas ventas principales están centradas en la cerveza, el refresco, las botanas, los pastelillos y el pan de BIMBO y los cigarros. Su crecimiento y su modelo de negocios es sencillamente impresionante. 

El crecimiento de Oxxo a nivel nacional es vertiginoso. Al abrir 2024 contaba ya con 22,352 sucursales, pero FEMSA tiene proyectado abril ¡1,000 sucursales por año en México! Y lo está cumpliendo: en el primer trimestre del año ha abierto 293 nuevas tiendas.

En 2023 Oxxo alcanzó ventas por 226 mil 740 millones de pesos, de acuerdo a los datos oficiales reportados por la propia empresa, que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores.

Lo preocupante es que estos enormes consorcios empresariales están teniendo una tremenda repercusión sobre los hábitos de alimentación y consumo del mexicano, con consecuencias delicadas en el problema de salud pública que ya se está reflejando claramente entre la población en general.

Un litro de leche, un kilo de tortillas y un kilo de frijol cuestan, sumados, 80 pesos; lo mismo que un “gansito” Marinela, una bolsa de papas Barcel, una Coca-Cola de medio litro y una bolsa de botana Takis. Y, al paso de los años, tendremos una población más obesa (ya tenemos índices altísimos con sobre peso), más enferma y un costo enorme en atención de servicios de salud, pero tendremos también más multimillonarios y más empresas que son modelo de éxito, elogiadas como “socialmente responsables”.

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