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Adultos de 65 y más son los más conservadores, lo que contradice discurso de AMLO

Análisis Político y Social / Slider / 4 marzo, 2024

Por: Marcela Valles 

Si el Presidente dice detestar a los “conservadores” y definimos dicho término con rigor histórico y un poco de seriedad, cuando emplea el término también como adjetivo peyorativo, se está refiriendo a su clientela más fiel.

La clientela más dura y fiel de AMLO y de eso que llaman la 4T se encuentra entre los adultos de 65 y más años; no por motivos ideológicos o afinidades doctrinarias, tampoco porque compartan el proyecto del grupo que se ha hecho del poder central en México, sino por la razón mucho más concreta de estar recibiendo una pensión de 3 mil pesos mensuales, así de simple.

Pero mientras AMLO maneja un discurso que pretende, sólo en parte, ser de izquierdas y ha machacado hasta el hartazgo en denominar a todos sus adversarios como “neoliberales”, los adultos de 65 y más años ni tan siquiera entienden la definición de este calificativo, que se ha convertido más bien en un adjetivo peyorativo. 

No hay comprensión de que es el liberalismo, menos el “neoliberalismo”, pero, contradictoriamente, esta parte de la población es la más conservadora que existe dentro de la sociedad mexicana, por formación familiar y por el periodo en que nacieron y crecieron.

En principio son católicos, de manera más acentuada las mujeres; no están de acuerdo y no comprenden todos los cambios que se han introducido en materia de equidad de género, de diversidad y mucho menos de otras tendencias como el divorcio, la nueva mentalidad de los jóvenes sobre las relaciones de pareja, el aborto, entre muchas otras cosas.

Su concepto sobre la familia es el tradicional y patriarcal; su moral es la que emana de su formación católica, aunque los hombres han sido siempre más liberales, o lo eran cuando jóvenes y menos ahora que ya son viejos y abuelos. En términos generales son gente honesta, no solo en el sentido económico, sino en todo su estilo de vida.

Hasta en aspectos como la música su mundo es otro, ligado al bolero, la música ranchera tradicional, la balada romántica, el jazz clásico y todos esos géneros que dominaron el gusto popular en los años sesentas y setentas.

Esta generación también siente respeto y admiración por la cultura y la sociedad norteamericana tradicional, creció y llegó a adulta bajo el mandato del PRI y no tiene, en su mayoría simpatía por la izquierda. Creció en una cultura del trabajo y del esfuerzo personal, algo que desconoce un hombre como AMLO, dedicado a la política toda su vida, sin conocer lo que es un trabajo ordinario.

Si AMLO dice detestar a los “conservadores” y definimos dicho término con rigor histórico y un poco de seriedad, cuando emplea el término también como adjetivo peyorativo, se está refiriendo a su clientela más fiel.

El adulto mayor que siente simpatía e identificación por AMLO, lo hace porque considera que este es un gobierno que está viendo por la gente pobre, por el pueblo, para decirlo como se dice en el discurso presidencial. Esta persuasión viene del hecho muy concreto de estar recibiendo lo que se denomina como una pensión, entregada en efectivo, a razón de 3 mil pesos mensuales que, ya en pareja, se convierten en 6 mil pesos, lo que, a muchos, en los sectores más pobres, les cambia su situación económica.

Todo este cuento de “neoliberales” y “conservadores” es una charada; parte de un discurso demagógico y populista, que viene de un pasado que se remonta al siglo XIX y que gran parte de la población desconoce por completo.

Da pena escuchar a muchas personas utilizar el término “neoliberal” o el de “conservador”, pues cuando se les pregunta que definan en qué consiste el liberalismo o el conservadurismo manifiestan que lo desconocen; se quedan en blanco. Lo que sí entienden, perfectamente, son términos como los de “el pueblo”, “pobreza”, rico, poderoso, jodido o adinerado, lo que no quiere decir que detesten al rico, sino al contrario, lo definen también como un “chingón” que desearían ser.

Los que la viven, no le encuentran ninguna virtud a la pobreza, y si a la de ser un hombre que pudo hacer dinero. De una manera menos o más rústica, son decididamente capitalistas.

Esa es la clientela más dura de AMLO, no los jóvenes o las generaciones más progresistas de nuestra sociedad.

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