Las drogas: nueva peste del mundo postmoderno

Las drogas: nueva peste del mundo postmoderno

Por: Álvaro González

China aparece entre los principales proveedores de los químicos necesarios para la producción de la droga denominada como fentanilo, un estupefaciente sintético sumamente letal para los adictos y 50 veces más poderoso que la heroína, lo que se ha convertido en una epidemia en Estados Unidos, donde el Departamento de Salud ha registrado más de 104 mil muertes por sobredosis, tan solo de septiembre de 2020 a septiembre de 2021.

El gobierno estadunidense está teniendo serias dificultades para contener el problema de la drogadicción. El fentanilo y en general las drogas de diseño en laboratorio, como las metanfetaminas (“cristal”, crack, éxtasis), han sustituido a las drogas de origen vegetal, como la marihuana, la cocaína y la heroína, lo que está causando incluso mayores problemas de salud.

Cada vez aparecen compuestos más inusuales y nocivos, con efectos devastadores para la salud. Repercusiones tan drásticas como un completo trastorno del comportamiento y una destrucción acelerada de todo el organismo.

Hasta ahora los cárteles mexicanos han sido el principal proveedor del inmenso negocio de las drogas en Estados Unidos, que está creciendo de forma exponencial ante la descomposición del tejido social y la decadencia cultural que comienzan a experimentar algunos sectores de la sociedad estadunidense, en especial las nuevas generaciones.

Esto ha comenzado a generar tensiones diplomáticas entre EEUU y México. Las autoridades estadunidenses consideran que el gobierno mexicano no está haciendo lo suficiente para atacar a los cárteles y organizaciones criminales, que son un problema ya viejo que viene desde la segunda parte del siglo pasado y se ha vuelto crítico en los últimos años. 

El tema está ya en las precampañas electorales y en los debates del senado estadunidense, ante la presión social de que se haga algo más eficaz en torno a las adicciones, en especial sobre el letal fentanilo.

El gobierno chino se ha desmarcado del problema, pero lo cierto es que son empresas chinas las que están produciendo directamente fentanilo: aunque en cantidades menores, son quienes están subministrando a los cárteles mexicanos, entre los que destacan el cártel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación, quienes tienen una red de narcolaboratorios en las zonas serranas y en territorios bajo su dominio.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha afirmado públicamente que México no produce fentanilo, lo cual es tratar de ocultar una actividad más que evidente. Lo último ha sido exhibir un cargamento de precursores (sustancias legales que se utilizan en la fabricación de drogas ilícitas) provenientes de China, para tratar de mostrar que dicho país y no México es el problema, pero lo cierto es que son los cárteles mexicanos los que realizan la producción final de la droga, en su mayor proporción, y la contrabandean al mercado estadunidense, donde manejan redes muy extensas de distribución.

Por las férreas características de su sistema político, el gobierno chino puede tener un mayor control de sus puertos y podría detener la exportación clandestina de los precursores.

En el caso de México la corrupción de sus aduanas portuarias es endémica, viejísima, y lo sigue siendo debido a la acción corruptora del crimen organizado, pese a la militarización del personal aduanero. 

Si el gobierno mexicano no logra una disminución sustancial del contrabando de fentanilo, el señalamiento de responsabilidad se volverá uno de los temas recurrentes en las próximas campañas presidenciales estadunidenses, de ahí la urgencia del gobierno de Joe Biden por presionar al gobierno de López Obrador para la obtención de resultados.

Según el Departamento de Salud de Estados Unidos y los estudios publicados por la revista científica The Lancet, se estima que alrededor de 36.3 millones de estadunidenses que consumen drogas consideradas ilícitas (un 13% del total de la población) están padeciendo trastornos, lo que se ha empeorado con la introducción de las drogas sintéticas.

Aunque el alcohol es la droga más consumida y la que mayores problemas sociales provoca, se estima en 18 millones el número de estadunidenses consumidores de marihuana, una droga que está en vías de legalización y que, de hecho, ya ha sido legalizada para consumo lúdico y personal en casi la mayoría de los estados del país.

Antes del ingreso del fentanilo, se consideraba que la droga más adictiva y de más difícil rehabilitación era la heroína, de la cual se necesitaba una proporción de solo cinco veces la dosis básica para considerar una sobredosis letal. El fentanilo es 50 veces más potente y mortífero.

En lo que va del presente siglo las conductas adictivas se han incrementado a nivel mundial, de forma más acelerada en países desarrollados, pero también en los de mediano desarrollo, como el propio México, donde ya los últimos censos registran que entre el total de la población masculina urbana que va de los 12 y los 65 años de edad el porcentaje de adictos se ha incrementado a un 7.6%. 

Lo anterior significa que uno de cada 13 mexicanos hombres ha probado al menos en una ocasión una droga considerada ilícita.

Con base en datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud, OMS, proporcionados en 2016, en Latinoamérica el alcoholismo es un serio problema, no sólo en los medios urbanos sino también en los rurales. El primer lugar lo ocupa Chile, con un consumo per cápita anual de 9.6 litros de alcohol, mientras que México tiene un consumo de 7.2 litros, pero del alcohol y el tabaco se ha ido pasando a las drogas determinadas ilícitas.

En México, del total de adictos, un 87.2% consume marihuana, un 36.9% cocaína y un 32.7% algún tipo de metanfetaminas o drogas sintéticas, entre las que comienza a ocupar una primera posición el llamado “cristal”, especialmente entre la población más joven.

PANORAMA DESALENTADOR

Si un país como Estados Unidos, considerado la economía más grande y poderosa del mundo, con una gran cantidad de recursos gubernamentales, asistenciales y de organismos especializados en el combate al narcotráfico, no ha podido controlar un problema creciente de adicciones, un país como México se encuentra en una mucho mayor desventaja, debido a la debilidad de su sistema de salud y de asistencia social, a la corrupción de su sistema policiaco y al poder de las organizaciones del crimen organizado que operan en su territorio.

Las campañas en contra de la adicción del tabaco y del alcohol arrojan resultados que pueden considerarse desalentadores.

En torno al alcoholismo realmente se ha hecho muy poco, lo que contrasta con las poderosas campañas publicitarias de las empresas del sector, especialmente la industria cervecera, que ha tenido un crecimiento enorme en México y en Estados Unidos, lo que fomenta el consumo excesivo de alcohol desde edades muy tempranas.

La campaña en torno al tabaquismo ha sido mucho más intensa y agresiva, al considerársele como un problema de salud, aunque lo sea más el alcoholismo, pues este además tiene graves consecuencias de orden social. Sin embargo, los resultados están muy lejos de lo esperado.

Las cajetillas de cigarros tienen leyendas específicas, además de fotografías. Ya sean sugestivas o muy gráficas, sobre sus consecuencias en el cuerpo, pero no hay tienda de conveniencia que no tenga un enorme exhibidor de cigarrillos. A la fecha, después de ya muchos años de campañas antitabaco, no existen cifras oficiales en torno a lo que ha pasado realmente con su consumo, pero este no parece haber tenido una disminución relevante.

Lo que sí es un hecho contundente es que el consumo de alcohol se ha incrementado, y lo está haciendo más entre la población que está entre los 14 y los 21 años de edad, que coincide con el periodo de estudios de la secundaria a la universidad.

FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

LA GUERRA DEL OPIO

A principios del siglo XIX, el imperio inglés tenía fuertes desventajas en el intercambio comercial con el imperio chino, ya que los chinos le vendían a los británicos sedas, cerámicas y otros productos, pero exigían el pago en plata, mientras que ellos consumían muy pocos o casi ningún producto inglés.

Los ingleses, a través de la compañía de las Indias Orientales, por medio de la cual controlaban el coloniaje en dominios como India, vieron un tesoro en el opio, una droga de la que podían producir grandes cantidades, ya que la flor de la amapola, de donde se extrae la goma, se daba prácticamente casi en cualquier parte de India, así que se dieron a la tarea de introducir el opio a China para tratar de equilibrar la balanza comercial. Así era de decente el famoso imperio británico.

El opio comenzó a tener una gran cantidad de consumidores, sobre todo en el sur de China, por lo que el emperador Daoguang prohibió su venta en 1829, debido a la gran cantidad de adictos y los problemas que estos tenían. El opio es sinónimo de heroína, lo que da una idea del problema.

Molesto por la pérdida de utilidades, el imperio inglés le declaró la guerra a China en 1839, después de un incidente intrascendente, en lo que fue la primera “guerra del opio”, que se prolongó hasta 1842. Luego vino una segunda “guerra del opio”, a la cual se sumó Francia, que duró de 1856 a 1860. Ambas fueron ganadas por el imperio inglés y Francia.

Como parte de los tratados de Nankín, el imperio inglés se hizo del puerto de lo que hoy es Hong Kong, nada menos que por 150 años, pero además obligó a China a abrir varios de sus puertos al comercio de productos ingleses y franceses, a cambio de lo cual la exportación del opio disminuyó, pero se quedó la tradición: los chinos, aunque en menor proporción, lo siguieron consumiendo.

Alrededor del 1880, en el periodo porfirista, por los tratados de migración llegaron a México algunas colonias de chinos, a través del puerto de Mazatlán, Sinaloa, y se asentaron en los estados del pacífico norte, aunque posteriormente enfrentaron problemas de racismo en Sonora, pero no en Sinaloa, donde habrían introducido el cultivo de la amapola y el proceso de extracción del opio y sus derivados, entre los cuales se volvió más atractiva la heroína, como droga lúdica en menor proporción y, principalmente, como un eficaz anestésico en su modalidad de morfina.

Durante la segunda guerra mundial, Estados Unidos incrementó notoriamente la demanda de morfina para el consumo de sus soldados, de donde se derivó el uso de la heroína como droga, extendiéndose el cultivo de amapola en las serranías de Sinaloa, que forman parte de la Sierra Madre Occidental.

Esto podría explicar por qué Sinaloa es el semillero del narcotráfico en México.

Hoy vuelve a aparecer China, pero en sentido inverso, como el proveedor de precursores para la producción de metanfetaminas y drogas nuevas tan terribles como el fentanilo, destinadas a un mercado anglosajón, pero pasando previamente por México.

Y si el consumo del fentanilo no para y el gobierno mexicano no cumple con las exigencias del estadunidense, ¿hasta dónde podrían llegar las cosas? 

Si el próximo gobierno en EEUU es republicano, se puede anticipar que el de México tendrá problemas, pues podría haber presiones no vistas hasta ahora para detener el tráfico de drogas desde nuestro país hacia el norte. 

China ya tiene muchas presiones comerciales con EEUU, pero es una potencia mundial, que ahora además está aliada con Rusia, la segunda potencia nuclear del mundo, así que la parte más delgada del hilo es México, y justo ahí se puede romper para dar paso a un episodio nuevo en la guerra contra las drogas, algo que el actual gobierno federal no se está tomando con la debida seriedad.

El fentanilo es algo así como la cereza en el pastel de las adicciones en Estados Unidos, y esto ha prendido las alarmas, bajo la convicción de que tienen que hacer algo para parar al nuevo monstruo de las terribles drogas de diseño químico.

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