Decepción de la comunidad artística con la política cultural de AMLO

Decepción de la comunidad artística con la política cultural de AMLO

Por: Agencias/Redacción     

Desde el segundo informe de gobierno, pronunciado en septiembre de 2020 y en plena pandemia de COVID-19, la mayoría de la comunidad artística del país se sintió decepcionada por las políticas y el gasto gubernamental en materia de cultura, lo que provocó fuertes críticas.

Hoy, a mediados ya del quinto y penúltimo año de gobierno, las cosas no han cambiado, sino por el contrario se percibe una mayor decepción del medio artístico con lo realizado, por el que se supone es el primer gobierno de izquierda en México, lo que había despertado grandes expectativas de cambios, y cambios profundos en las políticas y el gasto para el fomento de las artes y de la cultura en general.

La mayoría de la comunidad artística del país votó por Morena en 2018, buscando un cambio sustancial y de mayor compromiso de parte de un nuevo gobierno federal.

LOS CUESTIONAMIENTOS, DESDE EL INICIO

La comunidad artística cuestionó que la cultura no sea prioridad para la 4a Transformación tras escuchar que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su Segundo Informe de Gobierno, sólo dedicó 2 minutos con 40 segundos para referirse a este rubro.

Con cronómetro en mano, de ese tiempo utilizó 2.14 minutos para hablar de la producción editorial del Fondo de Cultura Económica y su nueva colección. En tanto que dedicó únicamente 25 segundos para decir que se mantiene la promoción del arte y todas las expresiones culturales: “restaurando templos y monumentos históricos y que están en proceso de construcción: El Parque Ecológico del Lago de Texcoco y el Espacio Artístico y Cultural de Los Pinos, en el Bosque de Chapultepec”. 

El jefe del Ejecutivo destinó el mayor tiempo al anuncio de la colección 21 para el 21, “con miras a la conmemoración, el año próximo, de los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, de los 500 años de la invasión colonial, y de los 200 años de la consumación de nuestra Independencia”.

Detalló que ya habían empezado a editarse algunos títulos, los cuales se entregarían masivamente el próximo año, en ediciones de 100 mil ejemplares, producidos por el FCE y financiados por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado.

Sin embargo, el arqueólogo Leonardo López Luján declaró a MILENIO que “no tendría una opinión en tanto que no fue mencionada la arqueología, es decir, el área a la cual he dedicado toda mi vida. Sólo quisiera apuntar al margen que no hay bases científicas para afirmar que Tenochtitlan fue fundada en 1321”.

Su afirmación se sustenta en que diversos investigadores como Eduardo Matos Moctezuma, Patrick Johansson y María Castañeda sostienen que los hechos míticos no tienen una fecha histórica real.

Creadores, promotores culturales, dramaturgos, artistas, editores y vigilantes del patrimonio natural y cultural aseguran que la realidad es más compleja, pues ante la emergencia sanitaria del covid-19 su situación económica se agravó. 

Lamentan que las instituciones culturales de la federación operen por decreto presidencial con menos del 75 por ciento de sus recursos, por lo que desde el primer momento tuvieron que recortar programas y dejar a muchos de sus empleados en la calle, ya que los pocos recursos con los que se contaba se destinaron a la atención de la pandemia.

El escritor Homero Aridjis indicó que el “problema no es lo que dice AMLO, sino que su política cultural y ambiental ha sido una gran omisión dentro de su gobierno. Quisiera tener una opinión positiva pero, para mí, su informe de gobierno en materia de cultura y de medio ambiente deja mucho que desear, pues presenta una enorme falta de política”.

Aseguró que su megaproyecto del Tren Maya es altamente ecocida, porque en la selva se mezcla la naturaleza, la cultura maya y el patrimonio arqueológico.

“Andrés Manuel no ha entendido que la mejor política ambiental que debe tener un gobierno es la de conservar la herencia histórica y ecológica, reconocida mundialmente.”

José Canseco, coordinador del grupo El Caballito Conservación, reconoció que no le sorprendió el reducido tiempo que el presidente de México le dedicó a la cultura.

“Hemos visto en estos 20 meses que no comprende lo que significa la cultura. Su informe presidencial es un mensaje muy escueto, solo con menciones que no derivan de un programa serio y de un proyecto de gobierno. Apenas su gobierno presentó hace algunas semanas el programa de cultura para cuatro años, lo que habla del retraso para poder preparar un proyecto”, señaló en su momento.

Consideró que solo se mencionó el megaproyecto “muy cuestionado y cuestionable” del bosque de Chapultepec, que contó con un presupuesto para ejercer ese año de 11 mil millones de pesos.

PRESIDENCIALISMO VS DEMOCRACIA 

“No hay investigación, no hay conservación y ni restauración en los dos grandes institutos que tutelan la creación artística en México. Queremos escuchar nuestra realidad, no los parabienes ni un mensaje paupérrimo como el informe del señor presidente”, agregó Canseco.

El artista plástico Gabriel Macotela se dijo decepcionado por el “presidencialismo absoluto de AMLO, lo cual va en contra de la democracia. Yo esperaba otra cosa de López Obrador. Soy de izquierda y lo he sido toda mi vida, pero no me gustan muchas cosas, entre ellas, su intolerancia y que no escucha a la sociedad civil. Estoy muy sorprendido, mira que yo lo apoyé desde que era jefe de gobierno de la Ciudad de México, pero ahora con su proceder, estoy muy sacado de onda”.

El investigador y dramaturgo Jaime Chabaud, consideró que, salvo en materia editorial por el tesón que le pone Paco Ignacio Taibo II, donde sí hay un proyecto muy definido, las promesas de campaña no se han cumplido, como lo muestra su Segundo Informe de Gobierno.

“Lo que nos vendieron fue el tema de cultura comunitaria y el trabajar para todos los mexicanos. El año pasado el presupuesto de la Secretaría de Cultura estuvo destinado a la dirección de vinculación para el programa Cultura Comunitaria, pero no sucedió nada, más que un despilfarro inútil”.

Sin mencionar el “maltrato sistemático a los gremios artísticos, así como el ninguneo, y los recortes a rajatabla, aun antes de la pandemia del covid-19. La cultura ya estaba en crisis y en riesgo el ecosistema cultural”.

A pesar de esta grave situación, no se ha dicho cómo se reactivará el sector cultural, indicó. “La verdad es que hay una enorme decepción entre quienes votamos por el proyecto de AMLO. Puedo afirmar que ese buque insignia no naufragó, ni se hundió, sencillamente ni siquiera ha zarpado”, cuestionó Chabaud.

MIRADA DE LAS EDITORIALES

Memo Quijas, director de Almadía, dice que le parece bien que se regalen libros, “que haya ediciones a precios muy accesibles. Taibo II tiene años acercando los libros a la gente de distintas maneras; sin embargo, todo tiene que acompañarse, sobre todo si se hace desde el Estado, con una política un poco más amplia, donde se haga partícipe a la mayoría de los actores de la cadena”.

“No está mal la colección, pero hubiese sido importante integrar a más actores, y el contexto de hoy hace que la situación sea mucho más apremiante, más allá de los recursos con los que se cuente. Hoy se tiene que asumir una postura de colaboración desde el gobierno”, agregó.

A Claudia Bautista, presidenta de la Red de Librerías Independientes, le llamó la atención escuchar los datos del FCE. “Mencionó las librerías, pero son las del FCE-Educal. Me incomodó lo de la descarga gratuita de los libros: entiendo la situación en la que está mucha gente, cuando el libro se volvió un artículo de lujo, pero casi extremo, para muchas personas. Sin embargo, a través de los libros, de los emprendimientos, estamos otras familias que sobrevivimos de esto y que se hayan descargado tantos títulos, me pregunto, cuántos de esos no hubiésemos podido vender y, a lo mejor, sostener a alguna de las librerías que ya cerraron o están a punto de cerrar”.

Bautista habló de Vientos del Pueblo, una colección con la que se apuesta con la idea de que mientras más barato sea el libro, más lectores habrá. “Eso es algo con lo que comulga mucho Taibo II, pero quienes hemos estado en este negocio sabemos que no siempre es así: no necesariamente el bajo costo es un generador de lectores”.

Agregó que en la Red de Librerías Independientes están trabajando “con un seminario virtual de capacitación a libreros, apoyados por el gobierno federal, pero eso no deja de ser un sustituto de un problema más amplio, no significa que con ello nuestros negocios van a sobrevivir al mediano o largo plazo. No hay programas ni estrategias a nivel federal que busquen apoyarnos: tenemos que garantizar el derecho del acceso a la cultura”.

LO LLAMAN DEMAGOGIA

Para Carlos Lara Gutiérrez, analista de la comunicación y la cultura, “los proyectos mismos que se destacaron (Lago de Texcoco y Chapultepec) demuestran un retroceso de lo que querían hacer a lo que están haciendo: son dos grandes proyectos centrales que matan el discurso de descentralización con el que se presentaron, que matan el discurso del apoyo a la cultura comunitaria, que matan la idea de apoyar a los que menos tienen, a las culturas originarias, que sirvieron de adorno en el informe”.

Lara Gutiérrez subrayó que “fueron invitados especiales, pero al final, son elementos decorativos, hasta que no se demuestre lo contrario en política pública y en presupuesto, porque les han reducido el presupuesto, les han ignorado en la política pública y les están pasando por encima con el Tren Maya. Sirvieron de elemento decorativo para un mensaje presidencial que hasta eso han matado: con tanta mañanera pierde sentido cualquier mensaje. No dijo nada”.

Desde la perspectiva de Ernesto Piedras, economista cultural, fue “una desproporción salir a decir que has tenido descargas de libros, por más que sea en ese número, o que has reabierto librerías: es como si anunciaras que se abrieron las farmacias… no me parece que deba ser el mensaje”.

El economista fue directo al decir que “son estilos de gobernar y de dar tratamiento a los sectores: antes la queja era que se trataba de pura retórica y poco presupuesto, pero cuando hablas de una política cultural sin presupuesto, es demagogia. Es un gobierno que se dice progresista y contrasta mucho con las experiencias de gobiernos que se autodenominan de manera similar, porque suelen abrazar mucho al campo de la cultura y de la creatividad. Aquí sabemos que no se aumentó el presupuesto y que cuando comenzó la crisis se le retiró el 75 por ciento a la Secretaría de Cultura. No se trata de esperar que el gobierno lo haga todo, pero en la cultura es fundamental su participación”.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Siguiente Noticia

Te podría interesar: