Morena y el PT, doble traición a Ricardo Mejía

Morena y el PT, doble traición a Ricardo Mejía

Por: Álvaro González

     Puede uno no estar de acuerdo con Ricardo Mejía Berdeja, por muy diversas razones, pero lo que le han hecho Morena y el PT es una traición o una vileza, para decirlo con palabras muy correctas que bien podrían justificar alguna palabra mucho más altisonante.

En los más de 40 años que tengo observando la política mexicana, y conste que todavía me toco ver al viejo régimen en todo su poder, jamás me tocó presenciar que un partido político abandonara a su candidato a un día de su cierre de campaña y a cinco de que se lleve a cabo la elección.

Con pleno conocimiento de quien era Ricardo Mejía, pues lo tenían demasiado cerca, AMLO y el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, lo invitaron a realizar una intensa precampaña en Coahuila, lo que le permitió colocarse como el virtual candidato a la gubernatura.

A la hora de la verdad lo traicionaron y designaron a Armando Guadiana Tijerina, quien, seguro de que podía cobrar favores grandes que le debía AMLO, ni tan siquiera hizo precampaña, inclusive se fue al mundial de futbol. ¿Qué favores le puede deber AMLO a Armando Guadiana que le obligaron a darle la candidatura? Lo único que tiene en demasía Armando Guadiana son millones de pesos y de dólares.

Traicionado y subestimado por Mario Delgado, quien fue el operador en el proceso, Ricardo Mejía aprovechó el capital político-electoral que había ya acumulado en la precampaña y buscó la candidatura por el PT, donde el dirigente nacional, Alberto Anaya, le prometió todo su apoyo y lealtad.

Lo que vino después es bien conocido: Armando Guadiana comenzó a desplomarse en las preferencias de los electores coahuilenses, mientras que Ricardo Mejía comenzó a crecer mucho más de lo que había previsto el mal cálculo de Mario Delgado, quien, arrogante, subestimó el malestar de una buena parte de la clientela más dura de Morena, quien, desde un principio, no aceptó la candidatura de Armando Guadiana.

Después de haber tratado de levantar la campaña de Armando Guadiana, que se hundió después del segundo debate, realizado el 1ro. de mayo en Saltillo, Mario Delgado hizo uso de todos los recursos que estaban a su alcance, que son muchísimos, pero lejos de levantar la campaña de Armando Guadiana seguía en picada.

Llegó así a la decisión de obligar al PVEM y al PT a abandonar a sus candidatos y darle el apoyo a Morena, pero lo hizo demasiado tarde, con lo cual solo ha empeorado más las cosas, pues ha puesto en evidencia que clase de calidad moral y política tienen los partidos aliados de Morena, y lo que nos podemos esperar para la elección presidencial del próximo año de 2024.

DAMISELAS DE LA POLÍTICA

El PVEM ha sido, históricamente, la damisela de la política mexicana, así que haber abandonado a Lenin Pérez y a la UDC no es parte sino de un comportamiento vil muy consistente. A cambio, el senador Manuel Velasco Coello, quien es el actual jefe político del PVEM, ha aparecido como la quinta “corcholata”.

En el caso de Alberto Anaya, el dirigente nacional del PT, hubo aún una mayor perfidia, pues abandonó a Ricardo Mejía hasta el último momento, con lo cual le demuestra a Morena y a AMLO que, como aliados, pueden ser indispensables en la elección presidencial del 2024, pero como un gesto de alianza con el presidente, si este así lo pedía, no tenia inconveniente es deshacerse de su candidato en Coahuila.

Traicionado, Ricardo Mejía tuvo el coraje de sostenerse, hasta sus últimas consecuencias, porque además no hacerlo sería destruir su imagen pública en Coahuila, donde nunca podría volver a aspirar a un cargo de elección popular el resto de su vida política.

Por lo que se puede percibir en el medio electoral, la clientela de Ricardo Mejía está fincada en su persona, no en el PT, quien solo estaba prestando su marca, pues es inclusive un partido que era inexistente en Coahuila, por lo que sus seguidores seguramente votarán por él este próximo domingo o, en el peor de los casos, una parte se abstendrá por indignación ante lo que ha sucedido, pero nadie acudirá al apoyo de Armando Guadiana.

Mario Delgado, el dirigente nacional de Morena, se confirma como un político turbio, dado a las artes más sucias de la política, pero, además, por lo menos en el caso de Coahuila, incompetente.

Los pronósticos electorales de la elección de este domingo muy difícilmente se modificaran, por lo que se ve que Morena quedará hundida en la segunda posición, pero eso tal vez no vaya a ser lo peor en esta elección, sino el haberse evidenciado como un partido al que no le importa el uso de cualquier recurso para hacerse del poder, incluyendo el exigir la vileza y la traición a sus aliados, a quienes a sujetado a un chantaje que, por supuesto, a ellos finalmente les conviene.

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