Cuando AMLO se vaya: Un escenario incierto

Cuando AMLO se vaya: Un escenario incierto

Por: Álvaro González

Ha comenzado el quinto y penúltimo año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Lo que pueda agregar de aquí a la elección presidencial de junio de 2024 es ya muy poco. No le queda tiempo sino para tratar de concluir sus obras emblemáticas y maniobrar para intentar que quede en su lugar un nuevo presidente a modo con su ideología; pero eso no será fácil, pues todo orienta a que la sucesión se complicará y la unidad de Morena está muy cerca de tener graves fracturas.

Concentrar todo el poder en un solo hombre, con la resurrección del presidencialismo, tendrá sus costos porque, a diferencia de lo que sucedía con la presidencial imperial del PRI, el movimiento político que ha generado López Obrador no tiene el control que quisiera del sistema político del país.

El haber anticipado la sucesión presidencial casi dos años puede tener como consecuencia un desenlace turbulento, pues tiene cuatro precandidatos en campaña y de ellos tendrá que seleccionar a uno, lo que hace prever que los otros tres muy difícilmente se sumarán, pudiéndose dar un rompimiento abierto, con lo cual el candidato oficial de AMLO estaría sujeto a un fuego “amigo” y al fuego de la oposición, cual sea la conformación que esta logre.

Pero cualquiera que sea el elegido de los cuatro, ninguno puede sustituir la figura y el liderazgo de AMLO, como tampoco puede garantizar que seguirá la línea política de éste, que obedece tanto a su estilo personal de gobernar.

Para suplir a la figura de un caudillo populista ninguno de los cuatro precandidatos tiene el perfil. Sin duda la más cercana es Claudia Sheinbaum, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, y el más dócil es Adán Augusto López, el secretario de Gobernación, su paisano, pero el problema es si Claudia Sheinbaum puede ser una buena candidata, lo mismo que Adán Augusto López.

Ninguno de los dos tiene el carisma y la capacidad de liderazgo que se requieren para la tarea de candidatos, y Claudia Sheinbaum está teniendo problemas en su desempeño de gobierno, mientras que Adán Augusto López se proyecta como una figura demasiado rústica, de un bajo perfil.

El tercero, Marcelo Ebrard, puede tener la capacidad para gobernar, pero es una personalidad sin carismática, totalmente negado de encanto personal. De ser designado candidato, parece difícil que “conecte” con la clientela popular, que es la mayoría de la clientela que ha logrado formar a través de los programas asistenciales y clientelares AMLO.

Ricardo Monreal está descartado, por más que se empeñe en negarlo, y es muy probable que termine en otro partido contrario a Morena.

Morena, como se puede observar en Coahuila, es una amalgama casi imposible de radicales de izquierda, moderados, políticos provenientes de todos los demás partidos y arribistas que, cínicamente, se han sumado a quien tiene el poder.

Hay un grupo muy reducido que se puede considerar como el círculo rojo de AMLO; un grupo de políticos que le acompaña desde su paso por el PRD, por los gobiernos de la Ciudad de México que controló este partido y por las relaciones personales. Dentro de ese círculo realmente cercano se encuentra solamente Claudia Sheinbaum, de ahí que se le considere como la más viable candidata para la continuidad en el poder de este grupo.

Es lo más probable que el propio AMLO se meterá a la campaña por la presidencia en el 2024 y que pueda sacar adelante la candidatura de Claudia Sheinbaum, pero va a ser algo muy distinto a la campaña de 2018 en la que él ganó la presidencia. Si Morena se fractura y la oposición se aplica, puede ganar, pero con un margen mucho menos amplio, lo que de entrada podría cambiar el escenario político del país.

Cualquiera que sea el resultado del proceso electoral de 2024, AMLO se tendrá que ir al retiro y quedar bajo una especie de figura de liderazgo moral, pero ya despojado del poder, para darle paso a la nueva figura presidencial.

Hay que tomar en cuenta que AMLO tiene varios problemas de salud delicados y cuando termine su periodo, en 2024, tendrá ya 71 años de edad y un gran desgaste físico.

LA FIDELIDAD DURA LO QUE EL PODER

El caso de Ricardo Mejía Berdeja en Coahuila puede ser un augur sobre qué tanto dura la fidelidad cuando están de por medio los intereses personales. Un simple subsecretario se les salió de control cuando le dieron todo el juego posible y al final no lo hicieron candidato.

Para todos los que están hoy en la política bajo el cobijo del estandarte de Morena, la expectativa es seguir disfrutando del poder, para lo cual tienen que adivinar a quién ligar su suerte, qué precandidato escoger para no equivocarse y seguir su carrera política. Muchos, tal vez la mayoría, inevitablemente se equivocarán y eso será todo un problema.

Sin importar quién gane la presidencia de los cuatro precandidatos de Morena, lo que sigue en el gobierno del país después de AMLO es una incógnita. La llamada 4T es algo amorfo, que tal vez intencionalmente no ha querido ser definida en términos concretos y de futuro.

El planteamiento de “movimiento de transformación” puede ser igual de amorfo y en él puede caber todo o muy poco. No existe un proyecto claro y bien definido de país, lo que debería ser, en la teoría, el tema sobre el cual deben de girar todas las campañas electorales por la presidencia en 2024.

En la campaña de 2024 todos los saldos y deficiencias del gobierno de AMLO serán discutidos y, quitando los programas asistenciales, llamados del bienestar, muchos de los problemas más importantes del país están en la agenda de saldos, lo que incluye áreas tan delicadas como la seguridad pública, la salud, la educación y la infraestructura general del país, entre otros.

El gran tema de la pobreza y la desigualdad social, de acuerdo a las propias estadísticas oficiales, no sólo descendió, sino que se incrementó, por lo menos esos son los datos duros al inicio del quinto año de gobierno, por lo que es muy difícil que varíen en el transcurso del presente año de 2023.

Retomar la bandera de la lucha en contra de la corrupción va a ser muy difícil, porque no existen resultados significativos y lo poco que se ha hecho ha sido selectivo y limitado, inclusive aflorarán muchos casos de corrupción en el actual gobierno.

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