La pirotecnia mata

Por: Álvaro González

El grupo de muchachos se puso a jugar con la pirotecnia que les había sobrado de los festejos de fin de año. En un acto de inconciencia e irresponsabilidad, idearon hacer una “paloma” gigante, así que vaciaron la pólvora de varias de las llamadas “palomas” grandes, que son básicamente un envoltorio de papel periódico con pólvora y una mecha.

Cuando tenían listo el envoltorio comenzaron a tener problemas para meterle una nueva mecha. En esa tarea se encontraban cuando llegó Juan Pablo López Celaya, un muchacho de 22 años, quien, debido a que era domingo (8 de enero), venía de jugar futbol y tuvo la muy mala idea de ofrecerse para resolver el “problema”.

Tomó un picahielos, prendió un quemador de la estufa y puso la punta del picahielo al fuego hasta que alcanzó el rojo vivo y tomó el envoltorio para hacer un agujero. Lo que siguió fue una explosión que le destrozó la mano izquierda y la parte baja del abdomen.

Sus familiares, originarios de Francisco I. Madero, lo trasladaron al hospital privado Santa Lucía de Torreón, donde entró en estado crítico a cuidados intensivos. Los médicos tuvieron que irle extirpando partes cada vez más grandes de su intestino por varios días, hasta que ya su organismo no pudo resistir más y falleció el viernes 13 de enero, cuando apenas había sido trasladado a la Clínica 71 del IMSS en Torreón.

Su familia quedó con una deuda que asciende a 800 mil pesos en el hospital privado, y no es gente que tenga la capacidad económica para cubrir semejante gasto.

Unos días atrás, otro joven de Francisco I. Madero corrió con una similar pero muy lejana suerte, al destrozarse tres dedos de una mano por jugar con pirotecnia.

La pirotecnia, que es milenaria, puede ser hermosa si se le ve en el cielo, activada por gente calificada, pero lo común es que se venda clandestinamente para las fiestas de navidad, de fin de año y de independencia, entre otras.

Hay cierta pequeña pirotecnia que es muy vistosa y es un juego, pero el grave problema es que junto con ella se venden muchos tipos de explosivos, que tienen una carga de pólvora suficiente para hacer graves daños y, como en el caso de Juan Pablo, provocar una terrible muerte.

Además del daño que puede causar a menores de edad y mascotas, especialmente perros, aves y otros animales, tampoco los adultos están calificados para manejarla, menos en presentaciones que son altamente peligrosas.

En los parques de ciudad Lerdo, en las pasadas fiestas de fin de año, hubo una gran mortandad de aves migratorias por los explosivos de pirotecnia que se detonaron, en lo que es un daño que se repite año con año.

Hasta ahora no existen las suficientes disposiciones legales para impedir la venta de pirotecnia, lo que permite su venta clandestina extensiva, no sólo a adultos sino inclusive a menores de edad, con todas las consecuencias que esto ha acarreado por muchos años.

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