¿Por qué los jóvenes no hacen política?

¿Por qué los jóvenes no hacen política?

Por: Marcela Valles

Los jóvenes son los grandes ausentes de la política en México, un país con un alto índice de población joven. ¿A qué se debe ese desinterés por la vida política del país, mientras existe toda una gran polémica nacional en torno al tema?

La respuesta más fácil sería el considerar que los jóvenes son apáticos y egoístas, que no parecen tener mayor interés por el sistema político en que viven y en el que llegarán a ser adultos.

En las pasadas marchas en defensa y en contra del INE, la casi totalidad de los manifestantes fueron personas mayores de 40 años y de más edad, inclusive una proporción muy significativa de personas de la tercera edad.

De acuerdo al estudio “Juventudes en desventaja y ciudadanía en elecciones 2021”, presentado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza”, el 77 por ciento de los jóvenes manifestó estar satisfecho con la democracia; sólo un 10% considera la posibilidad que un gobierno no democrático podría ser mejor, y un pequeño 5% estima que da igual si un sistema es democrático o no.

Todo indica que esta generación nació o creció dentro de la democracia y cree que ésta es algo natural, a diferencia de generaciones anteriores, como la de sus padres, que tuvieron que luchar por la democracia y hoy, una buena parte de ellos, muestra preocupación porque no haya regresiones o gobiernos que echen atrás el sistema democrático del país.

Tenemos así a una generación de jóvenes que no está involucrada con lo que sucede en el medio de la política, no tiene interés en el comportamiento de los gobiernos y, mucho menos, forma parte de un partido político o milita activamente en él.

Si ya el nivel de lectura de libros, periódicos y revistas es sumamente bajo en el país, entre los jóvenes la principal y casi única fuente de información son las redes sociales, pero no en los temas de interés político que aparecen en ellas.

¿Qué interesa entonces a los jóvenes? De acuerdo a diversos sondeos de opinión, los jóvenes están preocupados por la violencia (el 30% de los delitos que se cometen en el país son contra una persona menor de 30 años), el empleo, el futuro, los temas de género y las libertades sexuales.

En relación a la violencia, lo llamativo es que los jóvenes no la relacionan de una manera directa con el buen o el mal desempeño de los gobiernos, sino con el medio ambiente inmediato en que habitan, como la colonia, el barrio y los sectores de la ciudad donde ellos transitan.

En empleo, que es la mayor preocupación, están conscientes de que está relacionado con el desempeño de la economía, pero tampoco lo relacionan de forma directa con la política económica que implementan los gobiernos, sino con una visión más directa de falta de empresas que ofrezcan empleos y estos estén bien remunerados.

Sobre la visión de futuro muestran una idea muy globalizada, que obtienen de fuentes como la televisión y el cine, no tienen una visión de futuro que esté centrada en el comportamiento concreto del país, como su economía, su educación, la ciencia y la tecnología que está desarrollando y el cuidado concreto del medio ambiente. Sus referencias tienen que ver mucho con lo que sucede en el mundo desarrollado, al cual asisten de manera virtual.

LOS JÓVENES NO ESTÁN REPRESENTADOS

Los temas de género y las libertades sexuales ocupan un gran espacio. En el tema de género existe una mucho mayor preocupación por parte de las jóvenes, aunque muchas de las posturas son compartidas. La mayor diferencia entre hombres y mujeres jóvenes es que estas están mucho más involucradas con el tema de la violencia de género y la igualdad, lo cual se puede observar en las marchas y manifestaciones.

En relación a las libertades sexuales, la nueva generación está rompiendo con las normas de la generación de sus padres, no sólo en el ejercicio temprano de la sexualidad sino en el concepto que tiene sobre la misma, la cual es considerada como libre de la moral tradicional, de las relaciones conyugales o de compromiso de pareja formal y, también, libre de la idea de procreación, de ahí el incremento acelerado en la aceptación del aborto, lo mismo que la idea de extender la soltería o la relación formalizada de pareja hasta los 30 años.

Esta es una visión de los jóvenes que habitan en medios urbanos grandes y medianos, pero se está extendiendo aceleradamente a las ciudades pequeñas y al medio rural, donde habita ya una parte minoritaria de la población.

Si los viejos partidos políticos o los viejos políticos desean atraer a una clientela joven, que representa un muy alto porcentaje de los votantes, necesita cambiar radicalmente su discurso y sus procedimientos de proselitismo hacia los jóvenes, de otro modo el grueso de los votantes seguirá siendo ciudadanos mayores de 40 años.

Es una paradoja que el actual partido oficial, Morena, que se presenta como un partido progresista, es el que tiene la clientela dura de mayor edad y esto, lejos de cambiar, se ha ido reafirmando. Sin su clientela cautiva mayor de 60 años el índice de votación a favor del partido gobernante descendería drásticamente.

El PRI y el PAN son también ya dos partidos viejos que necesitan realizar un cambio de estrategias a fondo para atraer a los jóvenes, los cuales en su mayoría se muestran hoy desinteresados por la política y mucho más por los partidos políticos.

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