Ricardo Mejía Berdeja: 17 años de ausencia

Ricardo Mejía Berdeja: 17 años de ausencia

Por: Marcela Valles

Suena el teléfono celular, el número tiene la clave 844 correspondiente a Saltillo. Una voz amable de mujer, afirma que se trata de una breve encuesta y no le quitará tiempo, enseguida hace tres preguntas sucesivas: ¿Sabía usted que Ricardo Mejía Berdeja es el mejor posicionado como precandidato en Morena para gobernador? ¿Sabe usted que Ricardo Mejía Berdeja tiene la mayor aceptación…? ¿Sabe usted que Ricardo Mejía Berdeja es el precandidato más cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador?

Cito de memoria y la segunda pregunta no fue retenida de forma textual; las otras dos son textuales.

Por supuesto que no es una encuesta, es propaganda para tratar de dar a conocer a un político que hace 17 años se fue de Coahuila, por lo cual la misma clase pública del estado ya lo había olvidado y, para los jóvenes, es un nombre que jamás habían escuchado, pues inclusive cuando se fue no era un político muy conocido sino un burócrata de segunda línea, originario de Torreón, pero radicado en Saltillo.

Conforme al manual del manejo de campañas electorales, lo primero que sus caros asesores están tratando de hacer es posicionarlo, es decir que la gente sepa que existe y, de alguna manera, identifique su nombre y su imagen.

Más allá de la obviedad, si se publicitara de manera “directa”, se metería en problemas por actos anticipados de campaña. Esto explica tales “encuestas” y el uso de anuncios espectaculares utilizando un supuesto medio de comunicación que nadie conoce, u otros firmados por “ciudadanía libre de Coahuila” que incluso anuncian que Mejía Berdeja “¡Ya llegó!”.

Pero después del posicionamiento, si es que se logra, viene la etapa de aceptación, que son dos cosas completamente diferentes, pues con frecuencia sucede que la identificación de un personaje político no despierta aceptación, empatía o algún tipo de atractivo. Hay políticos que tienen un enorme índice de conocimiento, pero una pobrísima aceptación, e inclusive un rechazo ciudadano masivo. ¿Quién no conoce a Enrique Peña Nieto o lo identifica? Casi todos los mexicanos, pero qué nivel tiene de aceptación: bajísimo.

¿QUÉ VIRTUDES VENDE MEJÍA BERDEJA?

Los publicistas de Mejía Berdeja tienen la tarea complicada, pues están partiendo casi de cero para ganar una supuesta consulta interna de Morena.

Como se refleja en la encuesta mencionada, lo único que manejan como virtud es que supuestamente es “el precandidato más cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador”, por el hecho de aparecer cada cierto tiempo en las conferencias “mañaneras”, hablando sobre la problemática de seguridad en el país, la cual se ha convertido en el principal problema del actual gobierno federal y, en contraste, en una de las principales fortalezas del actual gobierno estatal, de tal forma que esta “virtud” se puede convertir en un lastre.

El empresario minero Armando Guadiana Tijerina puede considerarse como más cercano a López Obrador, porque su relación es más larga y está basada en favores viejos, anteriores a la llegada al poder de AMLO, lo que cuenta mucho más que ser un subsecretario de seguridad.

¿Qué más se podía abonar en favor de Mejía Berdeja? ¿Qué ha hecho por Coahuila o por alguna región de Coahuila en concreto? Que se sepa nada, porque su carrera política que va de los 37 a los 55 años de edad ha transcurrido en el estado de Guerrero, donde se radicó y estableció inclusive otra familia.

Lo que haya hecho como diputado local hace 27 o más años es historia y está en el olvido, pues tampoco es algo que haya trascendido.

En el argot político, Mejía Berdeja “quemó las velas” de su barco y dio por sentado que nunca volvería a Coahuila como político, pero por esas situaciones circunstanciales se le ha abierto una oportunidad y está lanzado nuevamente a vender la idea de que es coahuilense, tanto que puede aspirar a la gubernatura, un cargo que ni tan siquiera imaginaba en su horizonte hace apenas unos meses.

Si hablamos de las virtudes personales, como la empatía, el carisma, la presencia física, el don de la palabra, lo que los clásicos llamaban solercia, Mejía Berdeja no es un líder y tampoco es un personaje con atractivo para el coahuilense promedio, así que sus publicistas tienen la enorme tarea de reinventarlo, para poder vender su imagen con éxito, pero, aunque la mercadotecnia funciona, tampoco hace milagros, así que deberán ser notoriamente ingeniosos.

De una u otra manera hay políticos de Morena que han estado trabajando en el estado, por lo menos desde 2018, y han invertido tiempo, dinero y esfuerzo en levantar un partido de la nada para convertirlo en la segunda fuerza política del estado. Ellos, por el modo que haya sido y viniendo o no del panismo o de otros partidos, crearon y ensillaron un caballo al que ahora quiere montar Ricardo Mejía.

Si lo hace, porque lo impongan desde la Ciudad de México empleando el juego truculento que es ya tan común, va a ser sumamente difícil que sus opositores internos se sientan muy felices y se sumen con alegría y resignación a su hipotética campaña. Si algo ha caracterizado a Morena en Coahuila es la división interna entre las diferentes facciones.

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