Influencers y la otra pandemia

Influencers y la otra pandemia

Por: Marcela Valles

Celia Lora, la hija del famoso Alex Lora, cabeza del grupo de rock mexicano El Tri, se ha convertido en la influencer y youtuber más importante del país, con 10 millones de seguidores en las redes sociales, lo que le permite tener un ingreso de 1.2 millones de pesos mensuales, por la comercialización de sus cuentas.

Bonita de cara, más bien bajita de estatura, de buen cuerpo y pechos muy grandes, no es una belleza espectacular, pero sí es muy sensual y aprendió pronto a posar como modelo, inclusive ha sido portada de la conocida revista Playboy.

Todo lo que hace es básicamente dejarse ver en lencería o con muy poca ropa, en poses eróticas, insinuantes, sin que sean desnudos explícitos, y hacer comentarios y mostrar videos sobre los muchos viajes internacionales que realiza, a lo que agrega unos pocos comentarios desenfadados y un tanto controvertidos, sobre temas simples, banales. Eso es todo.

Junto a Celia Lora han proliferado en las redes sociales una cantidad cada vez más grandes de influencers, youtubers, personajes de TikTok y gente que pretende hacerse de una influencia utilizando las redes sociales, siempre con contenidos que buscan ser graciosos o, por alguna razón de chusquedad o peculiaridad, convertirse en “virales”, lo cual muchos logran, generando lo que se denomina como “tendencias”.

Este espectáculo “viral” mantiene a millones de mexicanos, la mayoría de ellos jóvenes, pegados diariamente por horas a sus teléfonos celulares; una utilización de su tiempo que no les deja nada de beneficio, que no les nutre intelectual, cultural o artísticamente, ni en cualquier otro aspecto de sus vidas que pueda considerarse como valioso.

El uso del tiempo se puede volver así cada vez más superficial; un tiempo que podría ser destinado a la convivencia familiar, a los amigos, al estudio, a realizar deporte y actividades artísticas o de un entretenimiento que puede ser mucho más valioso.

Se da además una manipulación para el consumo de ciertos productos, pues el objetivo de todos los influencer es alcanzar cierta cantidad de seguidores que les permita la comercialización de sus cuentas, ya sea para monetizarlas o para poder vender sus propios productos o anunciar servicios y productos de ciertas empresas privadas; inclusive llegan a vender propaganda de tipo político, promoviendo a determinados candidatos a cambio de una paga.

Han aparecido plataformas como OnlyFans, donde una youtuber se incorpora para vender sus videos o materiales audiovisuales, generalmente de contenido erótico más o menos light, tratando muchas veces que esté en la línea entre lo erótico y lo porno, usando así una plataforma que originalmente fue creada con la intención de poder ofrecer contenido exclusivo de cualquier índole mediante suscripciones.

Cualquier muchacha, en cuanto cumple la mayoría de edad, puede incorporarse a OnlyFans, lo que le permite ganar el 80% de todos los usuarios que se inscriban para verle, iniciando con un cobro de 5 dólares, por medio de tarjetas de crédito. El 20% es para los dueños de la empresa digital. Para los usuarios no hay límite para tener acceso a cualquier material que deseen ver, sólo tiene que pagar la suscripción a cada una de las cuentas de su interés.

Pero hay tal cantidad de opciones en las redes sociales que sin pagar un peso se puede navegar por horas o por tardes y noche enteras, el asunto es qué beneficio obtienen en todo ese tiempo y qué otras cosas pudieron haber hecho con el mismo.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: