Dividir al país, enfrentar a los mexicanos

Dividir al país, enfrentar a los mexicanos

Por: Rodrigo Tejeda

“El populismo es el camino de la autodestrucción de la democracia”

Mario Vargas Llosa, escritor, Premio Nobel

Andrés Manuel López Obrador fue electo, democráticamente, como una esperanza de 30 millones de mexicanos para disminuir la pobreza en el país, combatir la corrupción del sistema político, enfrentar la inseguridad e impulsar la economía nacional, por lo menos ésas fueron sus principales promesas de campaña.

En el cuarto año de gobierno de López Obrador el país tiene tres millones más de pobres; la inseguridad ha empeorado; la lucha contra la corrupción es apenas simbólica y se limita a las palabras de un discurso machacante que no llega a los hechos; la economía se encuentra en problemas y México se está aislando del mundo, pero además hay una política sistemática de incertidumbre y de agresión que está paralizando la inversión empresarial nacional y extranjera.

Pero hay cosas aun más delicadas: López Obrador se ha revelado como un gobernante con tendencias autoritarias, que está buscando, por todos los medios, desmantelar las instituciones democráticas del país y traer de regreso al viejo régimen presidencialista del siglo pasado, con el propósito de establecer un partido hegemónico, único, que se instale en el poder de manera indefinida.

Ha resultado también un hombre enamorado del poder, un megalómano que se considera a sí mismo como un personaje histórico, infalible, quien ha concentrado en sus manos todo el poder del Estado y espera, al cierre de su mandato, haber eliminado a todos los grupos y fuerzas políticas del país que no piensan como él y cuestionan la forma en que está haciendo las cosas.

Para poder lograr sus propósitos se apoya en lo que él denomina como “el pueblo”, con lo cual se refiere a una parte del sector más pobre de la sociedad mexicana, manejando un discurso de odio, por medio del cual se está generando una división del país, enfrentando entre sí a los mexicanos, lo cual, como lo han demostrado las dictaduras de izquierda en Latinoamérica, es el peor camino que se puede seguir, y que no lleva sino a la destrucción de la democracia y de las economías.

ZONGOLICA, VERACRUZ, 01MAYO2018.- Andrés Manuel López Obrador, candidato de MORENA a la presidencia de la república, se reunió con centenares de simpatizantes de su partido en la explanada drl palacio municipalde Zongolica.
FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

“TRAIDORES A LA PATRIA Y ENEMIGOS DEL PAÍS”

Cada que una persona o un determinado grupo social se opone o cuestiona las decisiones o los proyectos gubernamentales, López Obrador lo ataca sistemáticamente, acusándolo, sin demostrarlo, de corrupto, de “conservador”, “vendido a los interés de los grupos de poder y de las empresas extranjeras”, “enemigo del pueblo y la cuarta transformación”, hipócrita, mentiroso y, lo último, “traidor a la patria”, lo cual, de acuerdo a nuestras leyes, es el máximo delito que se puede cometer y anteriormente implicaba pena de muerte.

Así han sido atacados todos los partidos políticos de oposición, casi todos los medios de comunicación y los periodistas más destacados del país, todos los mexicanos clase medieros que han logrado salir de la pobreza, todos los empresarios que no están de acuerdo con él, las empresas extranjeras, los senadores de Estados Unidos, el Parlamento Europeo, los países extranjeros que no acceden a alguna de sus peticiones, las ONGs independientes, el movimiento feminista, los ecologistas, los académicos e investigadores independientes; en suma, todo el que no comparte sus decisiones y su forma de pensamiento.

Su último propósito es apoderarse del Instituto Nacional Electoral, INE, cuando en buena medida fue el INE quien hizo posible su llegada al poder, pero ahora busca el control de todo el aparato electoral para la elección presidencial de 2024.

Es un hecho que fue electo por 30 millones de mexicanos para llevar a cabo un cambio sustancial de la vida política del país, eso no tiene discusión, como tampoco la tiene el que está obligado a disminuir la brutal desigualdad social, por la cual al menos la mitad de los mexicanos están sumidos en la pobreza.

Estaría incumpliendo sus promesas si de alguna manera no orientara su gobierno en una política de izquierdas, lo que necesariamente lo enfrentaría a muy fuertes intereses creados, pero el problema es que todo ello lo debe hacer dentro de un sistema democrático y con la participación de todos los mexicanos de todos los niveles socioeconómicos, credos, ideologías e intereses.

Pero el discurso intolerante ha estado subiendo de tono hasta alcanzar una agresividad que se torna delicada, porque fomenta la violencia verbal, pero también puede llevar a la violencia física, que es ya un problema mayor.

Después de que el propio AMLO acusara reiteradamente a los diputados de oposición de “traidores a la patria” y amenazara con “señalarlos ante el pueblo”, la dirigencia de su partido Morena ha lanzado una campaña de agresión física en contra de varios diputados opositores, colocando propaganda con insultos en sus casas de gestión.

Si no se ha dado la violencia física, ha sido en buena parte debido a que los diputados no se encontraban en ese momento en sus oficinas, pero este linchamiento es un acto fascista, inaceptable en un régimen democrático.

La agresión se ha originado en el rechazo a la iniciativa presidencial de la Reforma Eléctrica, la cual pretendía darle a la CFE el monopolio de la electricidad; el control estatal de la generación de electricidad y su comercialización; el no apego a los compromisos internacionales de privilegiar las energías limpias, además del bloqueo de las inversiones de empresas privadas nacionales y extranjeras. Eso era “patriótico”, entendiendo el término como entregarle los bienes estratégicos del país al Estado, en este caso una empresa que ha mostrado baja eficiencia, altos costos y todos los riegos de generar un monopolio intocable en torno a la energía, lo que tiene más de riesgo que de beneficio para los mexicanos.

En el discurso oficial, proteger los bienes de la nación es ponerlos bajo el control del Estado, lo que es un discurso completamente obsoleto, que le ha costado carísimo a México, y ahí está como ejemplo el monopolio de PEMEX.

LOS AMLOVERS Y SUS EMOCIONES

Utilizando caprichosamente la nueva figura de revocación de mandato, convertida en ley por su propia iniciativa, el pasado 10 de abril se llevó a cabo el primer ejercicio de revocación, convirtiéndolo, perversamente, en un ejercicio de ratificación del propio AMLO; en un acto de megalomanía para demostrar su popularidad y “el amor del pueblo”, pero las cosas no resultaron como se esperaban.

Viciado desde su origen, el proceso no resultó y sólo 15 millones de mexicanos, de los 93 millones 676 mil que componen el padrón electoral, acudieron a votar en favor de AMLO, la mitad de quienes lo hicieron en 2018, pese a que todo el aparato estatal federal y de los gobiernos de los estados que gobierna Morena fue utilizado para promover el ejercicio, violentando inclusive la ley por parte de secretarios de Estado, para lograr una participación de apenas un 17.7%; menos de la mitad de lo que se requería para que fuera legal.

El día del proceso electoral del 10 de abril, Revista de Coahuila se dio a la tarea de entrevistar a quienes habían acudido a votar a favor de AMLO, “el pueblo”, como él le llama, para conocer las razones por las cuales lo habían hecho, y lo encontrado llama de manera muy particular la atención.

Una parte de quienes fueron a votar para dar el sí pueden considerarse como “amlovers” y, como todos los “lovers”, estos no se guían por razonamientos, por cierta información o por algún tipo de juicio de valor, sino por sentimientos; por afectos, y son completamente refractarios a cualquier planteamiento que implique discutir sobre la figura de AMLO. Sencillamente están casados afectivamente con él y, una vez que alguien gana el afecto de otro, no hay razonamiento que valga, ni la más mínima duda que manche al amado, quien posee todas las virtudes conocidas y por conocer.

Ana es un maestra jubilada de 70 años, diez veces abuela, viuda y madre de cuatro hijos, cuando se le cuestiona por qué fue a votar, ella tiene una respuesta muy simple: “El presidente es un hombre muy bueno, yo vine porque quiero que siga siendo presidente y siga haciendo cosas buenas y ayudando a la gente”.

RdeC: ¿Cuáles cree usted que son las tres mejores cosas buenas que ha hecho?

A: ¡Ay, joven!, ha hecho tantas cosas buenas; no le puedo responder cuáles son esas tres pero son tantas las que ha hecho, que Dios nos lo bendiga y que siga de presidente.

El “amlover” va a seguir con su amado de por vida, a menos que venga una muy improbable decepción, así como los viejos campesinos de La Laguna que siguen recordando con afecto a “Tata” Lázaro, el presidente que les dio las tierras y le festejan cada aniversario, ejido por ejido, aunque inclusive hayan vendido ya esas tierras.

Otro porcentaje de los que acudieron a votar pueden considerarse como fanáticos: han abrazado el discurso de AMLO, como quien adopta una causa o un credo religioso, el cual están dispuestos a defender, pero desde la idea de que ellos representan el bien y están luchando contra el mal. Tienen un arsenal de argumentos, pero no escuchan al otro, al que piensa diferente. Pueden ser muy agresivos. Ellos no dialogan; ellos adoctrinan a los que se empeñan en vivir en el error, a quienes no ven toda la maldad que están combatiendo; la necesidad de aniquilar, literalmente, a todos esos malos que conspiran contra su caudillo.

Pedro es maestro del Tecnológico de La Laguna, tiene 55 años de edad, tiene una maestría por la UNAM, es padre de tres hijos y muestra algo que parece odio hacia el PRI y el PAN.

RdeC: ¿Vino a votar por el si o por el no?

P: Por el sí, por supuesto; sería una idiotez votar por el no.

RdeC: ¿Por qué cree?

P: Porque sería votar por la corrupción, por un régimen podrido que ha hundido a este país en la corrupción, que le ha dado todo a unos cuantos ricos y que ha vendido el país a los extranjeros. Yo sé que los que estamos con López Obrador vamos a ganar; los burgueses y los de la derecha ni siquiera van a venir, pero de todas formas hay que mostrar apoyo. Tenemos que acabar con el PRI y con el PAN, que son la misma cosa.

RdeC: ¿Usted o su familia recibe algún tipo de apoyo del gobierno de AMLO?

P: No me ofenda, yo vengo porque tengo convicciones y quiero que los empresarios dejen de mandar en el país para proteger sus intereses.

EL ACARREO Y LOS PROGRAMAS ASISTENCIALES

Según lo observado en la casilla, la mayor parte de quienes acudieron a votar por el sí tenían un motivo más concreto: ellos o sus familiares son beneficiarios de algún programa asistencial, como la pensión para los adultos mayores, becas para estudiantes o cualquiera de los otros doce programas estrella del actual gobierno.

La mayoría de ellos eran personas de la llamada tercera edad, pero acompañadas de algunos de sus hijos. Muy pocos jóvenes, aún los beneficiados con alguna ayuda, acudieron a dar el sí en la revocación de mandato.

Tampoco la mayoría acudió de forma espontánea, sino que fue impulsada por las brigadas del partido oficial, Morena, que realizaron una intensa movilización, especialmente considerando que todos los partidos de oposición se abstuvieron de participar y sus estructuras territoriales hicieron un llamado a no acudir a las urnas, lo que dejaba el camino libre para el “acarreo” de votantes.

Doña Concepción es una anciana de 80 años de edad, viuda, madre de seis hijos, quien vive en la Colonia Jacarandas, un populoso sector de clase media y media baja de la ciudad. Manifiesta que está muy agradecida con la pensión bimestral que le está llegando y que han prometido aumentarle en los próximos dos años.

RdeC: ¿No le costó mucho trabajo venir a votar?

C: Pues fíjese que le pedí a uno de mis hijos mayores que me trajera y me hizo el favor de venir, junto con su esposa, los tres votamos. Yo me había comprometido con la líder de la cuadra que iba a venir y pues cómo le iba a quedar mal; ellos me están ayudando y pues yo se los tengo que agradecer. A una de mis nietas le están dando también su beca y eso le ayuda mucho aquí a mi hijo. Ojalá que este presidente durara muchos, muchos años.

Para Alicia, una mujer de 65 años que vive en la colonia Jardines Universidad, al oriente de Torreón, la decisión fue más difícil y tenía fuertes dudas de acudir o no a votar.

A: La mayoría de la gente cierra los ojos y estira la mano para recibir lo que les dan. Yo no estoy de acuerdo con muchas cosas que está haciendo este gobierno, pero acabo de cumplir 65 años y estoy tramitando que me den la pensión; como las lideresas se enteran de todo en la colonia, saben quién va y quién no va a votar y me da miedo que luego no me vayan a querer dar la pensión; la verdad por eso vine a votar, para qué le voy a echar mentiras, ninguno de mis cuatro hijos me quiso acompañar, porque además yo soy viuda y yo me sigo manteniendo sola con un negocio chico de venta de ropa y la situación está difícil.

RdeC: ¿Y cómo fue su voto si nos lo puede decir?

A: Por supuesto que fue a favor y antes de depositarlo lo levante para que la gente de Morena lo viera y lo tomen en cuenta. Yo sé que los del PRI me van a quitar todos los apoyos que dan, pero yo prefiero la pensión; me da pena pero me conviene más.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Siguiente Noticia

Te podría interesar: