Pese a lo traumático, se dispara el número de divorcios

Pese a lo traumático, se dispara el número de divorcios

Por: Marcela Valles

Pese a que el proceso de divorcio es una de las experiencias más dolorosas y traumáticas que puede enfrentar cualquier ser humano, el número de divorcios en Coahuila se ha disparado hasta alcanzar la impresionante cifra de 53 divorcios por cada 100 matrimonios que se realizan, lo que coloca al estado muy por encima de la media nacional y en el segundo sitio en incidencia, sólo por debajo de Aguascalientes.

De acuerdo a los datos registrados por el Censo de Población y Vivienda 2020, en Coahuila hubo un total de 11 mil 817 parejas que contrajeron matrimonio y 6 mil 230 parejas que se divorciaron, pero el índice de divorcios es aún más alto en la Zona Metropolitana de la Laguna (ZML), donde Torreón tiene un índice de 68.7 divorcios por cada 100 matrimonios que se realizan, lo que eleva el índice mencionado que tiene Coahuila a nivel estatal.

Algo muy importante está sucediendo en las relaciones de pareja, no sólo a nivel local y estatal sino también nacional.

Revista de Coahuila entrevistó en exclusiva a la doctora en psicología, María Estela Moreno Gutiérrez, graduada por la Universidad de Monterrey, UDEM, y la Universidad de Texas, especialista en terapia familiar y de pareja sobre este fenómeno tan importante que se está presentando en nuestro medio social, sus causas y las consecuencias que tendrá en el corto y mediano plazo.

DEL AMOR AL ODIO

RdeC: ¿Qué significado, en términos de psicología, le podemos dar a un proceso de divorcio?

MEMG: En nuestra cultura, y en muchas otras, el divorcio es un proceso sumamente doloroso y traumático para una pareja que, por varios factores, pasa desde una etapa de enamoramiento, en la cual contrae matrimonio formalmente, hasta un rompimiento legal, que ya en sí mismo es muy complicado, pero detrás del cual hay uno de los conflictos emocionales más dolorosos que puede enfrentar cualquier persona.

RdeC: ¿Esto significa que lo más difícil se da antes de que la pareja llegue formalmente ante un juzgado a terminar legalmente su matrimonio?

MEMG: Efectivamente; el proceso legal es el final de todo un proceso de relación de pareja que suele comenzar mucho tiempo atrás, pueden ser dos años, cinco, diez y hasta más años, pero es un proceso en el que se va rompiendo la relación de pareja, en el que hay un deterioro progresivo, en el que pueden sufrir mucho dolor, antes de llegar a la determinación de divorciarse.

RdeC: ¿Es de suponerse que en este proceso la pareja se puede hacer mucho daño?

MEMG: Así es, si partimos de que casi todas la parejas deciden casarse por amor, entonces se pasa de una etapa en que el otro es el ser amado y, por el deterioro de la relación pasa a la indiferencia, al conflicto, a la caída de la imagen de esa persona que fue amada hasta llegar inclusive a sentimientos tan delicados como el resentimiento, el odio, por supuesto, se pueden hacer mucho daño.

RdeC: ¿Qué tanto daño?

MEMG: Cada pareja es diferente, pero en mi experiencia yo podría decir que una gran parte de las parejas sufre un daño emocional que puede durar el resto de sus vidas, si no trabajan de alguna manera esa experiencia. Por nuestra idiosincrasia, la mujer pudiera pensarse que es la que sufre un mayor daño, porque se le considera más afectiva, pero el hombre también sufre un daño semejante, sólo que no suele expresarlo de una manera abierta, digamos que lo procesa de una manera distinta, pero el daño puede ser semejante.

RdeC: ¿Qué causas más comunes hay detrás del divorcio?

MEMG: Inicialmente la causa más importante es la falta de comunicación y diálogo entre la pareja, de lo que se puede pasar a una etapa de distanciamiento, donde baja el interés del uno hacia el otro; baja la frecuencia y la intensidad de las relaciones sexuales, posteriormente hay una separación en la convivencia; cada quien comienza a hacer su vida por separado y esto frecuentemente lleva a la infidelidad, especialmente por parte del hombre, quien inicia una relación sentimental con otra pareja, la esposa siempre termina por enterarse y estalla el conflicto.

RdeC: En los juzgados civiles y de lo familiar los jueces mencionan como causales más importantes los problemas económicos y la infidelidad.

MEMG: Es muy frecuente que se pongan los problemas económicos como la causal de gran parte de los divorcios, así como la infidelidad, pero creo que en el caso de los problemas económicos es más bien una manera de enmascarar el proceso de deterioro en la relación de la pareja, donde por supuesto no se puede descartar que haya problemas económicos, en los cuales una parte no está aportando lo que se esperaría, pero en una pareja bien integrada los problemas económicos no son causa de divorcio. La infidelidad sí es detonante de muchos divorcios, pero también es el resultado de un proceso de deterioro anterior.

RdeC: ¿Qué consecuencias más importantes tiene el divorcio en la pareja?

MEMG: El divorcio comúnmente es un conflicto emocional muy fuerte, donde hay todo un enfrentamiento prolongado, en el que una parte, inconsciente o intencionalmente, hace daño a la otra, lo que genera procesos de depresión, de ansiedad, de autoestima, toda una crisis emocional muy delicada, es el rompimiento de uno de los lazos emocionales más profundos en la vida de una persona, de todo un plan de vida; el final de un proceso de descomposición que no se supo atender a tiempo o al que no se le pudo encontrar una solución.

RdeC: Esto sería al corto plazo.

MEMG: Estaríamos hablando de la etapa en la que se da el divorcio, en el desenlace, pero hay un periodo anterior que pudo haber sido igual o peor de doloroso y que pudo prolongarse por años, pero luego viene otra etapa que es posterior al divorcio, donde cada una de las partes busca continuar con su vida, pasando por un previo duelo, puede ser que logre sanar emocionalmente y establezca otra relación o decida ya no tener otra relación formal, que se vuelva a casar, o también hay personas que pueden quedar con un daño permanente; con problemas para establecer nuevas relaciones emocionales de pareja sanas y estables, que es el caso menos deseable, pero desgraciadamente es frecuente.

RdeC: Por lo que menciona muchos divorcios pudieron evitarse.

MEMG: Sí, no sé qué porcentaje, pero una gran parte de los divorcios se puede evitar si la pareja a tiempo resuelve sus problemas de comunicación, de confianza mutua, de diferencias naturales que van surgiendo y tienen que negociarse, del cuidado de sus relaciones sexuales y del manejo de la economía de la familia, cuando surjan problemas por la causa que sea. Si la pareja por sí misma no puede hacerlo, requiere buscar terapia con algún profesional o algún consejero que sea de su plena confianza.

RdeC: Además de los emocionales, ¿qué otros costos tiene el divorcio?

MEMG: Si hacemos un recuento de daños, el divorcio daña en primer término a los dos integrantes de la pareja, con frecuencia más a uno que a otro; tiene graves repercusiones en la conformación de la familia, al dañar los lazos afectivos, la imagen paterna o materna o ambas y el desarrollo de la personalidad de los hijos, especialmente si estos son pequeños, púberes o adolescentes. Daña también, con frecuencia de forma drástica, el patrimonio económico familiar y también rompe todo un círculo de relaciones parenterales y amistosas que son fundamentales en toda persona. A menos que la relación que se disuelve ya sea muy insana o enfermiza psicológicamente, en cuyo caso lo más sano es la separación, el divorcio lleva consigo demasiados daños.

RdeC: Al parecer hay cambios importantes en la forma en que los jóvenes están asumiendo ahora la decisión de casarse; de formalizar una relación de pareja.

MEMG: Sí, hay cambios importantes, uno de ellos es que una gran parte se están casando más grandes de edad, alrededor de los 30 años, lo cual puede tener algunos aspectos positivos, como el tener una mayor madurez y una mayor estabilidad económica, además de darse más tiempo para conocerse como pareja, pero lamentablemente hay otros aspectos que habría que considerar, como un menor sentido de compromiso, lo que es fundamental en una relación de pareja. También hay una mayor conciencia de lo que implica la maternidad y la paternidad, pero muchos muestran temor de asumir esa responsabilidad. Habría que considerar también que hay con frecuencia una trivialización de las relaciones sexuales. Se puede llegar al matrimonio después de 10 años o más de tener una gran cantidad de parejas, en las cuales no ha habido mayor compromiso y se han sostenido relaciones sexuales por periodos prolongados. Esta nueva generación evidentemente tiene una idiosincrasia distinta a las de sus padres, pero hay diferencia entre los grandes centros urbanos y el medio rural; el medio rural es más tradicional, pero hay una gran precocidad en la edad de casarse, lo que también es un problema muy delicado e influye en la cantidad de divorcios.

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