Ir contra España, un error absurdo y muy costoso

Ir contra España, un error absurdo y muy costoso

Por: La redacción

Sin que mediaran motivos, sin ningún fundamento diplomático serio y en el momento que estaba enfrentando los cuestionamientos por el estilo de vida inexplicable de su hijo mayor, Andrés Manuel López Obrador lanzó una declaración que ha sorprendido a todo mundo: propuso hacer una pausa en las relaciones entre México y España, un país que es el segundo socio comercial de México y justo cuando la economía del país enfrenta serios problemas.

Pero el cuestionamiento que sigue sin resolverse es ¿por qué plantear una pausa, que es como un sinónimo de suspensión de las relaciones, con un país que, además de las serias implicaciones económicas, tiene los lazos históricos y culturales más profundos con México?

Si se sigue la lectura que muchos comentaristas le han dado, en el sentido de que fue un recurso para desviar la conversación y la polémica en torno a su hijo, sería demasiado grave, porque implicaría un comportamiento completamente irracional de parte de un hombre que tiene el máximo cargo de la república. Sería tomar una delicada decisión de Estado sin lógica alguna, sin sentido, lo que es muy preocupante, porque va en contra de los intereses del país y, en consecuencia, es también un peligroso ejercicio del poder.

La lectura que dio en los días siguientes AMLO tampoco es suficiente y tampoco tiene sentido: la supuesta corrupción de algunas empresas españolas (mencionó sólo tres) que fueron las preferidas de los anteriores gobiernos mexicanos. “Nos están saqueando y eso ya no se va a poder, no somos tierra de conquista”.

La supuesta justificación sólo ratifica lo irracional de las declaraciones que se emitieron. Hay, de acuerdo a las autoridades españolas, un promedio de 7 mil empresas propiedad de españoles operando en México. Si tres o cuatro empresas propiedad de españoles han incurrido en corrupción, primero hay que demostrarlo y, segundo, sencillamente obrar en consecuencias si hay algún asunto legal que se debe seguir de oficio.

Hasta hoy no hay ninguna información oficial en torno a esa supuesta corrupción o “saqueo” del que habló AMLO, pero los datos económicos del Ministerio de Relaciones Exteriores de España reportan que viven en México 175,000 ciudadanos españoles, mientras que en España viven 30,000 ciudadanos mexicanos.

El monto de la inversión española en México asciende a 70 mil millones de euros, mientras que la inversión de empresarios mexicanos en España es de 25 mil millones de euros.

Pero el mismo ministerio español ha manifestado que antes de que el presidente mexicano emitiera tales declaraciones no había ningún antecedente diplomático, todo caminaba con normalidad. ¿Qué sucede entonces o qué pasa por la mente de López Obrador?

No hay ninguna explicación coherente, y eso mete mucha preocupación sobre la personalidad de AMLO, quien ha tenido en febrero un mes plagado de contratiempos, conflictos innecesarios y un ejercicio autoritario e ilegal de su investidura como cabeza del poder ejecutivo.

ALGUNOS POCOS ANTECEDENTES

Desde el inicio de su periodo de gobierno, López Obrador ha estado manejando en ciertas ocasiones un discurso que busca una nueva interpretación del tema de la conquista española, orientándolo hacia un genocidio, lo cual es compartido por algunos historiadores y es un tema que ha sido abordado desde todos los ángulos posibles; desde visiones ya viejas hasta nuevas investigaciones más actualizadas.

Lo único que puede tener cierta relevancia es el hecho que López Obrador está casado con Beatriz Gutiérrez Müller, una académica, graduada originalmente en comunicación por la IBERO, la universidad de los jesuitas, y posteriormente estudió una maestría en Literatura Iberoamericana y un doctorado en Teoría Literaria por la Universidad Autónoma Metropolitana.

Su tesis de maestría fue publicada como un libro, denominado Memoria Artificial en la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, donde, básicamente, sostiene que la obra clásica de Bernal Díaz del Castillo es ficción y no un relato histórico o más bien una crónica histórica basada en hechos que puedan considerarse como reales. A partir de ahí Gutiérrez Müller ha incursionado en el tema histórico, con una visión revisionista, pero que no ha sido sujeta a la crítica o la valoración de historiadores profesionales, en gran medida debido a la figura que hoy representa.

Es así que a través de la relación conyugal, López Obrador se metió en el predicamento de pedir una disculpa del Estado y la corona española por la conquista de lo que hoy es México y antes la Nueva España, partiendo de que aquello fue un genocidio hacia los pueblos originales.

Por supuesto que tanto el gobierno español como la corona consideraron que el asunto era poco serio y no podían pedir disculpas por sucesos históricos ocurridos hace 500 años, pero tampoco entraron en ningún tipo de polémica, por razones diplomáticas obvias.

López Obrador y Beatriz Gutiérrez tomaron la negativa a su petición como una ofensa.

Molesta por la postura española, Beatriz Gutiérrez emprendió personalmente una gira por Europa, que incluyó a Francia, Italia y Austria, para seguir insistiendo con el tema de las disculpas, y para tratar de obtener, en préstamo, valiosas piezas arqueológicas; algunos códices sumamente importantes y pedir prestado el penacho que se le atribuye al gobernante mexica Moctezuma, lo que es una mera especulación.

El motivo oficial era obtener dicho patrimonio para exhibirlo en México con motivo de los 200 años de la independencia, los 500 años de la conquista y los supuestos 700 años de la fundación de Tenochtitlán, no obstante que esta supuesta fecha es parte de una mitología prehispánica y una leyenda, incomprobables históricamente.

La gira fue un rotundo fracaso. Como se dice en el argot beisbolero, que tanto le gusta a López Obrador, a la primera dama la “batearon” por todo lo alto.

Llegó ante el papa Francisco, ataviada toda de negro, con un extraño vestido largo como sacado del siglo XIX. El papa, cuya gentileza es impecable, recibió la carta donde le pedían disculpas a la iglesia católica por la conquista y le solicitaban en préstamos algunos códices valiosísimos. Escuchó diligentemente a Gutiérrez Müller, pero no hizo nada más. Hacía tiempo que había emitido disculpas por cualquier acto de injusticia cometido en el periodo de la conquista.

En Francia la primera dama Brigitte Macron fue igual de gentil, ofreció un trato diplomático impecable pero de las piezas arqueológicas solicitadas no hubo nada. Lo mismo sucedió con el presidente italiano, Sergio Mattarella, quien hizo lo mismo que el papa Francisco con la solicitud de dos códices históricos sumamente valiosos. Estaban disponibles digitalmente y a sus órdenes, pero de préstamos nada.

Con el supuesto penacho de Moctezuma, le explicaron que es una pieza delicadísima elaborada a base de plumas hace 500 años y, por razones científicas de conservación no puede andar de un lado al otro y, por supuesto, era imposible prestarlo. Por añadidura, no está históricamente comprobado que dicho penacho haya sido específicamente de Moctezuma. Es una conjetura más.

Todo aquello se lo tomó la pareja presidencial a ofensa, más cuando las celebraciones históricas de 2021, con la pandemia del COVID-19 de por medio, fueron bastante deslucidas y pasaron con más pena que gloria.

Si así se le puede considerar, éste es el único antecedente conocido de alguna diferencia reciente con España, pero es un asunto de fantasías históricas e ideológicas, que son algo totalmente irrelevante en las relaciones de hoy entre ambas naciones.

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