Aprender a vivir con Covid-19

Aprender a vivir con Covid-19

Por: Marcela Valles

Las últimas generaciones, incluida la nuestra, la de nuestros padres y una parte de nuestros abuelos no enfrentaron ninguna pandemia de las características de “gripe española” o el “coronavirus”, ni aun después de la segunda guerra mundial, así que el afrontar una pandemia ha sido una experiencia muy difícil, pero con la ayuda de la ciencia y la medicina moderna, que en menos de un año desarrollaron diversas vacunas, ha disminuido notoriamente la mortandad y la gravedad de la infección por el virus.

Pese a todos estos avances, los números reales indican que nos acercamos al medio millón de muertes provocadas por el COVID-19 en México, lo que nos coloca como el quinto país con mayor número de fallecimientos. Oficialmente en el número de infectados estamos en el lugar 15 o 16 a nivel mundial, pero en términos reales estamos dentro de los 10 países más afectados.

Todo indica que hemos tenidos tres problemas principales para enfrentar la pandemia: una falta de cultura que nos permita ser ordenados y respetuosos de disposiciones sanitarias públicas; un índice sumamente alto de personas obesas, con diabetes tipo II e hipertensión, motivados, en buena medida, por el desarrollo de malos hábitos alimentarios y de salud.

El tercer problema ha sido una mala gestión de la pandemia por parte del actual gobierno federal, que no ha seguido algunas de las principales recomendaciones de los organismos internacionales; ha cometido algunos errores importantes, como el negarse a la aplicación de pruebas y el poner, por encima de la pandemia una apertura total de todas las actividades económicas y sociales, muchas de estas últimas no esenciales, especialmente las relacionadas con la diversión.

Somos dados a la fiesta y al mitote, somos muy sociables y amigables, además de muy familiares, lo que está muy bien, pero también solemos ser desordenados y tenemos una cultura de la salud que deja mucho qué desear. Por añadiduras una parte de los mexicanos tenemos un nivel de educación muy bajo y esta ignorancia no ayuda en nada en medio de una pandemia como la que estamos enfrentando.

Vivimos estas fiestas navideñas y de fin de año como si el “coronavirus” no existiera y hasta el mismísimo presidente de la república lo fomentó y lo aplaudió, lo cual, como adultos, no nos justifica en ninguna manera. Hoy estamos pagando las consecuencias de todas esas fiestas y mitotes.

Casi un millón de muertes es un precio altísimo que ha pagado el país, lo que ha sido una tragedia para la familia de los fallecidos, pero sólo una estadística para quienes no han sufrido esa experiencia, pues la muerte se ha cebado, de manera mayoritaria en los adultos mayores.

Aprender a vivir con el “coronavirus” no requiere sino un sentido del orden, de la responsabilidad, que exige cuatro o cinco medidas, ninguna de ellas difícil de llevar a cabo, como el cubrebocas, la sana distancia, la higiene de manos, el hacerse la prueba cuando hay síntomas y evitar las aglomeraciones; eso es todo, y no es mucho, si tomamos en cuenta que estamos evitando muertes y una enfermedad potencialmente grave, no una “gripita”.

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