Reforma eléctrica, contra el interés nacional

Reforma eléctrica, contra el interés nacional

EDITORIAL OCTUBRE 2021

El proyecto de reforma del sector eléctrico del país es tan malo que inclusive ha roto el control autoritario de Andrés Manuel López Obrador sobre su camarilla política, una parte de la cual está persuadida de que se está cometiendo un error de proporciones históricas.

El tema ha saturado los medios de comunicación por semanas e inclusive ha trascendido el ámbito nacional, convirtiéndose en un tema de interés internacional, porque rompe, en principio, todos los tratados que existen sobre la protección al medio ambiente, entre ellos el Acuerdo de París, un esfuerzo internacional por detener el calentamiento global.

Además de ir en contra de la generación de energías limpias, el proyecto de AMLO tiene el propósito principal de regresarle a la CFE el monopolio de la energía eléctrica del país, en lo que es un estatismo históricamente obsoleto que, al corto, mediano y largo plazo repercutirá en el bolsillo de todos los usuarios, que van desde la vivienda más modesta hasta las grandes empresas e instituciones.

Hoy la energía eléctrica ya es cara, pero si se restablece el monopolio de la CFE, se irá encareciendo más gradualmente, dada la ineficiencia de la paraestatal en sus costos operativos y en sus sistemas de producción.

Mientras el mundo busca energías limpias y baratas y depender cada vez menos de empresas estatales, López Obrador quiere ir en sentido contrario, para “salvaguardar el interés nacional”, que en realidad se trata del interés del Estado en manos de políticos, que en México ha mostrado hasta el hartazgo su ineficiencia como generador de bienes y servicios baratos y de calidad.

La iniciativa es hechura de Manuel Bartlett, un político muy viejo (85 años); un personaje siniestro venido de la peor tradición del priismo, que además no es, ni a distancia, un experto en el tema energético, sino un corrupto y oscuro beneficiario del poder, cuya presencia al frente de la CFE nadie se explica.

Si la imagen presidencial se sostiene a base de la entrega de dinero en efectivo y de la demagogia, el gobierno de la 4T se muestra cada vez más contrario a un verdadero proyecto de desarrollo para el país, lo que es penoso para todos los millones de mexicanos que creyeron en un verdadero cambio en el 2018.

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