Ahora contra la charrería

Ahora contra la charrería

Por: Sergio Luis Rosas

Desde que por iniciativa de Salvador Álvarez Díaz se construyó el Lienzo Charro de Gómez Palacio en 1957, la comarca lagunera se ha convertido en uno de los referentes nacionales de la charrería, actividad reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¿Cómo afectaría al “deporte nacional por excelencia” la recién propuesta “Ley sobre el Bienestar Animal”? A esto responde Jorge Luis Villarreal, presidente en cuatro ocasiones de la Asociación de Charros de La Laguna.

El pasado 28 de septiembre fue presentada la iniciativa para crear la “Ley sobre bienestar animal”, propuesta por Ricardo Monreal Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado, y su compañera de bancada, Rocío Adriana Abreu, junto con Antonio Franyuti, director general de la agrupación Animal Heroes, con la finalidad de diferenciar las relaciones entre el ser humano y otros animales.

“Sería la primera ley en el país sobre bienestar animal, ya que es necesario dignificar el trato a los animales y sancionar a quienes los maltratan y asesinan”, declaró Ricardo Monreal Ávila. Argumenta que los animales son seres vivos, que no deben ser considerados como cosas, objetos, ni tampoco pueden sufrir maltratos.

La nueva Ley sobre bienestar animal consta de 57 artículos, amplía la gama de conceptos como el de animal de compañía, animal destinado para consumo y animal de trabajo, con la finalidad de diferenciar las relaciones humano-animal y, por ende, la competencia de las autoridades.

Hay preocupación entre las asociaciones de charros, veterinarios y el Consejo Nacional Agropecuario por la promoción de esta nueva ley, tomando en cuenta que en algunas entidades del país se han prohibido las corridas de toros, como es el caso de Coahuila.

Por decreto presidencial, se considera en nuestro país a la charrería como el deporte nacional por excelencia. La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la declaró el primero de diciembre de 2016 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La charrería data en México desde 1880, con la aparición de Ponciano Díaz Salinas (1858-1899), mejor conocido como el “Charro Ponciano’’, quien combinaba la charrería con la fiesta brava, siendo el primero en poner banderillas a caballo en nuestro país. Viajó a España en 1899 para dar exhibiciones charras y de toros al estilo mexicano.

Desde pequeño ayudaba a su padre don Guadalupe Albino Díaz en las labores del campo y aprovechaba el tiempo libre para jinetear animales. Después aprendió el floreo para meterse de lleno a la lazada y los piales. Se considera al “Charro Ponciano’’ como el primer torero importante de nuestro país, incluso se le llama el “abuelo de la tauromaquia’’, pues fue más torero que charro.

En La Laguna se considera a don Salvador Álvarez Díaz como el “patriarca de la charrería’’, por cuya iniciativa se construyó en 1957 el Lienzo Charro de La Laguna del kilómetro 11-40 con el apoyo de Benjamín Ortega Cantero, en ese entonces delegado de la extinta SARH, quien regaló el terreno.

Ese año se organizó una charreada en el Estadio de la Revolución de Torreón y recaudaron la cantidad de ocho mil pesos, con los cuales dio inicio la construcción de dicho lienzo, uno de los pocos que conserva la tradición del ruedo a cielo abierto.

Gómez Palacio es reconocido como la cuna del Charro Mayor, categoría que instituyó don Salvador Álvarez Díaz en 1980 para dar oportunidad de seguir compitiendo a los Charros Mayores de 45 años, quienes realizan tan solo cinco suertes o faenas de las nueve reglamentarias. En 1993 se instituyó el Campeonato Nacional de Charros Mayores y hasta el momento ha celebrado 27 ediciones.

Don Salvador Álvarez Díaz ha sido reconocido por su labor en favor de la Charrería con la Espuela de Oro, máxima distinción que otorga la Federación Mexicana de Charrería. Fue charro durante 35 años, habiendo sido bicampeón nacional en Pial al Ruedo en 1962 y 1963, bicampeón de Colas y Manganas a Caballo en 1970, así como el mejor “tumbacuero’’ del país.

Próximo a cumplir 96 años de edad el 17 de diciembre, la Asociación de Charros de La Laguna y la familia Álvarez Cruz organizó un homenaje a don Salvador Álvarez Díaz del 28 al 31 de octubre en el Lienzo Charro del kilómetro 11-40 de Gómez Palacio para reconocer su labor en favor de la charrería lagunera.

Otra importante aportación de La Laguna a la charrería mexicana es el libro “Alma charra’’, escrito por José María Lara Aguayo, zacatecano de nacimiento y residente adoptivo de Lerdo, quien durante décadas fue el maestro de ceremonias de los eventos celebrados en el Lienzo Charro gomezpalatino y cronista del acontecer charro en El Siglo de Torreón. Fue también autor del poema titulado: “Los ciento seis colores del caballo’’, en el cual describe poéticamente los diferentes colores de este animal. Falleció el 15 de abril de 2007.

Después de la referencia histórica demos paso a la entrevista sobre el tema en discusión concedida por Jorge Luis Villarreal González, presidente de la Asociación de Charros de La Laguna en cuatro ocasiones, dirigente de la Unión de Asociaciones de Charros del Estado de Durango y actualmente Comisario de la Mesa Directiva 2021-2022.

RdeC: De ser aprobada la “Ley sobre Bienestar Animal’’, ¿acabaría con la charrería mexicana?

JLVG: De aprobarse, no sé qué vayan a aprobar. Por principio de cuentas la charrería está considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En la Asociación de Charros de La Laguna realizamos un acto alusivo a esta declaratoria el 14 de septiembre de 2017, dentro de los festejos del aniversario de la fundación de nuestra agrupación.

“Uno de nuestros argumentos es que el charro hace un buen cuidado de los animales, tanto de faena como de trabajo. En este deporte especial se considera la equidad de género con la participación de la mujer en las escaramuzas”, explicó.

Añadió que cuentan con argumentos sólidos para conservar esta tradición, tan nuestra del pueblo mexicano. Declara que quizá la comunidad charra acepte algunos cambios en los tiempos de duración de las nueve suertes o faenas, con la finalidad de agilizar la fiesta charra.

RdeC: ¿Por qué la charrería es considerada como el deporte nacional por excelencia?

JLVG: La charrería data desde los chinacos (guerrilleros liberales mexicanos que se distinguieron por su valor y habilidad, pese a su falta de disciplina militar), de la gente de a caballo con las suertes del campo.

“La charrería organizada, según algunos nace en el estado de Hidalgo, el cual se ostenta como cuna de la charrería mexicana, aunque otros consideran que empezó en Jalisco. Data de 1880 y como un deporte organizado se le atribuye al “Charro Ponciano”. En la actualidad existen en México más de 700 Asociaciones de Charros con 24,600 afiliados entre nuestro país y los Estados Unidos, bajo la rectoría de la Federación Mexicana de Charrería”, detalló.

En seguida recordó que se instituyó la Federación Mexicana de Charrería el 4 de junio de 1921 para preservar las costumbres y la cultura del campo.

RdeC: ¿Qué tanta afición sigue teniendo la charrería en La Laguna?

JLVG: Considero que La Laguna es la región que tiene mayor afición a la charrería en México. Es una de las pocas Asociaciones que sigue teniendo el tipo de Lienzo antiguo, con ruedo a cielo abierto. En la actualidad deben tener techado el ruedo y en el Lienzo Charro del kilómetro 11-40 no se ha hecho.

“La afición a la Charrería en Gómez Palacio se distingue por su hospitalidad con los charros visitantes, el gran ganado con que se cuenta en la Región Lagunera, el cual es proporcionado por don Salvador Álvarez Díaz, a quien se le considera el “patriarca de la charrería en La Laguna”, reconoció.

Apuntó que en la Asociación de Charros de La Laguna son 30 socios, de ésos se han constituido cuatro equipos, que son La Laguna, Unión Laguna, Hacienda del Rosario y Hermanos de La Laguna, cada uno se integra con tres coleadores, un pialador y un coliador.

JLVG: En ejecutar las faenas que se hacen en el campo, como lazar potros para domarlos, lazar toros para herrarlos y amansar caballos, fundamentalmente. Después se forma el espectáculo de las escaramuzas, en el que participa la mujer como compañera del charro.

En su participación ellas hacen movimientos artísticos arriba del caballo y le dan un toque de frescura femenil, sin olvidar que la charrería es familiar. Entre las Escaramuzas existentes podemos citar a las de las familias Álvarez, Román, Berlanga y Villarreal, entre otras.

JLVG: De las nueve suertes o faenas existentes todas tienen su riesgo, una de las más difíciles son los Piales en el Lienzo. Cada una tiene un nivel de riesgo. El Paso de la Muerte es muy complicado, sobre todo cuando te designan un animal de gran peso que puede deshacerse del charro con facilidad.

Advirtió que lo mismo pasa con el jineteo de toro y el de yegua. Definitivamente para hacer buenas faenas necesitas de un buen caballo, así como unas buenas sogas. Lo que nunca debemos perder los charros es la presentación personal y portar con dignidad el traje charro, como dijo el poeta Manuel Benítez Carrasco: “vestirse de charro, es como vestirse de México”.

RdeC: ¿Se podría considerar que existe un maltrato animal al lazar, tirar o jalar del rabo hasta tumbar a un animal?

JLVG: Es la única manera de someter a un animal para poderlo domar. No hay otra manera de cómo hacer la faena. Esto viene de tradición. Considero que los que proponen la “Ley sobre Bienestar Animal’’ deberían ver también el trato para los animales de consumo.

“En lo personal, creo que un toro de lidia vive mejor y tiene mejor calidad de vida que una vaca productora de leche o una gallina ponedora. Para domar a un caballo hay que lazarlo y a un toro prepararlo para la lidia, no hay otra manera de hacerlo. Es un tema muy complejo”, puntualizó.

RdeC: ¿Qué riesgos físicos corre un charro o participante de una charreada?

JLVG: En las suertes de la soga hay peligro de perder un dedo en los piales, principalmente a caballo, sobre todo en la faena de las colas puede haber un accidente fatal. Las consecuencias de una caída son de fractura de cuello, espalda, cadera, piernas o brazos.

Consideró al sombrero charro como una protección, por ello debe estar bien amarrado de la barbilla.

RdeC: ¿Es caro?

JLVG: La charrería ha cambiado mucho, existe una élite en donde este deporte se profesionalizó, pero sigue habiendo equipos. A un participante le cuesta la renta del ganado, la montura, el transporte del ganado y la vestimenta. No es tan barato o caro, es como el charro lo quiera.

“A nivel profesional aumenta su costo, tomando en cuenta el traslado al lugar de competencia, la inscripción en el torneo, la cual es cara, pues depende de la bolsa de premios en disputa, hay hasta de un millón de pesos en juego.

Aceptó que entre los practicantes de la charrería hay agricultores, ganaderos y charros practicantes. Habrá quienes no tienen posibilidades económicas, pero buscan patrocinios para poder participar.

RdeC: ¿Hay tradición de la fiesta charra en La Laguna?

JLVG: Existe una gran tradición en La Laguna y además es reconocida a nivel nacional desde hace 55 años. Ha conquistado campeonatos nacionales en repetidas ocasiones. La comarca lagunera es considerada como tierra de excelentes charros, de una gran habilidad y presencia en cualquier Lienzo Charro.

RdeC: ¿Qué opinión se tiene de la “Ley sobre Bienestar Animal’’ propuesta por el legislador Ricardo Monreal Ávila?

JLVG: En lo personal creo que se va aceptar con cierta resistencia por parte de los charros de México. No debemos olvidar que la charrería se practica en todos los rincones del país.

“No veo manera de que prohíban este deporte, simplemente no se aceptaría y no habría forma de controlarlo en las rancherías y en los pequeños coleadores”, concluyó el entrevistado.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: