En resumen: ¿qué hizo Zermeño?

En resumen: ¿qué hizo Zermeño?

Por: Álvaro González

Para Jorge Zermeño Infante ha llegado la hora de entregar cuentas sobre los dos gobiernos sucesivos que ha encabezado, y el resumen de su obra de gobierno resulta muy pobre, lo que no concuerda con la cantidad de recursos que manejó a lo largo de cuatro años.

Zermeño prometió resolver el problema del agua potable, el problema del drenaje pluvial de la ciudad en sus zonas más críticas, el problema del pavimento y los servicios básicos, por lo menos en las colonias donde había un mayor rezago y prometió, además, mejorar la infraestructura de la ciudad.

Al término de su mandato el problema del agua potable es más crítico en el municipio, si se hace un balance cuidadoso, colonia por colonia. Durante estos cuatros años sectores de la ciudad que nunca habían tenido problema de abasto de agua comenzaron a tener una escasez crítica.

El Simas siguió con sus mismos problemas ancestrales de corrupción, lo que se tradujo como la continuación de todos los viejos vicios y, además, la infraestructura de drenaje pluvial ha quedado casi en las mismas condiciones en que se encontraba en 2017.

En la ciudad no hay una sola obra de infraestructura nueva construida en los últimos cuatro años, porque Zermeño Infante prefirió destinar enormes cantidades de dinero al hermoseamiento de placitas y a pintar la ciudad. Se han consumido cientos de miles de litro de pintura para avenidas, bulevares, camellones y lugares públicos, la cual en unos cuantos meses se borra o sencillamente desaparece.

Zermeño Infante se negó a trabajar de manera conjunta con el gobierno estatal para sacar adelante proyectos de infraestructura para la ciudad, llegando a la mezquindad de negarse a poner del presupuesto municipal un solo peso para la terminación del Metrobús, consciente de que el gobierno federal le está restringiendo indebidamente los recursos a Coahuila y en consecuencia a los municipios.

Pero si no quiso poner un solo peso al Metrobús, sí permitió el alza de las tarifas al transporte público, sin negociar nada a cambio.

En el tema de seguridad pública, gastó un presupuesto importante y puso una academia de policía para incrementar el número de agentes, además de realizar otros gastos, pero se negó a colaborar con las autoridades estatales y federales dentro del esquema de mando único, convirtiendo a la Dirección de Seguridad Pública Municipal en una isla, manejada con absoluto hermetismo.

Si hay mejora en la seguridad en el municipio, se debe a que las demás corporaciones estatales y federales le han hecho la tarea. En el colmo del cinismo, el director de policía, Primo García Cervantes, abandonó el cargo hasta en tres ocasiones, pero de manera definitiva cinco meses antes de que concluya el gobierno, “por así convenir a sus intereses”.

Además de una gran opacidad y de corrupción comprobada en varias áreas claves de la administración municipal, nunca hizo un cambio, salvo cuando el tesorero inicial, Hernán Zirgo, renunció por desacuerdos con las irregularidades y el manejo del gasto, especialmente en el área de obras públicas, donde fue un secreto a voces la injerencia de los hijos de Jorge Zermeño.

Dirección por dirección, no hay ninguna que tenga un desempeño relevante o por lo menos destacado en estos cuatro años de gobierno. El resultado del pasado proceso electoral, en donde el propio Jorge Zermeño recibió una humillación en las urnas, parece la más contundente evaluación de lo que han sido estos dos gobiernos que concluyen y tienen como evidente destino el olvido.

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