Primo García Cervantes, el “héroe” más cínico

Primo García Cervantes, el “héroe” más cínico

Por: Eugenia Rodríguez

Por tercera o cuarta ocasión, el director de policía de Torreón, Primo García Cervantes, ha renunciado a su cargo para, supuestamente, irse a la Guardia Nacional (anteriormente decía que se iba a la Policía Judicial Federal), pero en esta ocasión sí lo ha hecho de forma definitiva, cuando al gobierno de Jorge Zermeño Infante le restan tan solo un poco más de cinco meses, con lo cual es el primer funcionario anodino que salta del barco, y lo hace con un gran cinismo.

García Cervantes es un reflejo bastante fiel de lo que han sido los dos gobiernos de Jorge Zermeño Infante: fue colocado en el cargo por compadrazgo, para servir a Zermeño Infante más que a la ciudadanía y su manejo en el cargo ha sido con un enorme hermetismo, sin importarle tener ningún tipo de diálogo con la sociedad civil y con las instituciones, operando con secretismo y con un gran recelo, siempre arrogante y siempre atrincherado en su oficina. Si no fuera por unas cuantas fotografías que han aparecido por ahí en la prensa, nadie lo conocería.

Para su fortuna, las demás fuerzas de seguridad que operan dentro del mando único le hicieron el trabajo y, gracias a ello, la seguridad se ha mantenido estable en Torreón.

Entre los grandes gastos está el haber invertido 110 millones de pesos en montar un centro de inteligencia, o de vigilancia, eso no se sabe bien a bien, al cual nadie, absolutamente nadie ajeno a Jorge Zermeño y a unas cuantas gentes de confianza de Primo García Cervantes ha tenido acceso. ¿Qué hacen en ese centro y para el beneficio de quién? Sólo ellos lo saben.

Jorge Zermeño ha sido, en su círculo íntimo, hermético y obsesivamente receloso, al grado de convertir a la corporación policiaca municipal en un territorio aislado e impenetrable, que sólo le rendía cuentas a él. ¿Qué temía o a quién temía? Solo él lo sabe.

Además de esta inversión de 110 millones de pesos mencionada, se gastó en seguridad pública un presupuesto muy considerable, pero, en la opinión de la síndica de vigilancia, Dulce Pereda, las cuentas con la nómina de agentes policiacos activos no salían, por lo menos no salían antes de que se iniciara la pandemia.

Siguiendo el ejemplo de Jorge Zermeño, que se quería ir a una diputación federal medio año antes de que terminara su periodo gubernamental, dejando tirado el compromiso que había contraído con la ciudad, Primo García Cervantes había renunciado por lo menos en dos ocasiones anteriores y no está claro para hacer qué o para irse a dónde, pero regresaba al cargo y Jorge Zermeño estaba de acuerdo en ello.

En esta ocasión sí se ha ido de forma definitiva, “por así convenir a sus intereses”, y así ha evitado encargarse personalmente del proceso de entrega-recepción que quedará a cargo de un subordinado. Jorge Zermeño trató de hacer lo mismo pero las cosas no le salieron como esperaba y ha tenido que regresar al palacio municipal, malhumorado, frustrado políticamente e igual de hermético y receloso que siempre.

Eso sí, a Primo García le han dado la gran despedida. Habrá que ver cómo salen la rendición de cuentas en el proceso de entrega-recepción.

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