El tren suburbano de Saltillo, ¿otro cuento más de la 4T?

El tren suburbano de Saltillo, ¿otro cuento más de la 4T?

Por: Álvaro González

Con los funcionarios de la 4T, a Saltillo y a Coahuila en general ya estaría bueno cantarles aquella famosa canción de “Cien años” que cantaba el inmortal Pedro Infante: Pasaste a mi lado/Con gran indiferencia/Tus ojos ni siquiera/Voltearon hacia mí/Te vi sin que me vieras/Te hablé sin que me oyeras/Y toda mi amargura/Se ahogó dentro de mí…

Y es que la cosa del desprecio no está para menos, lo que ha provocado un despecho mutuo, que deja un muy mal sabor de boca y muchos resentimientos.

En lo que va del sexenio Saltillo, Torreón y en general todo el estado no han merecido una sola obra importante de infraestructura por parte de la 4T, lo que seguramente tiene como consecuencia el desprecio con que el electorado ha tratado a Morena en las urnas, donde no ha sacado sino migajas, mientras en otros estados, a quienes tampoco les han dado la gran cosa, ha arrasado y de ello se ufanan.

Estamos, ciertamente, ante el gobierno federal más tacaño desde aquel legendario sexenio de Adolfo Ruiz Cortines, donde la última noticia es que se retirará todo el presupuesto para darle mantenimiento a los puentes de las carreteras llamadas “libres”, lo que traerá un mayor deterioro de la infraestructura, que ya de por sí sufre un rezago que amenaza prolongarse por todo el sexenio.

Un gobierno que además de tacaño tiene la diferencia que don Adolfo Ruiz Cortines era un muy buen administrador, pero el gobierno de la 4T es uno de los más desorganizados e incompetentes de que se tenga memoria. Son buenísimos para la demolición, pero son un desastre para la construcción.

Ahora, de pronto y sin decir agua va, han sacado el proyecto de un tren suburbano que iría de Ramos Arizpe a Derramadero, lo cual es un buen proyecto que ya se había planteado hace bastante tiempo, pero de pronto lo sacan de la manga y anuncian que lo tendrán listo en 2022, lo que alcaldes, gobernador y todo aquel que conozca de proyectos y de comunicaciones, lo toma con serias reservas.

Así, nada más de entrada, el anuncio debió hacerse de forma oficial y por alguien del más alto nivel, y en este gobierno federal el único que anuncia obras de esa envergadura es el propio presidente de la república, pues casi nadie sabe ni cómo se llama el Secretario de Comunicaciones y Transportes, o como se le diga ahora.

El proyecto, en todo caso, no está incluido en el presupuesto del 2021, así que se presupuestaría para el 2022, pero, de entrada, en información media difusa, se afirma que se necesitan 36 millones de pesos para la realización del proyecto ejecutivo, y algo así como 8 mil millones de pesos para la realización de la obra.

Lo absurdo de todo esto es que el presidente municipal, Manolo Jiménez, y el gobernador del estado, Miguel Riquelme Solís, sabían del proyecto lo que usted y yo sabemos, es decir nada, en lo que es una falta de respeto bastante fea.

En La Laguna está el proyecto llamado Agua Saludable, el cual deberá costar algo así como 11 mil millones de pesos, pero al igual que el tren, no se sabe ni de dónde salió y se duda, con bastante razón, que realmente sea llevado a cabo, pues no hay más dinero en este gobierno federal que para las “mega obras” y para comprar clientela electoral. Veremos qué pasa con esta historia de desdenes y despechos.

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