La Feria y el futbol; si estamos en verde ¡no le muevan!

La Feria y el futbol; si estamos en verde ¡no le muevan!

Por: Marcela Valles

Después de un gran sacrificio de toda la sociedad; de graves pérdidas para la economía que comienzan apenas a recuperarse; de miles de muertos; de niños y jóvenes sin asistir a la escuela por más de un año y cuando apenas el 21% de la población tiene el esquema de vacunación completo y un 12% tiene solamente una dosis de la vacuna contra el COVID-19, cuando ya aparecen nuevas y peligrosas variantes, en Coahuila hemos logrado estar en semáforo verde, pero esto puede ser algo frágil y reversible si no se sostiene el esfuerzo.

Al ver el estadio del equipo de futbol Santos-Laguna casi lleno, con más de 20 mil gentes para el partido de ida de la final, lo menos que uno puede cuestionarse es ¿De qué se trata? ¿Qué prioridad tiene el futbol para autorizar una aglomeración de gente de semejante tamaño?

Si Carlos Fernández, el verdadero dueño del equipo, está perdiendo algo de dinero no hay problema, porque dinero es lo que le sobra, por más que Alejandro Irarragorri le esté lloriqueando a los gobiernos municipales y al estatal.

El futbol se puede ver gratuitamente por la televisión y no pasa absolutamente nada, además las cervezas son mucho más baratas e inclusive alcanza para la carne asada, con el costo tan elevado de ingreso al estadio para ver un partido aburrido, donde el Santos perdió por un gol frente al Cruz Azul.

¿Exponerse al contagio del virus para eso? No tiene sentido. El futbol no le deja ingresos sino a una sola empresa, que tiene unos cuantos empleados, además del grupo de jugadores y asistentes, por lo que no es ninguna prioridad, así que el estadio puede seguir sin público al menos por lo que resta de este año, en tanto se logra vacunar a la mayoría de la población.

Pero si lo del futbol se antoja innecesario, el abrir la feria en septiembre espanta, porque se trata de todo un mes de congregar multitudes que, ya está visto, al momento de la fiesta y de la euforia se olvidan de las medidas de seguridad.

¿Y si le quitamos “Las Jarras”? ¿Y si le quitamos la nave de exposición donde se forma un tremendo hacinamiento de gente? ¿Y si le quitamos la presentación de artistas y eventos musicales que son otro tremendo hacinamiento? ¿Y si mejor no se escucha a ciertas voces de comerciantes y clubes sociales que tienen ahí su negocio y nos esperamos un año más sin feria?

Tampoco es ninguna prioridad y si representa un gran riesgo, que no se justifica con argumentos como el impacto económico para los comerciantes, una gran parte de los cuales son foráneos.

Ya existe un gran relajamiento en las medidas de protección, con la idea de que estamos en verde y no hay mayor riesgo, pero un rebrote es una posibilidad real y además tenemos variantes nuevas, como la llamada Delta, que, hay que decirlo con todas sus letras, no puede ser detenida con igual eficacia por todas las vacunas que se están utilizando, especialmente las chinas, como Sinovac y Cansino. Una sola dosis de cualquier vacuna no alcanza a detener a esta variante Delta.

A diferencia de lo que pasaba con las variantes anteriores, que tenían un impacto muy moderado entre la población joven, ahora no: los jóvenes están en un riesgo alto de enfermar de gravedad.

Entonces, si estamos en semáforo ver ¡No le muevan! Que se reactive lo que sí es esencial, pero el futbol, la fiesta, los conciertos, el mitote y los antros pueden esperar todo lo que sea necesario, pues esta pandemia está lejos de terminar ¿No seria mejor estar pensando de que forma planear el retorno de los niños y jóvenes a la escuela, algo absolutamente esencial?

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