Ignacio García, la vileza y la traición

Ignacio García, la vileza y la traición

Por: La redacción

“El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca.”

Jacinto Benavente, dramaturgo español

En la historia del PAN en Torreón no había sucedido nunca que un presidente municipal del partido y primer regidor de un ayuntamiento panista renunciara a su cargo en plenas campañas electorales para pasarse a otro partido político, mucho menos uno radicalmente opuesto al PAN en doctrina, ideología y tendencia política.

Pero esta primera vez ha sucedido: Ignacio García dejó tirada la dirigencia del partido en Torreón, el segundo municipio en importancia del estado, para irse a la campaña de Luis Fernando Salazar Fernández, candidato a la presidencia municipal por Morena y en litigio, debido a que el INE la canceló la candidatura.

Tal vez en los últimos tres años hemos visto todo un teatro político de cinismo y vileza moral, donde se extravía cual compromiso de lealtad a ciertos principios, se actúa con absoluto cinismo y, en casos como estos, con vileza, pues a nadie se puede engañar que en la renuncia a la dirigencia municipal en plenas campañas electorales hay dolo: se le causa un daño al PAN en beneficio de MORENA.

Y hay cinismo y vileza, entre otras cosas, porque existen intereses de por medio; intereses de beneficio personal, pues nadie se cree la ridícula argumentación de que Ignacio García deja el PAN por compromiso personal con Luis Fernando Salazar, lo que equivale a deducir que en los últimos tres años ha estado realizando un juego de deslealtad e inclusive de traición en contra del PAN y también como primer regidor de un ayuntamiento panista.

Puede ser que los panistas de buena voluntad, que son la gran mayoría, se sientan sorprendidos por lo que ha hecho Ignacio García, pero para alguien experimentado en la observación de la vida pública y de los políticos, bastaba tratar un poco a este personaje para captar en él una baja calidad como persona, para no usar el término moral, que es bastante amplio e involucra demasiadas cosas.

La mayoría de los hombres públicos, si se les observa con detenimiento y se les sigue en sus actos por un determinado tiempo, transmiten lo que realmente son.

Winston Churchill decía que por alguna razón las malas entrañas saltan al rostro, de hecho todo lo que alguien es termina, tarde o temprano, reflejándose en el rostro.

Este Ignacio García ingresó al PAN en busca de negocios, y logró concretar muchos de ellos. Jorge Zermeño acepta colocarlo como primer regidor y, en ese mal momento por el que atraviesa el PAN, logra convertirse en dirigente municipal.

El año pasado comenzó a mostrar otro tipo de ambiciones y pretendió convertirse en diputado local por la vía plurinominal, pero en la elección interna apenas obtuvo 5 votos, lo que mostraba que a los ojos de los propios panistas gozaba de muy poca simpatía y prestigio, así que votaron en consecuencia y él tuvo que sufrir la humillación.

Ahora en 2021, Jorge Zermeño tuvo que escoger a un presidente municipal interino para irse a la campaña como diputado federal por el V Distrito. En teoría la primera elección para escoger a un presidente municipal interino es el primer regidor, pero Jorge Zermeño ha tenido años para tratar de cerca a Ignacio García y no le tenía suficiente confianza, pero además hay todo un grupo de panistas a quienes no les agrada el perfil de Ignacio García, así que se decidió que el presidente interino fuera Sergio Lara Galván, secretario del Ayuntamiento.

Y no es que Lara Galván sea una lumbrera o un funcionario notoriamente destacado en su desempeño, pero sí era mucho más confiable y también mucho menos ambicioso.

Ignacio García se dio por ofendido y aprovechó el momento para tirar el partido pero, eso sí, quedarse en el cargo como primer regidor, sólo que ahora se volverá especialmente incómodo, debido a la pérdida de confianza por parte de la mayoría panista en el cabildo, del alcalde interino y en general del cabildo completo, pues si los regidores y la síndica de oposición ya no le veían bien, ahora no tienen que tener ninguna simulación.

Se queda en el cabildo como un caballo de Troya, junto con otros dos o tres regidores que fueron colocados en el cargo por Luis Fernando Salazar Fernández, porque los regidores de MORENA, que son muy pocos, apenas tres, aunque tienen diferencias entre sí, es difícil que muestren simpatía por Ignacio García, quien, de entrada, perderá todos los privilegios de los que venía gozando como primer regidor.

Del comportamiento de Luis Fernando Salazar Fernández y de MORENA no existe nada nuevo, “chaquetear” es el verbo popular que más ha conjugado este confuso y desordenado movimiento llamado MORENA, que muy difícilmente puede ser considerado como partido político, en el sentido estricto del término.

Vivimos tiempos oscuros, en los cuales el honor, la lealtad, el respeto a la propia palabra y el compromiso moral que se debe contraer con la ciudadanía para ejercer un cargo público se han ido perdiendo de forma alarmante, para abrir paso al cinismo, la deslealtad, la traición a las instituciones, a las personas y a los principios, tal vez porque sencillamente no hay principios sino sólo la descarnada y obscena ambición de poder y de riqueza, a la que se le pone el nombre de política.

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