La remodelación del Bosque: opaca y, otra vez, sin proyecto vegetal

La remodelación del Bosque: opaca y, otra vez, sin proyecto vegetal

Por: Eduardo Rodríguez

El área verde más importante de Torreón, el Bosque Venustiano Carranza, está teniendo trabajos de remodelación, pero, así como ha sucedido en administraciones anteriores, nuevamente se omitió la elaboración de un verdadero proyecto vegetal y, característica ya de los gobiernos de Jorge Zermeño, se hace con opacidad y sin haber consensuado con organizaciones civiles ni especialistas en el ramo.

Los dos gobiernos municipales de Jorge Zermeño Infante se han ido, básicamente, en remodelación de placitas y parques de algunas colonias, además de un enorme gasto en lo que se llama mantenimiento urbano. Para 2021 han iniciado la denominada remodelación del Bosque Venustiano Carranza, pero sin contar con un estudio y un proyecto vegetal para la que se considera como la mayor reserva verde de la ciudad.

El Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN) realizó una recopilación de datos sobre el Bosque Venustiano Carranza en 2016 que es, como casi todo el trabajo que realiza este organismo, una recolección básica de los datos o cifras disponibles, pero, en ninguna manera, un estudio del bosque como la reserva vegetal que es.

El IMPLAN da cuenta de que el Venustiano Carranza tiene una superficie 193 mil metros cuadrados (19.3 hectáreas), de las cuales 131 mil metros cuadrados (13.1 hectáreas) son de área verde, la cual se encontraba poblada por 3,700 árboles, de los que 167 estaban muertos y 367 eran tocones (pedazos de tronco unidos a la raíz).

Desde el punto de vista vegetal estas cifras dicen muy poco, pues en principio no reportan la situación fitosanitaria del bosque, que es lo más importante y crónicamente ha sido atendida de forma sumamente deficiente o nula. Como consecuencia de ello, una gran parte de los árboles están enfermos, tienen una deficiente nutrición, ni son atendidos debidamente con base en un programa anual, que implicaría inclusive el cuidado del suelo y su enriquecimiento, lo mismo que un eficiente sistema de riego.

Con la llamada “helada negra” sucedida en febrero de 2011, hace justo diez años, se presentó una gran mortandad de árboles adultos, una parte de los cuales fueron sustituidos con la plantación de árboles pequeños, pero sin seguir la asesoría de especialistas en la selección de especies ni en arquitectura paisajista.

La plantación fue de manera rústica y muchas veces inadecuada, por lo cual una gran parte de los árboles jóvenes plantados murieron o han tenido un pobre desarrollo.

Al no existir un plan anual fitosanitario y general del cuidado del bosque, no se combaten las enfermedades, que se propagan y terminan por matar a muchas variedades de árboles, o bien mantienen en mal estado a otros, que no se desarrollan adecuadamente.

No existe tampoco una nutrición de los árboles. No se aplican nutrientes al suelo, como compostas, ureas, nitrogenados, etc. Tampoco se aplican nutrientes de forma foliar, lo que es indispensable debido a las características del clima (somos una región naturalmente desértica con climas extremos) y dependiendo del análisis del suelo, lo que tampoco se hace.

Por citar un ejemplo: en la temporada de muy altas temperaturas, es muy común que una gran variedad de árboles requieran de la aplicación foliar de zinc, por citar sólo uno de los elementos  que se requieren, pues de no hacerlo el follaje no se desarrolla o sufre en su salud por la falta de esos nutrientes.

LA MEDIOCRIDAD Y LA IMPROVIZACIÓN

Aunque es la más grande reserva vegetal de la ciudad, el Bosque como tal es un parque mediocre y muy mal atendido y diseñado, desde todos los puntos de vista. La improvisación ha sido la constante por décadas.

Nunca ha tenido la atención de especialistas para el cuidado de los árboles, las plantas y los pastos, ni mucho menos la mano de un profesional en paisajismo. Si se le ve objetivamente, es un amontonamiento de elementos, todo hecho con mediocridad e ineptitud.

El IMPLAN registra, por ejemplo, la existencia de 67 tabaretes o puestos, un 40% de los cuales se encontraba inclusive abandonado. Son estructuras de lámina o construcciones de block y cemento que venden fritangas y chucherías, los cuales se han ido posesionando de una parte del área verde y son horribles en su aspecto, aun los que han sido autorizados en años más recientes.

Estos tabaretes no están asignados a un área determinada y los permisos, que están relacionados con la corrupción de funcionarios municipales, no exigen un diseño específico.

El área de juegos infantiles tampoco está debidamente diseñada y, en algún gobierno, se permitió la construcción de un tobogán o resbaladero, que es una enorme estructura metálica que no debería estar dentro de una reserva vegetal.

Las áreas deportivas son viejas, de mal diseño y en mal estado. No por ser ya viejo se justifica la construcción que se hizo de un frontón, algo que tampoco debe estar dentro de una reserva vegetal.

El año pasado se dio la remodelación de nueve canchas deportivas, con una inversión de 3 millones de pesos, una gran parte de los cuales fueron patrocinados por la empresa SIMSA.

Hasta ahora era la única cantidad que durante los dos últimos gobiernos de Jorge Zermeño se había gastado al interior del bosque, sumamente pequeña si se compara el gasto que se hará de cambiar 2 kilómetros de banqueta.

Lo que más se emplea del bosque es el pasillo perimetral, que es utilizado por ciudadanos que tienen la afición del atletismo o sencillamente la caminata. Los fines de semana el área más demandada es la de los juegos mecánicos y ciertas áreas para la realización de “días de campo”.

El realizar “días de campo” e inclusive jugar futbol sobre las áreas de pasto, ya de suyo en mal estado, es algo que debería estar regulado o prohibido, debido a todo el daño que provoca a la vegetación y al cuidado que se debería tener de la misma.

Para este año de 2021, antes de presentar su licencia e irse a su campaña en busca de una diputación federal, Jorge Zermeño Infante ha anunciado la inversión de 40 millones de pesos en la construcción de una nueva banqueta perimetral en el Bosque Venustiano Carranza, que formará parte de lo que él denomina como la integración del Distrito del Bosque Venustiano Carranza, que incluirá la remodelación de la mencionada banqueta, los andadores, juegos infantiles y gimnasio.

Con el tal distrito se pretende que se integre a la Unidad Deportiva Nazario Ortiz Garza y un costado del Estadio de la Revolución.

Sin mencionar sus nombres, Zermeño Infante ha anunciado que existirá el patrocinio de cuatro grandes empresas de la región que se harán cargo del costo de las obras en una parte del bosque, además de otras 20 empresas que han sido invitadas a colaborar.

Como en todos los demás proyectos de remodelación y con la obra ya iniciada, el gobierno de Zermeño Infante no ha consensuado con las organizaciones de la sociedad civil, con los propios usuarios, ni con especialistas en el tema de parques citadinos. Tampoco ha dado a conocer con detalle a los medios de comunicación en qué consiste el proyecto, ni se ha desglosado la inversión de recursos municipales.

Es muy importante considerar que el gobierno de Jorge Zermeño Infante tiene un completo distanciamiento de las organizaciones de ecologistas de la ciudad y la rehabilitación de algunas plazas y jardines que ha realizado, a costos sumamente elevados, han sido obras mediocres, sin ningún mérito arquitectónico, muy superficiales.

Hay que recordar que ésta es la tercera vez que Zermeño Infante rehace la banqueta del bosque, ahora con un costo de 5 millones de pesos. En su primer gobierno removió la banqueta en todo el perímetro del bosque, pero la obra resultó defectuosa porque estaba muy delgada y mal hecha, así que se tuvo que demoler y volver a construir. Hoy nuevamente la está cambiando y ha comenzado por la banqueta porque es lo que más se ve y él está en campaña electoral por una diputación federal.

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