Los diputados federales, el cobro del servilismo

Los diputados federales, el cobro del servilismo

Por: Rodrigo Tejeda

Cada vez nos adentramos más en un mundo político de mentiras; un cuento cruel que está jugando con la esperanza de cambio de los mexicanos, donde las decisiones presidenciales, por más absurdas y contrarias que sean a los intereses de los ciudadanos, no sólo son aprobadas por los diputados federales, sino aplaudidas.

Hemos regresado, de manera repentina, a los peores años del presidencialismo o, como la llamaban los pocos críticos, a la presidencia imperial, donde las iniciativas del presidente son órdenes para los diputados federales y senadores del partido oficial.

A cambio de aprobar todo lo que se les pide, los diputados federales ganan más, nominalmente, que el propio presidente, en lo que es otro de los muchos cuentos y mentiras con las que estamos viviendo.

La Cámara de Diputados tiene uno de los niveles más bajos de su historia, al componerse en una gran parte con personajes que aprovecharon el movimiento de Morena en el 2018, sin tener ninguna preparación, experiencia o siquiera compromiso con los distritos que dicen representar, donde son verdaderos desconocidos que obtuvieron el voto ciego, aprovechando que los electores cruzaron en la boleta todos los cuadros que decían Morena, como apoyo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.

Otra parte de los diputados del partido oficial, Morena, y del PT, son expriistas y expanistas, tránsfugas que vieron la oportunidad de aprovechar las circunstancias para obtener una diputación federal o senaduría.

En Coahuila, sólo era militante de Morena Miroslava Sánchez, médica de profesión, quien ha estado realmente en la izquierda por años y era la dirigente estatal del movimiento, tiene trabajo político y un compromiso social manifiesto. Es hoy diputada federal plurinominal por Morena.

Francisco Borrego, un hombre originario de San Pedro, dedicado al transporte de carga, tiene una formación sumamente pobre, sólo conoce de su negocio. Fuera de su medio profesional es completamente desconocido aún en la región lagunera, no tiene ningún antecedente de militancia política. Es diputado federal por Encuentro Social, partido satélite de Morena, en buena medida por el patrocinio económico que debió proporcionar al movimiento.

Diego del Bosque, un agrónomo egresado de la Antonio Narro, se incorporó a Morena y ha tenido algunos cargos dentro del movimiento, suficientes para que lo hicieran también diputado federal plurinominal. Es también un desconocido dentro de la sociedad regional y estatal. Una de sus pocas propuestas legislativas es la de que los cuadernos escolares no se forren, por cuestiones de carácter ecológico, lo que da una idea de que tan enfocado está en la problemática de Coahuila.

Melva Nelia Farías, diputada federal por el PT, también partido satélite de Morena, representa un distrito del centro del estado. Es una expriista que dejó a su partido porque ya no tenía oportunidad de obtener otro cargo. No se ha comprometido en lo absoluto con la fuerte problemática social, económica y sanitaria de su distrito.

José Ángel Pérez, ex alcalde panista de Torreón, cargo que desempeño con gran ineficiencia, es hijo de un político priista de toda la vida, pero él optó por el PAN para luego renunciar al serle negada la candidatura a una diputación federal, la que obtuvo incorporándose a Morena y, en este año, pasándose nominalmente al PT, un partido que ha perdido su registro por la baja votación obtenida en la pasada elección del 18 de octubre. No está comprometido con ninguna problemática de su distrito, el VI de La Laguna, considerado unos de los distritos con más rezago social en todo Coahuila. Es empresario algodonero.

Luis Fernando Salazar Fernández, un militante del PAN que, debido a las relaciones de su familia, ha ocupado desde muy temprana edad cargos de representación popular, fue electo por el V Distrito de Torreón como panista y, al no obtener el apoyo interno para ir en busca de la presidencia municipal de Torreón o la misma gubernatura, se pasó a Morena, aún cuando es todo un junior de la política y debe toda su carrera política al panismo.

En la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio 2021, donde Andrés Manuel López Obrador le hizo drásticos recortes al presupuesto de Coahuila, muy por encima de la media nacional, calculados entre un 7 y un 8 por ciento, castigándolo adicionalmente, con la supresión de fideicomisos que implican otro recorte más, se dio lo que se puede considerar una consigna política en contra de las instituciones estatales y muchas organizaciones de la sociedad civil, lo que repercutirá gravemente en la economía y la infraestructura, como consecuencia en el interés de todos los habitantes de Coahuila.

Puestos entre votar por los intereses del estado que representan u obedecer la consigna presidencial de ensañarse presupuestalmente con un estado donde Morena no pudo ganar una sola diputación el pasado 18 de octubre, de los seis diputados morenistas cinco votaron a favor la aprobación de ese presupuesto y el sexto, fiel al pragmatismo que ha desplegado siempre, no se presentó a la sesión, y ese fue Luis Fernando Salazar Fernández, consciente del costo político que tendrá esa decisión a nivel estado en las elecciones de 2021.

De los otros cinco diputados federales, sólo Fernando de las Fuentes (PRI), Evaristo Pérez Arreola (PAN) y Rubén Moreira Valdez (PRI) votaron en contra, mientras que Martha Garay (Nueva Alianza) y Silvia Garza Galván (PAN) tampoco se presentaron a la sesión, para tratar de evitar los reclamos de sus propios partidos.

Algo casi similar ocurrió con la supresión de los 109 fideicomisos, los cuales afectarán directamente a grupos sociales vulnerables, a actividades sustanciales y a la infraestructura de los municipios. Uno de los fideicomisos fue el de las zonas metropolitanas, por lo cual la zona conurbada Torreón-Gómez Palacio-Lerdo no tendrá en lo sucesivo un solo peso adicional para obras, dejando inconclusas unas tan esenciales como el Metrobús, entre otras.

A CAMBIO GRANDES SUELDOS

Este fin de año, mientras la economía del país está en serios problemas debido a la pandemia del COVID-19, los diputados federales recibirán 328 mil pesos cada uno de ellos, por concepto de sueldo, aguinaldo y prestaciones.

Un diputado federal tiene en teoría una dieta o sueldo mensual de 74 mil 548 pesos, pero recibe mensualmente 45 mil 786 pesos por concepto de “Asistencia Legislativa” y otros 28 mil 772 pesos por concepto de “Atención Ciudadana”, lo que suma un total de 149 mil 106 pesos, mucho más que el sueldo que en teoría gana el presidente de la república.

La llamada “Asistencia Legislativa” se supone que está destinada al pago de personal al servicio de los legisladores, como secretarias o asistentes, pero en la práctica a lo más un grupo de legisladores se cooperan para el pago de dos o tres secretarias o asistentes, a los cuales pagan por cierto sueldos bastante bajos, todo lo demás se lo embolsan.

El monto de “Atención Ciudadana” está destinado en teoría precisamente a la atención de los ciudadanos en su distrito, algo que ningún diputado hace, mucho menos los 200 diputados plurinominales que no representan a ningún distrito.

Se les quitaron, a partir de la presente legislatura, algunas de las prestaciones que tenían, pero se dejó casi intacto el paquete de prestaciones importantes, como seguro de gastos médicos mayores, un aguinaldo de 2 meses, fondo de ahorro, seguro colectivo de vida, gastos funerarios, 2,780 pesos mensuales en vales de despensa y un cupón de 170 pesos diarios cada día de sesiones, válidos sólo en los restaurantes de la propia cámara, que no están nada mal.

Eso es lo oficial, pero extraoficialmente un diputado federal, especialmente si es del partido Morena o de alguno de sus satélites, como PT o Encuentro Social, puede recibir muchos otros beneficios.

El coordinador de los diputados de Morena, PT y ES hasta octubre de este año, Mario Delgado Carrillo, gastó miles de millones de pesos en la campaña interna por la dirigencia nacional de Morena, para remontar a Porfirio Muñoz Ledo, quien lo superó 2 a 1 en la primera encuesta; una elección sumamente desaseada y anómala. En lo que fue sólo uno de sus gastos, colocó anuncios espectaculares en la mayoría de las ciudades importantes de todo el país, para una elección interna.

Como Secretario de Finanzas en el gobierno de Marcelo Ebrard, está involucrado en graves anomalías financieras, entre una de ellas la llamada “línea dorada” del metro de la Ciudad de México.

¿De dónde sacó esos miles de millones de pesos solo para deshacerse de Porfirio Muñoz Ledo?, en un gobierno donde el 70 por ciento de los contratos se asignan de forma directa, sin asignación alguna. ¿Quién le podría pedir cuentas, si además se trata del caótico partido oficial, incapaz por sí mismo de designar un dirigente nacional?

Tener un sueldo mensual real que se ubica entre los 170 y los 180 mil pesos es una buena recompensa por seguir, a cambio, una “fidelidad a ciegas” hacia las exigencias y órdenes del presidente de la república.

Lo grave para el país, como ya se ha visto en este 2020, es que estos diputados oficiales pueden aprobar cualquier cosa, sin importar las consecuencias sociales, económicas o políticas que impliquen, algo que sólo puede cambiarse en las próximas elecciones de 2021.

Debido a la mayoría de sus diputados federales y senadores, Coahuila y Durango han recibido ya un fuerte daño económico.

Coahuila no fue incluido tan siquiera con una sola obra en los dos paquetes del Plan Nacional de Infraestructura, cuando representa una de las economías más productivas del país, pero en este gobierno todo se decide por motivos ideológicos, políticos y electorales, mientras los diputados federales y senadores aplauden.

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