La inexperiencia de FRENAAA

EDITORIAL SEPTIEMBRE 2020

El tener una filiación de derecha es algo totalmente legítimo en un sistema democrático y, lo más común es que existan partidos de derecha como antagonistas a los de izquierda, centro izquierda o sencillamente centro.

La extrema derecha ya es otra cosa, como lo es la extrema izquierda, que pueden sostener ideologías, políticas y prácticas que no sólo atentan contra la democracia sino contra derechos elementales del ser humano.

Una cosa son por ejemplo el Partido Republicano en los Estados Unidos, identificado con la tendencia de derecha, y otra cosa muy distinta es Donald Trump, como una cosa es la izquierda moderna y otra cosa aberrante un Nicolás Maduro en Venezuela.

En México, de acuerdo a todos los estudios y sondeos que ordinariamente se practican, una gran parte de la población tiene una idiosincrasia que se puede identificar como de derecha, solo que, indebidamente, ahora se ha estigmatizado el declararse abiertamente de derecha, pues inclusive partidos como el PAN se definen como “humanistas”, un término que dice todo y nada a la vez.

Con el agravio de una gran parte de las clases medias y la alta, han surgido movimientos como FRENAAA (ellos utilizan como nombre oficial FRENA), bajo el liderazgo de un empresario regiomontano de nombre Gilberto Lozano, quien ya anteriormente había fundado desde el 2009 otro movimiento de derecha con muy poco éxito.

Hoy Gilberto Lozano ha llevado su movimiento a un plantón en la Ciudad de México, para exigir su demanda principal: la renuncia de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república, inclusive con una fecha determinada: antes del primero de diciembre próximo.

La demanda es imposible, es irreal, pero además muchos de los planteamientos de Gilberto Lozano muestran a un líder de carácter arrogante, con cierto asomo de autoritarismo, pero sobre todo a un hombre que no es un político que tenga la capacidad de conducir un movimiento exitoso en contra de López Obrador.

Es un hecho que hay millones de mexicanos que no están de acuerdo con la forma en que López Obrador está conduciendo el país; sus limitaciones y la cantidad de errores que se han cometido le han ganado una oposición que sí da para un movimiento amplio o, en su caso, para impulsar a un partido opositor de centro-derecha, pero no en manos de Gilberto Lozano, quien puede desacreditar esa oposición legítima y darle ventajas a un López Obrador, a quien las cosas sencillamente no le están saliendo y se le pueden complicar mucho más en el 2021.

Pero finalmente un Gilberto Lozano existe por la crisis tan penosa de partidos políticos como el PAN, perdido en la mediocridad, las pugnas internas y la ausencia de liderazgos que ya deberían haber surgido.

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