FRENAAA está siendo subestimada

FRENAAA está siendo subestimada

Por: Rodrigo Tejeda

Como se había previsto desde el inicio, el problema del movimiento FRENA o FRENAAA, según se quiera escribir, no está en la legitimidad de su protesta, ni en la falta de simpatizantes entre las clases medias y la alta, sino en la estrategia básica y varios de los planteamientos de su líder nacional, Gilberto Lozano, quien, también ya se ha dicho, tiene un discurso crítico bien articulado desde una postura de derecha dura, extrema en algunos puntos, pero que muestra su inexperiencia como político.

¿Cómo plantear una oposición eficaz frente a Andrés Manuel López Obrador? Ese es el reto de Gilberto Lozano y hasta ahora no lo ha podido resolver de una manera adecuada, con lo cual corre el riesgo que AMLO, utilizando todo el poder de la presidencia de la república, desacredite su movimiento y lo haga ver como una especie de parodia de la derecha en su conjunto, lo que sería ayudarle, más que ponerle contenciones y freno a muchas de sus políticas y evidentes excesos.

Al colocar un plantón permanente en algunas calles de la ciudad de México, FRENA estaría cayendo en el mismo error que cometió el propio López Obrador al tomar Reforma, pero además es colocarse en territorios que el domina y donde se ha movilizado toda su carrera.

Tomar el zócalo de la ciudad de México puede ser distinto, pero tiene que ser algo muy bien organizado, con un fuerte apoyo mediático para difundir sus planteamientos críticos y provocar esa vena de autoritarismo que tiene López Obrador.

Un plantón en el zócalo, frente a palacio nacional, requiere de ingenio, de habilidad publicitaria para jalar toda la atención posible, pero debe tener un plazo determinado; retirarse antes de que se desgaste y se vuelva algo cotidiano, intrascendente.

Gilberto Lozano parece tener una idea diferente y su propósito sigue siendo el de la renuncia de López Obrador antes del primero de diciembre, lo que es imposible.

Todo movimiento político, más si representa a parte de la clase media y de la alta, debe estar muy bien planteado en términos de estrategia, lo que implica escoger el terreno en que se va a dar la contienda, los medios que se van a emplear para ello, pero especialmente los tiempos.

Uno de los terrenos de confrontación puede ser las calles, pero no con plantones sino con movilizaciones selectivas y de alta concurrencia. El tiempo no es el día último de noviembre, porque es el último constitucionalmente para que renuncie un presidente y su partido no decida al sucesor, sino las próximas elecciones de 2021.

Antes de ir a las calles o a las plazas hay que tener una gran presencia en los medios periodísticos y de forma abrumadora en las redes sociales, con campañas bien elaboradas y slogans pegajosos, recordables.

Lo acepte o no, Gilberto Lozano y FRENA no están corriendo sobre la autopista donde se moviliza toda la actividad política del país en términos reales, sino por un camino paralelo muy complicado, que los puede llevar a extraviarse o a desgastarse, antes de que llegue la fecha, esa si fatal, de las elecciones de 2021, donde el grupo de López Obrador se hace de todo el poder político o se debilita, a un nivel en que difícilmente podría instrumentar una continuidad y tampoco seguir haciendo lo que el quiera, sin ninguna contención y, sistemáticamente, demoliendo organismos e instituciones que son muy importantes para nuestro modelo democrático.

QUE TEME LA CLASE MEDIA Y ALTA

Gilberto Lozano tampoco ha sido lo suficientemente sensible para captar y convertir en bandera muchos de los aspectos prácticos que le preocupan a esa parte de las clases medias y alta que quiere representar.

Aunque habla con articulación y buena lógica cuando está grabando un mensaje preparado, el líder de FRENA es, como se dice en el argot político, una gente de “mecha muy corta”, que deja a un lado el argumento para hacerle caso a la víscera.

Es un líder que no sabe usar la ironía, ni el sentido del humor, ni la perfidia, que lamentablemente es indispensable en la vida política. Es tieso, grave, ceremonioso y eso no ayuda mediáticamente. 

La gran preocupación de las clases medias y la alta es la economía, seguida del discurso populista de López Obrador que, en la práctica, orienta hacia un régimen autoritario, contrario a la democracia y además contrario a ciertas libertad elementales, entre ellas la libertad económica, la que está tratando de sujetar a la voluntad de un estado que, además, maneja con ineficiencia y desaseo.

Otra de las preocupaciones importantes es la inseguridad, en un gobierno que le está dando tregua abierta al crimen organizado y patente de corso a grupos radicales de izquierda para hacer lo que quieran, como bloquear vías de comunicación, condicionar el sistema educativo, cancelar inversiones, imponer algunas leyes que van con su ideología.

La preocupación común es la pandemia del coronavirus, la cual ha sido enfrentada por los gobernadores en su mayor parte, mientras el gobierno federal se ha convertido en un contador de muertes y contagios, los cuales además manipula a conveniencia política.

Algo que tampoco ha podido realizar FRENA es seguir una estrategia de francotirador, algo que han manejado con maestría algunos periodistas agredidos por López Obrador, quienes en los momentos climáticos de la 4T han destapado escándalos que, esos sí, cuestionan seriamente la imagen presidencial y el gobierno federal todo.

Como movimiento FRENA no ha podido crear su propia identidad y, por lo menos, convertirse en una agrupación que le añade algo al discurso político nacional, no repetir lo que ya todos sabemos al verlo y escucharlo por muchos otros medios, tampoco ha logrado, hasta ahora, traducir en acciones concretas y eficaces el enojo de quienes afirma representar.

Frente a Donald Trump, el Partido Demócrata se planteo una acción muy concreta: quitarle la mayoría del Congreso en las elecciones intermedias, con lo cual dio el primer paso para quitarle poder, acotar su populismo y prepararse para evitar su reelección en los comicios de noviembre próximo. 

Esa opción se va a presentar en México en las elecciones de 2021 y, en la opinión de todos los observadores calificados, es hacia donde se debe orientar toda la oposición, dentro y fuera de los partidos. Con bastante arrogancia, FRENA pretende imponer su propia agenda política y eso es, objetivamente, imposible.

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