El esquema de inversión entre gobiernos y empresas

El esquema de inversión entre gobiernos y empresas

Por: Álvaro González

Ante las nuevas políticas centralistas del gobierno de López Obrador y la crisis económica que se ha desatado como consecuencia del COVID-19, apuntado por el manejo poco eficiente de la economía del país, los gobiernos estatales están sufriendo por recursos económicos, lo que ha llevado a trabajar en la creatividad para desarrollar nuevos esquemas de financiamiento.

Hasta ahora, el que parece más viable y ya se ha puesto en marcha en Coahuila es el denominado APP o Asociación Pública-Privada, por el cual se proyecta una obra cuyo funcionamiento es con capital público y privado, con la garantía del aval de Banobras, de tal forma que, si la parte gubernamental no cubriera las mensualidades al particular, éstas se descuentan de las participaciones de forma directa.

El esquema APP es también para gobiernos municipales y estatales, en participaciones conjuntas.

Hasta ahora el gobierno estatal de Coahuila ha puesto gran entusiasmo en aplicar este esquema, lo que permite realizar obras sin tener que recurrir al endeudamiento, algo que el gobierno estatal ya no está en posibilidades de hacer, por lo que de concretarse los proyectos serían cubiertos en el transcurso del actual periodo sexenal.

Con el recurso del ISN, más algunas partidas adicionales, se ha lanzado el proyecto de paso a desnivel en “Cuatro Caminos”, un crucero crítico en la ciudad de Torreón, y se tienen proyectadas dos obras viales estratégicas más. Será la primera obra de su tipo que se realiza en Torreón desde hace ya varios años.

En este contexto es difícil explicar por qué el actual gobierno municipal de Torreón, que dirige Jorge Zermeño Infante, no ha lanzado una sola obra de infraestructura en la ciudad, cuando ya lleva en el poder casi tres años y le resta sólo un poco más de uno, teniendo buenos ingresos propios y habiendo recibido una deuda muy manejable, por lo que, de haber hecho la planeación correcta, recursos no le han faltado.

El gobierno federal tiene a pan y agua a la mayoría de los gobiernos estatales y municipales y la tendencia es a que la situación se vuelva más complicada, pues cada vez se reciben menos recursos y los pocos que hay se destinan a las obras presidenciales, a los programas clientelares y a PEMEX, que se ha convertido en un verdadero monstruo de la administración pública.

Ante esto sólo parece buscar la opción de alternativas creativas y la participación de la iniciativa privada, que tiene los recursos para poder invertir, si le garantiza un esquema que le dé la seguridad del retorno de su inversión.

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