Diez gobernadores contra el recorte de recursos

Diez gobernadores contra el recorte de recursos

Por: Marcela Valles

Uno de los más grandes problemas de México es que, teóricamente, somos una federación de estados, pero en la práctica, desde la conformación del nuevo Estado en la constitución de 1917, el país opera con un modelo centralista, el cual había comenzado a ceder con la apertura democrática. Sin embargo, a partir del gobierno de López Obrador ese modelo centralista ha vuelto con más ímpetus que nunca en la figura de un gobernante que, tendrá los propósitos que usted quiera, pero es autócrata por vocación y por temperamento.

El país corre el inminente riesgo de convertirse en un Estado férreamente centralista, lo cual, contradictoriamente, es uno de los grandes lastres del periodo colonial y del conservadurismo, que se reconstituye, después del convulso siglo XIX, en la dictadura de Porfirio Díaz, donde el gobernante se vuelve absoluto, con todas las graves consecuencias que ello tuvo.

Hoy, el poder federal tiene el manifiesto propósito de tomar todas las decisiones de la república, pero todavía más: imponer la decisión personal no sólo a los tres poderes de la unión sino a los 32 estados de la república.

No hay propósito alguno que justifique esta intención centralista, cualquiera que ésta sea.

En la actual coyuntura política, lo más grave es que el poder central se ha quedado con muy pocos contrapesos y, aún siendo tan pocos, el propio presidente se encarga personalmente de combatirlos, escudándose en razones pseudo ideológicas. Lo mismo combate a los medios de información que le son críticos, que a los partidos políticos, a las organizaciones de la sociedad civil y a los propios gobernadores.

Ante la negativa de liberar recursos extraordinarios a los estados para cubrir lo que están gastando en el combate al COVID-19, además de recursos para apoyar las economías estatales ante la crisis económica, se ha formado una alianza de gobernadores federalistas, compuesta por los mandatarios de Nuevo León, Coahuila, Durango, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Aguascalientes, Tamaulipas y Chihuahua, que están exigiendo recursos, pero también están haciendo algo que incomoda, y mucho, al poder central: la revisión del pacto federal, por medio del cual se asignan los recursos a cada estado.

Presupuestalmente, la mayoría de los estados más productivos y modernos del país están siendo castigados y éste es el caso de Coahuila, pero también de Nuevo León y Jalisco, la tercera y cuarta economía más importante del país.

Los estados que más ingresos le generan a la hacienda pública están recibiendo proporcionalmente mucho menos recursos que aquellos que generan poco o son deficitarios.

Hasta ahora López Obrador ha estado eludiendo a esta alianza de gobernadores, la cual, por cierto, ha puesto en evidencia que la llamada CONAGO, que se supone agrupa a todos los gobernadores de los estados, la mayoría de los cuales son de oposición (24 de 36), ha sido hasta ahora un club social que sólo sirve para eventos sociales y para comer canapés.

Hoy el federalismo es un gran tema político; es la corriente opuesta a la autocracia que ya estamos viviendo.

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