La indolencia de los alcaldes laguneros ante el Covid-19

La indolencia de los alcaldes laguneros ante el Covid-19

Por: Eduardo Rodríguez

Jorge Zermeño Infante ha supeditado la lucha contra el COVID-19 a su animadversión política hacia el gobierno de Miguel Riquelme Solís, desde el mes de marzo asumió una postura de rechazo a la campaña que iniciaba contra la pandemia, señalando que en Torreón “el problema es mínimo”, haciendo referencia a una joven que había contraído el virus en un viaje Italia y ya se encontraba recuperada.

Se negó al uso de cubrebocas, al grado que fueron los regidores de la oposición quienes hicieron una campaña para proporcionar cubrebocas a los empleados municipales.

Ya avanzada la pandemia, se mantuvo apático al problema, llegando al extremo de ordenar el acceso de los empleados de la Secretaría de Salud al edificio de la presidencia municipal, quienes se presentaron para hacer pruebas a un grupo de empleados que estuvo en relación con un compañero infectado y hacer una sanitización del edificio.

Aún en reuniones para tratar el tema con el sector empresarial, realizadas en el Centro de Convenciones de Torreón, tuvo fricciones cuando se cuestionó la necesidad de medidas más extensas y firmen para la prevención de los contagios.

Comparado a lo que sucedió en Monclova en el mes de abril, Torreón tenía un índice muy moderado de personas contagiadas, lo que hacia prever que el comportamiento de la pandemia tendría niveles mucho más moderados en Torreón.

A inicios de abril el gobierno municipal comenzó la entrega de 16 mil kits de limpieza y 36 mil despensas, en las colonias populares del oriente y el poniente de Torreón. Se informó que se estaban cubriendo 80 colonias.

Al inicio de mayo los índices de Torreón y de La Laguna en general seguían moderados, pero a partir de los festejos del 10 de mayo se comenzaron a disparar.

El 12 de mayo el gobierno municipal anunció la entrega de 19,230 despensas, pero no se especificó si se refería a las anunciadas anteriormente.

Jorge Zermeño seguía en su postura de que la pandemia no tenía niveles importantes en Torreón y seguía sin usar tapabocas, al mismo tiempo que se había resistido todo lo que le fue posible al cierre de antros, restaurantes, lugares públicos, eventos masivos y festejos, medidas que había anunciado el gobierno estatal.

Durante el mes de abril la movilidad descendió muy notoriamente en Torreón y en La Laguna en general, pero en el mes de mayo comenzó a reactivarse. Ante ello los alcaldes, a la cabeza de los cuales aparecía Jorge Zermeño, hicieron muy poco. Las despensas tienen mucho de intención electoral, pues en Coahuila originalmente se darían elecciones de diputados locales el 7 de junio, elección que se pospuso.

Al comenzar junio, los índices de contagio en Torreón y en La Laguna comenzaron a volverse preocupantes. Para el cierre de este mes, el 23 de junio, Torreón había acumulado ya 845 casos y una tendencia ascendente agresiva, con incrementos de hasta 39 personas diariamente como cifra pico, en tanto que Monclova había logrado contener la pandemia en 498 casos, casi la mitad de los de Torreón. Saltillo, que enfrentaba un rebrote a partir de finales de junio, estaba apenas en 368 casos.

1,336 CASOS EN TORREON

En apenas 3 semanas, después de los festejos del día del padre, la curva de contagios en Torreón comenzó a ascender de manera vertiginosa, hasta alcanzar los 1,336 casos, la mitad de lo que registra todo el estado de Durango y casi el 20% de los 7,440 casos que registra todo el estado de Coahuila al 14 de julio.

El número de hospitalizados alcanza los 200 pacientes; se afirma que hay una disponibilidad de camas del 58%, pero no se menciona que no hay personal médico, de enfermería y de asistencia para darle servicio a más camas. 

Con la situación fuera de control, un colectivo de 300 médicos ha lanzado una petición de alerta a los gobiernos: la necesidad de adoptar medidas más enérgicas de prevención y aplicar la ley a quienes no acaten estas medidas, como el toque de queda, el uso obligatorio de cubrebocas, el cuidado de la sana distancia y las medidas sanitarias de operación de los negocios y establecimientos que ya fueron abiertos.

Ante la exigencia del gremio médico, que percibe que la capacidad de atención real a pacientes de COVID-19 está a su límite, aunque se dispongan de camas, el subcomité regional se ha reunido, pero hay dificultades para alcanzar un consenso, por la resistencia de los alcaldes de adoptar medidas más enérgicas, algo a lo que se teme por razones de carácter político.

Se rechazó el toque de queda; no se quisieron especificar medidas para sancionar el no uso del cubrebocas; se dispuso que los restaurantes bar cerraran a las once de la noche y solo se hizo el compromiso de tener más inspección sobre las medidas ya anunciadas, mientras que los establecimientos que no han sido abiertos siguen en la misma situación.

Con un alcalde panista en Torreón reacio a cooperar; una alcaldesa morenista en Gómez Palacio, Marina Vitela, quien que se justifica en que los gomezpalatinos ya hicieron su esfuerzo y no va a volver a cerrar restaurantes, bares y otros lugares que ya abrió si no se da una coordinación; una alcaldesa panista de San Pedro, Patricia Grado Falcón, quien por cierto es doctora, que tiene una situación totalmente fuera de control y dos alcaldes morenistas en Matamoros y Francisco I. Madero, donde en  Francisco I. Madero, gobernado por Jonathan Ávalos Rodríguez, la situación ya se volvió crítica. 

En Torreón hay 541 contagios activos al 15 de julio; en Fco. I. Madero 259 y 258 en San Pedro, estas dos últimas poblaciones chicas tienen ya más casos que Monclova, que tiene tres veces más población.

El número de contagios podía seguir en ascenso y volverse más crítica la situación de hospitalizados y decesos, lo que podría obligar, como está sucediendo en Yucatán, a aplicar el toque de queda, la ley seca y medidas mucho más enérgicas.

La política se ha impuesto por encima de la pandemia, lo mismo que la filiación partidista distinta de los alcaldes, de los cuales los panistas, en Torreón y San Pedro, tienen los peores indicadores, junto con los morenistas de Gómez Palacio y Francisco I. Madero.

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