¿Cómo lo logró Alemania?

¿Cómo lo logró Alemania?

Por: Katrin Bennhold |The New York Times

Les llaman taxis-corona: personal médico vestido con equipo de protección conduce por las calles vacías de Heidelberg, Alemania, para atender a los pacientes en su casa durante cinco o seis días después de haber contraído COVID-19.

Toman una muestra de sangre y buscan señales que indiquen que el paciente puede ponerse muy enfermo. Es posible que les sugieran hospitalizarse a algunos pacientes aunque sólo presenten síntomas leves, pues las probabilidades de sobrevivir aumentan mucho si los pacientes están hospitalizados cuando inicia el deterioro.

“Existe un punto crítico al final de la primera semana”, señaló Hans-Georg Kräusslich, director de virología en el Hospital Universitario de Heidelberg, uno de los hospitales de investigación más importantes de Alemania. “Si se trata de una persona cuyos pulmones pueden fallar, es entonces cuando comenzará a empeorar”.

Los taxis-corona de Heidelberg son sólo una iniciativa en una ciudad, pero ilustran el nivel de compromiso y de distribución de los recursos públicos para el combate de la epidemia, lo que ayuda a resolver uno de los misterios más inexplicables de la pandemia: ¿por qué la tasa de mortalidad es tan baja en Alemania?

El virus y la enfermedad que esto provoca, la COVID-19, ha atacado a Alemania con fuerza: de acuerdo con la Universidad John Hopkins, este país tenía más de 92,000 casos confirmados hasta el mediodía del sábado 4 de abril, más que cualquier otro país, excepto Estados Unidos, Italia y España.

Pero con 1,295 muertes el índice de letalidad de Alemania se situó en 1.4 por ciento en comparación con el 12 por ciento en Italia; alrededor del 10 por ciento en España, Francia y el Reino Unido; 4 por ciento en China, y 2.5 por ciento en Estados Unidos. Incluso Corea del Sur, el país modelo en cuanto a aplanar la curva, tiene una tasa de letalidad más alta: 1.7 por ciento.

“Se ha hablado de una anomalía en Alemania”, señaló Hendrik Streeck, director del Instituto de Virología del Hospital Universitario de Bonn. Streeck ha estado recibiendo llamadas de sus colegas de Estados Unidos y de otros países del mundo.

“Me preguntan qué estamos haciendo distinto y por qué nuestra tasa de letalidad es tan baja”, comentó.

Peritos sostienen que hay varias respuestas a estas preguntas: una combinación de tergiversaciones estadísticas y diferencias muy reales en la forma en que el país ha manejado la pandemia.

La edad promedio de las personas contagiadas en Alemania es menor que en muchos otros países. Según Kräusslich, muchos de los primeros pacientes contrajeron el virus en los centros para esquiar de Austria e Italia, así que eran relativamente jóvenes y sanos.

“Empezó como una epidemia de los esquiadores”, afirmó.

Conforme se ha propagado el virus, éste ha llegado a personas de mayor edad, y la tasa de letalidad -de sólo 0.2 por ciento en la tercera semana de marzo- también se ha elevado. Pero la edad promedio de los contagiados sigue siendo relativamente baja: 49 años. En Francia es de 62.5 años y en Italia, de 62 años, de acuerdo con sus informes nacionales más recientes.

Otra explicación de la baja tasa de letalidad es que Alemania ha estado administrándoles pruebas a muchas más personas que la mayoría de los demás países. Eso explica que detecta a personas asintomáticas o que presentan pocos síntomas, con lo cual aumenta el número de los casos conocidos, pero no el número de muertes.

Alemania ha aplicado, porcentualmente, más pruebas que ningún otro país, en promedio 350,000 pruebas cada semana. El objetivo es detectar a toda persona infectada y reducir la tasa de mortalidad.

El sistema hospitalario del país, que ya es sólido, aumentó de 27 mil a 40 mil el número de camas de terapia intensiva dotadas con respiradores, con un promedio de 34 por cada 100,000 habitantes, un índice tres veces superior al de países como Italia.

“Eso reduce en forma automática la tasa de letalidad en las estadísticas”, comentó Kräusslich.

Pero los epidemiólogos y los virólogos, consideran que también existen factores médicos importantes que han mantenido relativamente bajas las cifras de muertes en Alemania, en especial las pruebas y los tratamientos oportunos y generalizados, la gran cantidad de camas de cuidados intensivos y un gobierno confiable cuyas medidas de distanciamiento social son acatadas por casi todos.

El nivel de aceptación de la primera ministra Angela Merkel se ha disparado debido al buen manejo de la pandemia en el país.

“Talvez la mayor fortaleza de Alemania” comentó Kräusslich, “sean las decisiones sensatas que se toman en el nivel gubernamental más alto, junto con la confianza de la población en el gobierno”.

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