Las mentiras de la Tesorería Municipal

Las mentiras de la Tesorería Municipal

Por: Álvaro González

Contradiciendo la postura asumida por el propio alcalde, Jorge Zermeño Infante, en el sentido de que los señalamientos de la Auditoria Superior del estado por 185 millones sobre el ejercicio de 2018 están solventados y se trata sólo de “papelería” que debe ser entregada, la tesorera municipal, Mayela Ramírez Sordo, informó el miércoles 13 de febrero que solicitaron un plazo “especial” al Congreso del estado para poder solventar las presuntas irregularidades.

El gobierno municipal tiene que solventar 140 señalamientos, por la mencionada cantidad de 185 millones de pesos, que van desde observaciones menores hasta graves, las cuales se desprendieron de la auditoria al Informe Anual de Resultados del ejercicio de 2018.

El plazo solicitado es de seis meses, un plazo que tiene implicaciones políticas, pues permitiría la entrega de los documentos a la ASE hasta el mes de agosto, después del proceso electoral de medio año, donde se eligen nuevos diputados locales y se renueva con ello el Congreso del estado.

La funcionaria insiste, al igual que el alcalde, que las observaciones por solventar no son de fondo sino solamente de forma.

“Nosotros estamos ya juntando lo documental, entonces lo que ellos aprueben (plazos) está bien para nosotros, porque realmente la documentación la tenemos y estamos ya integrando el expediente para solventar lo que falta”, afirmó.

Ocho meses para solventar las observaciones de irregularidades en el manejo financiero del gobierno municipal es un plazo larguísimo, que debió haber sido negociado a nivel estatal y se desconocen los términos y las condiciones en que sucedió esto.

En la edición anterior de Revista de Coahuila y en entrevista exclusiva, la síndica de vigilancia, Dulce María Pereda, denunció que el gobierno de Jorge Zermeño Infante enfrentaba un serio problema financiero, debido a la cantidad de señalamientos que le fueron hechos y a lo delicado de muchos de ellos.

Cuestionada al respecto, fue enfática al señalar que no veía la forma en que una parte de los mismos pudiera ser solventada, lo que traería implicaciones legales para varios funcionarios, debido a que durante todo 2018 y la mitad de 2019 el gobierno municipal operó sin un Comité de Adquisiciones y, a la fecha, inclusive se le tiene vetado el acceso al Comité de Obras Públicas a los representantes de la oposición en el cabildo de Torreón.

Especialmente en lo referente a adquisiciones y obra pública, la falta de respeto a la jurisdicción de varias direcciones y una diversidad de mandos, entre ellas la de Obras Públicas que dirige Tomás Galván, ha sido una constante de este gobierno.

En su momento Revista de Coahuila ha denunciado las atribuciones que tienen funcionarios como Antonio Loera, quien se desempeñó durante todo 2018 como Director General de Administración Municipal y tenía injerencia en áreas que no le corresponden, como la de adquisiciones y, algo más delicado, la de contrataciones y obras públicas.

HERNÁN SIRGO VIO VENIR EL PROBLEMA

La renuncia del anterior tesorero municipal, Hernán Sirgo, quien ocupó el cargo casi hasta mediados de 2019, nunca fue justificada, pero en el cuerpo de cabildo la versión más fuerte que existe es que su renuncia se debió a un conflicto con los hijos del propio Jorge Zermeño Infante, en relación a la forma como se estaban decidiendo una parte importante de las adquisiciones y las obras del municipio.

En otros términos, Hernán Sirgo vio venir el problema con la Auditoria Superior del Estado y decidió apartarse del cargo, pues la propia Dulce María Pereda anticipa que se presentarán problemas también con la cuenta pública de 2019, debido que hasta el mes de mayo fue instalado el Comité de Adquisiciones y comenzó a operar hasta el segundo semestre, cuando se retira Hernán Sirgo, quien era una de las gentes más cercanas a Zermeño Infante, pues fue su tesorero en la primera ocasión que ocupó la presidencia municipal a finales de los años noventa.

Todo el equipo básico de Jorge Zermeño está conformado por su círculo de relaciones personales, que le acompañan desde hace dos décadas y media. Hasta ahora el único funcionario de primer nivel que ha abandonado su cargo es Hernán Sirgo y lo hizo en términos ríspidos, pese a ser una persona de toda la confianza de Zermeño Infante. Todos los demás siguen en sus cargos o en la nómina, no importa si hacen bien o mal su trabajo.

Desde el punto administrativo y financiero, el actual gobierno municipal ha tenido un gran desaseo, que se refleja en esas 140 observaciones y las que vienen sobre el ejercicio de 2019.

Jorge Zermeño Infante se maneja vendiendo la imagen de que es un político diferente, a quien no se puede poner en el costal de los otros, incluidos muchos de su propio partido. El cuestionamiento es si realmente es diferente si se toma en cuenta a su familia, específicamente a sus hijos mayores y a sus círculos de amigos y allegados que fungen como funcionarios municipales, muchos de los cuales tienen un estilo y comportamiento cargado de los más viejos vicios de la clase política tradicional.

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