Alonso Ancira: el éxito y la desgracia

Alonso Ancira: el éxito y la desgracia

Por: Álvaro González

Mallorca es el centro de veraneo más glamoroso de España; un lugar de sol, de playas, de noches interminables, pero no un lugar para estar preso y llevar un brazalete electrónico que te impide salir de la isla, mientras esperas un juicio por lavado de dinero, ante un sistema judicial español que se ha vuelto severo y, además, bastante protagónico.

Mientras espera por su proceso judicial, Alonso Ancira Elizondo tiene que enfrentar los problemas de su emporio minero-siderúrgico, que parecen multiplicarse, y la tragedia de perder a dos de sus hermanos en tan solo cuatro meses, sin poder siquiera asistir a sus funerales ni estar en compañía de su familia en momentos tan difíciles.

El 23 de septiembre de 2019 falleció repentinamente Manuel Ancira Elizondo, a los 66 años, dos menos que Alonso, consejero de AHMSA y director general adjunto de operaciones de la empresa, su brazo derecho y hombre de mayor confianza.

El 14 de enero de 2020 falleció a su vez Guillermo Ancira Elizondo, a los 57 años, quien fuera director de compras de AHMSA hasta el año 2000 y dirigía la empresa Minera del Norte en Piedras Negras. No era ya una pieza clave de AHMSA, pero sí otra pérdida personal inesperada para Alonso Ancira.

En el consejo y el manejo de AHMSA sólo queda Jorge Ancira Elizondo, director de finanzas.

Mientras Alonso Ancira espera la resolución de su juicio, AHMSA vuelve a enfrentar un escenario complicado, tanto en sus finanzas como en los mercados, debido a una caída promedio de 35% en las ventas del acero, siendo que ya parecía haber superado la situación del 2015, cuando el consorcio ubicado en el centro de Coahuila tuvo que despedir primero a 600 trabajadores y posteriormente a 4,500 más en junio de ese año, debido en parte al acero chino que comenzó a inundar los mercados, con precios de dumping, lo que obligó a exigir al gobierno mexicano medidas de protección.

En mayo de 2016 AHMSA tomó otra decisión de suma importancia: levantar la suspensión de pagos que había mantenido por casi 17 años, que implica el pago de 1,700 millones de dólares a la junta de acreedores.

El problema es que AHMSA no dispone de capital para liquidar a proveedores que han esperado 17 años y ha significado la afectación durante este tiempo de cerca de 400 pequeñas y microempresas, tanto de Coahuila como de otros estados del país.

La propuesta fue entregar un 50% en acciones de la empresa y un pago por remante, lo que reduciría los pasivos de AHMSA a tan solo 400 millones de pesos, una cantidad considerable para la compañía, que está clasificada en la posición 58 de las 500 empresas más importantes del país, conforme al ranking anual de Expansión.

NO ENTRARÁ A LA BOLSA MEXICANA

Alonso Ancira necesita inyectar a AHMSA al menos 350 millones de dólares y su expectativa era ingresar a la Bolsa Mexicana de Valores en este año de 2020, pero todo indica que esto no será posible.

La producción de acero líquido se ha desplomado de 360 toneladas por mes a tan solo 270 toneladas, debido a la contracción de la industria de la construcción, a las dificultades en el mercado internacional y a la caída del crecimiento de la economía mexicana.

Por hoy la alternativa es vender parte de la empresa y asociarse con alguna de las grandes siderúrgicas internacionales o nacionales que operan en el país. Hay ya acercamientos en este sentido, aunque no se dispone de información sobre cuál de las empresas tendría un mayor interés de hacerse de una parte de AHMSA, con lo cual la propiedad se volvería tripartita: un nuevo socio, la junta de acreedores que recibirá en pago un paquete de acciones y el resto correspondería a Alonso Ancira Elizondo.

A sus 64 años, Ancira ha recorrido un camino demasiado pedregoso desde que adquirió la empresa al gobierno mexicano en 1991, hace ya tres décadas, en las que se ha enfrentado a cientos de juicios con proveedores, poderosas instituciones bancarias y una gran cantidad de problemas internos.

Hoy está nuevamente en medio de un proceso judicial, donde, por primera vez, podría enfrentar una pena de prisión, aunque ésta fuera de carácter domiciliario, con la diferencia que en 1991 tenía 33 años de edad y hoy está por cumplir los 65, la edad ordinaria del retiro.

Después de recorrer durante tres décadas ese camino tan accidentado y desgastante, es muy probable que cualquier persona sufra un deterioro físico notable y es lo que ha sucedido con sus hermanos, uno mayor y uno menor que han fallecido a una edad relativamente temprana.

Mientras cumple su estancia obligada en Mallorca y espera por un juicio que desconoce qué desenlace tendrá, Alonso Ancira debe estarse cuestionando qué hacer con su carrera empresarial, en la cual es evidente que no puede seguir jugando un papel rudo como el que ha tenido hasta ahora.

Él posee un capital que es independiente al de AHMSA, porque esa ha sido parte de una de sus estrategias: emplear un juego audaz y muy poco ortodoxo con AHMSA, pero no maneja las mismas políticas en otros negocios que ha emprendido.

Vender AHMSA y si no todas, al menos una parte de sus subsidiarias, pareciera una buena alternativa para sanear y compactar su fortuna personal, además de retirarse de un negocio que tiene indicios bien fundados de que seguirá siendo un mar picado, lleno de turbulencias.

Si hay un momento en el cual los Ancira Elizondo decidan deshacerse de AHMSA o vender una buena parte del consorcio, podría ser este año de 2020, porque si faltara algo, los pronósticos sobre la economía mexicana siguen siendo bastante pesimistas.

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