Los escándalos de Pedro Luis Bernal

Los escándalos de Pedro Luis Bernal

Por: Eugenia Rodríguez

Recientemente el director de vialidad de Torreón, Pedro Luis Bernal Espinoza, fue absuelto de la acusación de delitos de acoso sexual y tocamientos, interpuesta por una agente de la corporación, pero en 1998 Bernal Espinoza protagonizó un gran escándalo, cuando fue demandado por su secretaria en el Congreso del Estado por obligarla a practicarse un aborto.

En la primera semana de noviembre de 1998, Ana Laura González Moreno, quien se desempeñaba como secretaria particular de Bernal Espinoza, entonces diputado local pero además Presidente del Comité Municipal del PAN en Torreón, manifestó en su denuncia ante el Ministerio Público, que hacía tiempo venía sosteniendo relaciones sexuales con quien era su jefe y éste la había obligado a abortar, lo que entonces estaba considerado como un delito grave.

Todo comenzó de un modo entre jocoso y cínico. Pedro Luis Bernal venía sosteniendo hacía meses relaciones sexuales con su secretaria, en su propio cubículo de diputado, cuando estos espacios de trabajo eran oficinas muy chicas y se encontraban todas juntas en el edificio original del Congreso, ubicado en el boulevard Coss, antes de que se construyera el nuevo edificio para los diputados estatales.

Semejante desparpajo en el comportamiento sexual del honorable diputado se convirtió, durante meses, en el tema de la picaresca del personal secretarial del Congreso y de los diputados, incluidos los panistas, debido a que el ajetreo sexual se escuchaba por todo el pasillo y las oficinas contiguas.

El asunto, que en principio debió darse en un motel y no en el recinto legislativo, atrajo la atención de gente dedica al espionaje telefónico y de todo tipo, cosa que suena muy sofisticada y novelesca, pero así fue, aunque nunca se supo si tal gente era parte de alguna institución de gobierno o trabajaba por encargo de otra persona o grupo.

Lo que debió ser un asunto privado, bastante común por cierto no sólo en el medio político sino en cualquier otro medio, terminó en el escándalo cuando aparecieron públicamente una grabación telefónica y unas fotografías sobre la relación.

Foto: Noticias de El Sol de La Laguna

La grabación se hizo pública a través de medios de comunicación de la ciudad de Saltillo y en ella se podía escuchar, explícitamente, a Pedro Luis Bernal Espinoza exigiéndole a Ana Laura González Moreno practicarse un aborto, porque estaba perjudicando su carrera política. Ella se oponía a las exigencias de él.

Lo menos que podía pasar es que se formara todo un escándalo y que el entonces coordinador de los diputados locales panistas, Ricardo Maldonado Escobedo, saliera con la historia de siempre: se trataba de un complot para desprestigiar al PAN con vista a las elecciones de 1999, las cuales por cierto perdió abrumadoramente el PAN.

Para tratar de librar el escándalo, el dirigente estatal panista, Luis Ramírez Ríos y la secretaria estatal, Esther Quintana, lograron que Ana Laura González Moreno les firmara un documento donde negaba los hechos. ¿A cambio de qué iba a firmarle un documento a la dirigencia panista que estaba sufriendo las consecuencias del escándalo?

Sin embargo, a la siguiente semana Ana Laura González se presenta ante el Ministerio Público para interponer una denuncia formal en contra de Pedro Luis Bernal Espinoza, quien, de acuerdo al testimonio de gente que le trataba antes o durante ese tiempo, era un sujeto atorrante o, en otros términos, un patán, tratándose de asuntos no solamente personales sino públicos, apoyado ya en esos años por Jorge Zermeño Infante, quien era por primera vez presidente municipal de Torreón y Bernal Espinoza había sido parte de su equipo de campaña.

Foto: Noticias de El Sol de La Laguna

LA RED DE COBIJO Y DESLINDADOS

La dirigencia panista salió a arropar a su diputado, pero no todos. La versión de que la filtración de la grabación y las fotografías había provenido de los propios panistas se manejó con mucha insistencia.

La columna POLITI-CON, del periódico Vanguardia, comentó, en su edición del 10 de noviembre de 1998, que Juan Antonio García Villa había exigido la destitución de Pedro Luis Bernal a su dirigencia, pero además menciona que los encargados de expandir el rumor sobre el sonado aborto habían sido Ignacio Corona y Guillermo Anaya Llamas, quien se convertiría más tarde en presidente municipal de Torreón y en el jefe político panista.

Al final, el fiscal Alfonso Zamora Salas, a quien había sido turnado el caso por indicaciones del procurador estatal en turno, Ricardo Cisneros, quien no gozaba precisamente de ser un fiscal de hierro, sino todo lo contrario, exoneraron a Pedro Luis Bernal del cargo y el asunto se dio por concluido en medio de la polémica que lo dejó en calidad de impresentable, no sólo ante la sociedad civil sino al interior de la mayoría del panismo.

¿Hubo o no delito? Los datos son contradictorios y además la dirigencia estatal panista cabildeó abiertamente en contra de Ana Laura González Moreno. La relación se dio como un hecho, porque además, como se dijo, medio Congreso era testigo del cinismo con que Bernal Espinoza sostenía relaciones sexuales dentro de su propio cubículo, pero además en la grabación de la conversación telefónica era explícita la exigencia hacia Ana Laura González para que abortara.

La prueba principal de la defensa fueron las declaraciones del médico ginecólogo que atendió unos meses a la denunciante, un médico veterano que obviamente entró a cuidar su reputación, pero además a negar una práctica que era un delito que lo estaba implicando gravemente.

Mediante un desplegado, publicado en el diario Vanguardia, fechado el 9 de noviembre de 1998, el médico Porfirio Palafox Soto expuso varios puntos, negando haber practicado el aborto y afirmando desconocer a Pedro Luis Bernal.

En el punto 3 expuso, literalmente: “Efectivamente la Srita. Ana Laura González Moreno ha sido mi paciente desde diciembre de 1997, y a la cual yo revisé los meses de julio, agosto y octubre de 1998 por problemas ginecológicos, a los cuales les di tratamiento según consta en su expediente clínico, cobrando mis honorarios correspondientes”.

Foto: El Siglo de Torreón

En el punto 4 afirmó, textualmente: “En ningún momento me enteré de la relación de mi paciente con el Sr. Diputado, así como en ningún momento he tenido contacto ni conozco a dicha persona y es completamente falso que haya estado embarazada (ya que la paciente tenía dispositivo intrauterino y estaba con alteraciones menstruales a las cuales les di tratamiento) las ocasiones en que la consulté”.

El médico Porfirio Palafox había sido señalado en una nota del periódico Vanguardia como “un médico ginecólogo de la calle Victoria de apellido Palafox”, según cita el mismo en su desplegado.

Se desconoce evidencia de que él haya sido específicamente acusado de haber practicado el aborto, como tampoco se conocieron los términos específicos de la denuncia en todos sus detalles.

Se desconoce si los trastornos ginecológicos de Ana Laura González pudieron ser anteriores o paralelos a la consulta con este médico, quien la atendió durante algunos meses.

El médico Palafox Soto se desmarcó del conflicto, pero fue quien permitió tener el argumento principal que usó la defensa para que se exonerara al hoy director de vialidad de Torreón, a quien Jorge Zermeño Infante ha defendido, aun empleando en apariencia los propios medios gubernamentales.

A partir de este escándalo y ya antes de él, Pedro Luis Bernal era, y es, un político mediocre que ha servido a los intereses de una parte de la dirigencia panista, para asuntos que a otros les es muy poco grato realizar.

¿Por qué lo colocó en el cargo y por qué lo sostiene en el mismo Jorge Zermeño? Revista de Coahuila ha dado la explicación de esta postura, la cual está relacionada con el compromiso de Pedro Luis Bernal de incrementar hasta en 50 millones la recaudación anual por multas de tránsito, utilizando para ello cualquier pretexto, entre los que destaca, con mucho, el estar estacionado en un sitio supuestamente no permitido.

Este pronóstico se confirmó, al darse a conocer oficialmente que la recaudación municipal por multas de tránsito y vialidad ascendió a 51 millones 360 mil 937 pesos en el transcurso de 2019, casi el doble de lo recaudado en el 2018, que fue de 28 millones 799 mil 184 pesos.

Esta importante recaudación, que supera en promedio más de 2 millones mensuales, se destina, de acuerdo a la información oficial, “al ajuste salarial a los elementos de la Dirección de Tránsito y Vialidad, el cual consta de depósitos quincenales de 1,000 pesos o 650 pesos más el sueldo que venían percibiendo desde el mes de enero de cada año”.

Habrá que ver si al revisar la cuenta pública del gobierno municipal durante 2019 se sostiene esta cómoda explicación, de una política recaudatoria que va directamente en contra del bolsillo del ciudadano.

Este trabajo sucio lo dirige Pedro Luis Bernal, quien entró al cargo sin saber absolutamente nada de tránsito y vialidad, pero hace la tarea que se le encarga.

Para 2020 la consigna es llegar por lo menos a la misma cantidad de recaudación por multas, así está ya programado inclusive en el Presupuesto de Egresos enviado al Congreso del Estado y aprobado previamente por la mayoría panista en el cabildo de Torreón.

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