Morena: una Torre de Babel

Por: Álvaro González

Como en el relato antiguo de la torre de Babel, el Movimiento de Regeneración Nacional que hoy gobierna el país se ha convertido en un conglomerado político sin definición ideológica que le ha abierto las puertas a cualquier figura política que busque en apariencia redimirse. El resultado es un partido gobernante con graves problemas internos de comunicación y posicionamiento, y cuyo desorden se vuelve sumamente grave para el país cuando ostenta tanto poder político y expectativa popular.

El enojo ciudadano hacia el gobierno de Enrique Peña Nieto y el fracaso del PAN para llevar a cabo un cambio político en el país, propiciaron que en el 2017 y el 2018 se gestara un movimiento político al que se sumaron una mezcolanza casi increíble de políticos venidos de organizaciones de izquierda, organizaciones civiles no partidistas, desertores del propio PAN, políticos priistas de la peor reputación y ciudadanos espontáneos deseosos de un cambio a fondo en el sistema político mexicano.

Era aquello una verdadera torre de Babel, pero en torno a un caudillo y con un propósito bien definido: ganar la elección presidencial y, de paso, todas las diputaciones federales posibles.

El nombre de esta marabunta cívica era inmejorable: MORENA, Movimiento de Regeneración Nacional, que hacía referencia, al mismo tiempo, a la mayoría del pueblo mexicano, que es moreno, y al cambio político que la mayoría deseaba.

En el relato de la Torre de Babel, la multitud que habla una diversidad de lenguajes tenía el propósito de levantar una construcción que alcanzara el cielo, pero el desorden y la incapacidad de construir en base a un diseño común, termina con una edificación retorcida, absurda, que jamás alcanza el cielo y lleva a la desbandada.

Morena es un movimiento político improvisado, no un partido político con una propuesta doctrinaria y mucho menos una estructura que le dé forma. Si fuera algo épico se parecería mucho a la historia que cuenta Mario Vargas Llosa en su novela La guerra del fin del mundo, con todo y el caudillo mesiánico incluido.

Pero a Morena le faltan dos cosas de ese mito bíblico: una pasión religiosa que alcance el fanatismo incondicional y una trama político-militar dispuesta a enfrentar a ese movimiento de seres desarrapados acaudillados por un mesías que, como todos los mesías que se tomen en serio, esté dispuesto a inmolarse por la causa.

Este movimiento tiene muchos elementos a la mexicana: hay un gran desorden, mucha improvisación, en consecuencia indisciplina y una horda de arribistas enviciados con los beneficios del poder; hay también inconstancia y, para colmo, sufren la dispersión de estar distribuidos en un país que ya de suyo es un mosaico de regiones.

El 11 de septiembre de 2019 el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF, ratificó multas por 644 mil pesos a Morena, fijadas por el INE a petición del INAI, por la falta de transparencia y acceso a la información.

Morena se ha negado a presentar información sobre sus estados financieros de 2015 y sobre las aportaciones recibidas a campañas y precampañas entre 2015 y 2017, además de no proporcionar información sobre el uso de tiempos en radio y televisión en el mismo periodo.

Esto es tan solo una parte muy pequeña del desorden y opacidad que sufre internamente Morena.

UN GRAN DESORDEN

Ahora que ha llegado al poder López Obrador, Morena se enfrenta a un enorme reto: convertirse en un partido político. Los hechos muestran que tiene serios problemas para lograr ese propósito antes de las elecciones de 2021, cuando se renovará la Cámara de Diputados, en la cual pretende seguir manteniendo la mayoría.

Incluso los llamados del caudillo no han logrado parar una gran confrontación para renovar la misma dirigencia nacional, lo que se replica en los estados y en los municipios, como lo muestran los casos de Coahuila y Durango.

Todo indica que la confrontación continuará y seguiremos presenciando ese espectáculo babélico, donde hay un enfrentamiento interno que se asemeja mucho a lo que ocurrió al PRD y le ha llevado casi a la desaparición, después de que se perfilara como un partido fuerte de izquierda.

El proceso de luchas internas en Morena podría ser inclusive peor al ocurrido en el PRD y esto, necesariamente, debe repercutir en los procesos electorales, no sólo de las diputaciones federales sino los que se presenten en los estados.

Lo único que parece jugar a favor del nuevo partido en el poder es el desastroso momento por el que atraviesa el PAN y la posición de debilidad y desprestigio en que dejó Peña Nieto al PRI, al grado de que el propio López Obrador se burla de ellos denominándolos “ternuritas”; pero si Morena no se estructura, la figura presidencial no será suficiente electoralmente.

El caso de las elecciones en el estado de Durango en 2019 muestra lo que podría suceder a nivel nacional en 2021, al igual que lo que ocurre en Coahuila con los conflictos para designación de dirigentes y la conformación del buró del partido.

En Durango, con el prestigio intacto de López Obrador a la mitad de su primer año de gobierno, las luchas internas de Morena para la designación de candidatos a las presidencias municipales fue feroz, lo que le llevó a ganar tan solo dos de 39 municipios, uno de ellos de los más pequeños del estado, y a sufrir para ganar Gómez Palacio, cuando inicialmente los sondeos de opinión le daban una ventaja enorme sobre el PRI.

Las pugnas fueron tales que la dirigencia del partido en Gómez Palacio nunca aceptó la candidatura de Marina Vitela, expriista integrante de una de las más corruptas camarillas políticas de Durango.

No sólo no la aceptaron sino que la impugnaron formalmente, lo que propició que la candidata iniciara su campaña formalmente cuando ya había corrido parte del calendario electoral, que era muy corto. Ganó en buena medida porque el PRI, que se consideraba sin posibilidades, no invirtió recursos humanos y financieros desde el inicio de la contienda. Si la campaña se prolonga dos semanas más, pierde Morena y se hubiera quedado con nada, pero aun así el índice de abstencionismo fue altísimo y sólo acudió a votar un poco más del 30 por ciento del padrón, lo que convierte a Marina Vitela en la presidenta municipal que ha llegado al cargo con el más bajo índice de votación en la historia electoral de Gómez Palacio.

Pero ni la mala experiencia ha propiciado la desaparición de las luchas internas de Morena en Durango.

2021 TENDRÁ OTRO ESCENARIO

Para el 2021 el partido gobernante podría enfrentarse, además de su babélica situación interna, a otros factores muy importantes, relacionados con el desempeño de Andrés Manuel López Obrador: el nulo o muy bajo crecimiento de la economía nacional, que tendría ya un acumulado más delicado que el cero crecimiento de 2019; la fallida política de seguridad pública, la cual, pese a los graves acontecimientos que se han presentado en el primer año, el presidente se niega a modificar terminantemente.

A estos dos factores se agrega el de la política de comunicación, por la cual la figura presidencial está sobreexpuesta con su aparición durante dos o tres horas diarias ante los medios de comunicación, donde los medios se han ido tornando cada vez más incisivos por la repetición de información, la imposibilidad de acceder directamente a los ministros y el abordaje personal de López Obrador a temas que no corresponden a su investidura.

Para el 2021 el partido gobernante podría enfrentarse, además de su babélica situación interna, a otros tres factores muy importantes, relacionados con el desempeño de Andrés Manuel López Obrador: el nulo o muy bajo crecimiento de la economía nacional, la fallida política de seguridad pública y la mediáticamente sobreexpuesta figura del presidente.

Por más que los voceros oficiales se empeñen en negarlo, el nivel de aprobación de López Obrador ha disminuido a partir del segundo semestre de 2019, pero de manera más sensible en el último trimestre.

Inclusive algunos de los programas asistenciales a los que se dedica más dinero no han funcionado como se esperaba. Éste es el caso de Jóvenes Construyendo el Futuro.

Si bien algunos de los programas asistenciales no funcionan como deberían, la asignación del presupuesto para 2020 ha sido manipulado para beneficiar a los seis estados que gobierna Morena, castigando a los otros 26 estados, gobernados por el PRI, el PAN, el PRD y dos independientes.

La idea aparente de López Obrador es darle un manejo al presupuesto que le permita manipular las elecciones de 2021, castigando a los partidos políticos, pero la asignación de recursos a los estados ya no se trata de los intereses de partidos, sino de las economías regionales, y eso afecta a los ciudadanos y al desarrollo de la mayoría de los estados más productivos del país, los que sostienen en buena medida la economía nacional.

Se ha confundido la austeridad con un manejo político de la hacienda pública, donde el presidente lo decide todo y desvía el gasto público hacia los programas que él decide, hacia obras que están siendo muy cuestionadas y, para colmo, hacia los estados que gobierna su partido.

Todo esto, bien manejado por la oposición en las campañas electorales, puede tener un costo muy alto, o por lo menos un costo suficiente para que Morena pierda la mayoría de en la Cámara de Diputados, porque además hay que tomar en cuenta lo que sucederá con las alianzas que tiene con el PT y con Encuentro Social.

Coahuila es de los estados en donde habrá elecciones en 2020, en este caso para diputados locales, que, yendo en solitario, suelen ser elecciones poco concurridas por parte del electorado.

A seis meses de que se dé este proceso, la contienda se perfila entre el PRI y el PAN, mientras que Morena aparece como un contendiente poco fuerte, por lo menos ésa es la apreciación de los pocos sondeos que se han realizado por los diferentes partidos, con el propósito de la designación de candidatos.

Inesperadamente, el movimiento que se aglutinó en 2018 para llevar a López Obrador a la presidencia, bajo las siglas de Morena, se perfilaba como su principal fortaleza al convertirse en un partido con una enorme membresía y presencia nacional, capaz de mantenerse en el poder por largo tiempo, pero hoy se ha convertido en un serio problema, pues no responde ni a los llamados del caudillo, quien amenaza inclusive con abandonarlo.

El 18 de septiembre de 2019 el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tuvo que ordenar a Morena la revisión de su padrón de militantes, por las serias inconsistencias detectadas por el Instituto Nacional Electoral, INE.

La respuesta ha sido atacar al INE e inclusive tratar de descalificarlo.

El caudillo está en el poder y está centralizando todo en su persona, al grado de acercarse cada vez más al absolutismo, lo que le está llevando a cometer equivocaciones que ya son indefendibles, mientras que el movimiento que lo llevó al poder se da de palos entre sí y no puede ni acordar por sí mismo la designación de un candidato a una presidencia municipal, como se ha visto en Durango.

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