Crímenes por encargo en La Laguna

Crímenes por encargo en La Laguna

Por: Eugenia Rodríguez

A las 10:40 de la mañana del domingo 17 de noviembre, en pleno desfile de la revolución y en medio de un tumulto de gente, fue asesinada la maestra Juana Mireya Hernández, de dos disparos, a un costado de La Alameda Zaragoza, lo que provocó el pánico al escucharse las detonaciones y caer fulminado sobre el pavimento el cuerpo de la docente, una mujer de aproximados 50 años, quien trabajaba para el Cetis 83 y era una persona respetada y estimada en su medio.

El asesino, a quien algunos testigos pudieron describir difusamente como un sujeto moreno, de estatura mediana, vestido todo de negro y llevando una gorra del mismo color, se acercó cuidadosamente hasta la maestra, sacó su arma y le disparó un tiro en la cabeza y otro en la espalda, retirándose del lugar sigilosamente, caminando, para abordar algún vehículo en las inmediaciones y perderse.

Por el uso de arma y la forma de operar se desprende que se trata de un sicario profesional que fue contratado para realizar “el trabajo”.

Al siguiente día las autoridades judiciales informaron que se había detenido al autor intelectual del crimen, quien resultó ser el hijastro de la propia maestra, la cual había enviudado recientemente. El móvil, también en la versión oficial, serían diferencias de carácter económico en torno a la herencia.

El 4 de diciembre un joven abogado llamado Gerardo Guajardo Guel, de 23 años, quien transitaba en su automóvil, un Mazda de reciente modelo, fue alcanzado por un individuo que tripulaba una motocicleta roja, en la esquina de las calles Ramón Corona y Juárez, frente al conocido Hotel Calvete, las 11:15 de la mañana, quien le disparó un tiro en la cabeza y otro en el pecho, dejándolo gravemente herido.

El crimen se da nuevamente en un lugar sumamente concurrido, en contra esquina del Palacio Federal y a sólo una cuadra de la Plaza Mayor, en plena mañana.

El sicario se dio a la fuga, atravesando el boulevard Revolución, para internarse en la colonia Antigua Aceitera, donde abandonó la motocicleta y desapareció, sin que hasta la fecha las autoridades hayan reportado tener información concreta sobre el mismo.

Después de una larga agonía, el abogado murió en un hospital privado de la ciudad.

En ambos casos se trata de asesinatos por encargo, donde el sicario planea el crimen en lugares y horarios que parecieran inadecuados para el propósito, pero cumplen su “trabajo” y desaparecen sin ningún problema, lo que evidencia que hay planeación, que el asesino prevé una ruta de escape segura.

Se desconoce con precisión el móvil de este segundo asesinato, pero inquieta el que se trata de dos ejecuciones muy parecidas en su modus operandi.

El 3 de diciembre, un día antes del ataque contra el joven abogado, en la colonia Joyas del Bosque, ubicada al oriente de Torreón, dos sujetos, a bordo de una motocicleta, alcanzaron a un joven, en apariencia vecino de la colonia, quien también se encontraba a bordo de una motocicleta, a quien le dispararon en dos ocasiones; un tiro a la cabeza y otro en el pecho.

Los dos sujetos se dieron a la fuga con rumbo al nuevo periférico, perdiéndose en la oscuridad. Eran las ocho de la noche. Como en el caso anterior no hay información precisa sobre el móvil ni sobre los asesinos.

El 31 de diciembre de 2018, una joven de 25 años, de nombre Karla Yesenia Muñoz Martínez, quien habitaba en la colonia Benito Juárez de la ciudad de Lerdo, fue saca a la fuerza por varios sujetos de una fiesta que se realizaba en la calle Bartolo Bernal, de la colonia Jacobo Meyer, ante la presencia de varios testigos.

Los sujetos se llevaron a la joven, a quien supuestamente interrogaban sobre la ubicación de otra persona, de acuerdo a testimonios un tanto difusos de algunos de los testigos.

Después de llevársela a la fuerza del lugar, los captores la asesinaron de varios disparos, dándole un tiro final en la cabeza. Nuevamente se da el empleo de una motocicleta, el realizar los actos sin esconderse de testigos y sin temor a la posible presencia de alguna corporación policiaca.

El 3 de marzo de 2019, se dio una ejecución muy parecida de un joven de 21 años en la colonia Luis Echeverría, muy próxima al centro de la ciudad de Torreón. El joven, de nombre Fabián Caldera García, fue ejecutado de un disparo a la cabeza, en lo que parece una constante en todas las ejecuciones.

El 3 de febrero de 2019, en la colonia Obispado de Torreón, fue ejecutada frente a la puerta de su casa otra mujer de 30 años, de nombre Xiomara Aguilar, quien recibió varios disparos en la cabeza y uno en la nuca. Los ejecutores llegaron a bordo de una camioneta y desaparecieron del lugar, sin dejar rastro, como en todos los casos anteriores.

Lo más inquietante en estos crímenes, que no son los únicos, es el empleo de sicarios que pueden ser contratados para realizar un asesinato por encargo, ya sea por motivos relacionados con tráfico drogas y delincuencia, pero también en contra de personas completamente ajenas a esas actividades, quienes tienen alguna diferencia económica o inclusive familiar con un conocido, quien puede contratar a un profesional para que los ejecute.

Especialmente los dos primeros casos referidos, que tuvieron una mayor repercusión en la opinión pública, muestran que la vigilancia policiaca y los sistemas de seguridad instalados en la ciudad, no impiden cometer un crimen a cualquier hora y en sitios muy concurrido, y pueden ser en contra de personas completamente ordinarias. Esto se volvió a comprobar el viernes 20 de diciembre cerca de las 6 de la tarde, cuando tres lavacoches en la Alameda Zaragoza fueron heridos por disparos de armas largas y cortas provenientes de sujetos a bordo de dos camionetas; tampoco hubo detenidos, pero sí el inmediato aviso gubernamental de que uno de los hombres heridos había sido detenido anteriormente por venta de droga.

A cualquiera espanta que mandar matar por encargo y ejecutar sea aparentemente tan fácil y se realice con tal impunidad en La Laguna.

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