Torreón: en manos de los fraccionadores

Por: Álvaro González

Hubo un tiempo en el que Torreón era una ciudad bella, planificada, con un trazo urbano eficiente y buen transporte; era una ciudad joven y moderna, incluso hasta ya avanzada la segunda mitad del siglo XX. Hoy, gracias a décadas de malos manejos, la ciudad ha crecido a expensas de la avaricia empresarial y de la corrupción gubernamental, que sin ningún plan urbano íntegro y con tratos turbios han convertido el norte y oriente de Torreón en una amalgama de caseríos de ínfima calidad y, en enorme contraste, de fraccionamientos de lujo aislados donde el gran negocio es la especulación con el precio de la tierra.

Aldo Villarreal Murra, el Director de Desarrollo Urbano del actual gobierno municipal de Torreón, afirma contundente que “Torreón nació como un fraccionamiento privado realizado por Andrés Eppen, esa es la tendencia de la ciudad desde su fundación”.

RdC: Históricamente es válido afirmarlo, pero habría que ver qué características tenía ese primer desarrollo que realiza Andrés Eppen: abierto, con calles de hasta cinco carriles, banquetas de tres metros de ancho, plaza pública, mercado público, edificios principales para servicios y una venta de terrenos para gente de diferentes posibilidades económicas, además introducen el tranvía.

AV: Sí, ciertamente, era muy moderno y era un concepto muy avanzado para su tiempo, lo que nos diferencia de otras ciudades, que surgen en el periodo colonias o en otras épocas y bajo otros conceptos y condiciones.

RdC: Aun así, la peonada no alcanzó a comprarse un terreno y tuvo que irse a los cerros, donde sigue hasta la fecha.

AV: Es cierto, lamentablemente.

Torreón comenzó a crecer, ocupó todo el llamado segundo cuadro y más allá, con lo que vino la creación de la colonia Torreón Jardín, a la cual Aldo Villarreal califica como un concepto de tipo inglés de la época, donde se privilegian los espacios abiertos, las grandes áreas verdes, como una ciudad jardín.

RdC: Pero luego vino El Campestre La Rosita, para gente rica, y todo indica que el diseño urbano que ahí se lleva a cabo es fallido; una sola calle en derredor del campo de golf y una interminable serie de laberintos, con algunas áreas aparentemente peatonales, sin sentido.

AV: Bueno creo que ahí las cosas no resultaron muy bien en términos de desarrollo urbano, ciertamente.

EN MANOS DE LOS FRACCIONADORES

Desde hace décadas hay un Plan Director de Desarrollo Urbano, el cual rige, por lo menos en teoría, el uso del suelo urbano y algunos otros aspectos básicos. Pero este Plan Director de Desarrollo Urbano más parece un plan de buenas intenciones generales, además de imprecisas, las cuales además pueden ser modificadas a discreción de acuerdo a los intereses de los fraccionadores, quienes siempre llegan a un entendimiento con el gobierno municipal en turno.

La ciudad ha crecido de manera acelerada hacia el norte y el poniente. En el norte se han ido creando una gran cantidad de fraccionamientos para gente de clase media y alta, bajo el concepto de “cotos”, donde las unidades habitacionales quedan bardadas, con acceso restringido, con áreas verdes muy pequeñas, diseñadas al gusto de los fraccionadores, para poder explotar al máximo la venta del suelo y de vivienda.

Lo mismo sucede con las nuevas colonias para clase alta, sólo que con acabados de mayor lujo y medidias aún más restrictivas para su acceso, además de una especulación del precio del suelo brutal, que ha elevado desproporcionadamente los precios.

Al oriente también se han desarrollado algunos “cotos” para familias de clase media, pero la mayor parte son grandes conjuntos de vivienda popular, de dimensiones absurdamente pequeñas, materiales de baja calidad, abiertas, pero con un diseño de vialidades deficiente y además inacabado o en muy malas condiciones.

Hacia este sector oriente se ha llevado todo el desarrollo de vivienda popular de la ciudad, la cual se vende ya sea a través de los institutos de vivienda gubernamentales, como el INFONAVIT o de instituciones de crédito particulares.

Cuestionado sobre cómo es que se aplica el Plan Director de Desarrollo Urbano de la ciudad, Aldo Villarreal, quien es arquitecto de profesión, exdirector del Colegio de Arquitectos y por años un crítico de los gobiernos municipales distintos al PAN, expone que para la parte norte de la ciudad están llevando a cabo un Plan Parcial de Desarrollo: el Plan Parcial Norte.

AV: Estamos hablando de que se está desarrollando, pero parece haber una realidad lamentable, todo lo que ya está desarrollado lo han decidido los fraccionadores conforme a sus intereses y se ha creado lo que podemos considerar como una especie de panal: una acumulación de “cotos” donde la idea propiamente de una ciudad integrada y con un equipamiento básico no existe.

Si vemos el plano general (el cual Aldo ha puesto sobre su escritorio), se puede observar que desde la altura de Viñedos hasta el estadio de futbol, no hay ni una sola plaza pública, no existe ningún parque público, ni siquiera mediano; no hay ningún equipamiento gubernamental para la recreación y la cultura. Inclusive se ha llegado al extremo que no exista ninguna iglesia, por lo menos no de ciertas dimensiones que tenga un atrio, un espacio de convivencia. ¿Para qué sirve entonces el Plan Director de Desarrollo Urbano?

AV: Es cierto, incluso hay una sola vialidad principal, el boulevard Torreón-San Pedro, pero estamos trabajando en eso, en crear un Plan Parcial de Desarrollo para el norte de la ciudad.

RdC: ¿Todo indica que los fraccionadores son los que mandan, por ejemplo el boulevard López Sánchez, que es la principal vialidad que atraviesa el área entre Viñedos y Las Palmas, está urbanizado en una partes y en otras sigue siendo monte, ¿cómo es esto posible?

AV: Ahí hay un particular que decide no ceder el paso del boulevard y entonces en lo que es su propiedad se para y luego continúa, no podemos obligarlo, pero entiendo que ya ha cedido para terminar ese tramo del boulevard.

RdC: ¿Los urbanizadores mandan?

AV: Yo creo que hay tres tipos de propietarios de suelo urbano en Torreón: los especuladores, los desarrolladores y los vivienderos. Los especuladores se dedican a comprar suelo urbano o suburbano que se convertirá en urbano, con el único propósito de especular con el precio del suelo. Los desarrolladores son quienes realizan proyectos de urbanización, fraccionamientos, y ponen la tierra ya urbanizada en venta a particulares o a empresas constructoras para que hagan vivienda y la pongan a la venta. Los vivienderos son empresas constructoras, que pueden ser locales o foráneas, que su negocio es construir viviendas y venderlas.

RdC: ¿Puedes dar ejemplos concretos?

AV: Es que se trata de empresas particulares.

RdC: Pero hay un interés general y hay implicaciones de tipo público, sectores como Senderos creo que tienen problemas, inclusive de abasto de agua y de contaminación de la misma; además todo el sector tiene problemas de movilidad: no tienes más alternativa que la de desplazarte en coche y para acceder a ciertos servicios hay que recorrer kilómetros. Hacen los fraccionamientos en apariencia como si fueran islas, no parte de una ciudad.

AV: Bueno podemos decir que los especuladores son como el caso de Hassan Mansur. En el caso de desarrolladores tenemos a varias empresas, como la de Raúl González, por citarte un ejemplo. Y constructores de vivienda en forma masiva tenemos gente como Ricardo Santibáñez o Ruba.

LOS GOBIERNOS DESPLAZADOS

En apariencia los particulares decidieron el desarrollo urbano, incluso en grandes proyectos que requieren de infraestructura vial importante y de servicios.

RdC: Por ejemplo, autorizaron como gobierno municipal la construcción de un estadio de futbol para 30 mil espectadores sin exigirle a la empresa, que es una empresa con una gran capacidad económica, los estacionamientos que por norma deben tener. ¿Cómo se explica eso?

AV: Bueno, tal vez sea mejor que los aficionados no se desplacen en coches al estadio, porque entonces se crean más conflictos urbanos, más contaminación y problemas de vialidad. En muchas ciudades europeas los estadios están en zonas muy céntricas y los aficionados llegan en metro y en transporte público, lo que es mejor.

RdC: ¿Y dónde está el metro, los metrobuses o inclusive las líneas de autobuses que vayan al estadio?

AV: Pues desgraciadamente no existen todavía.

RdC: Entiendo que inclusive hay irregularidades con la tenencia de una parte de la tierra sobre la que se construyó el estadio.

AV: No conozco en detalle el caso, sólo he podido escuchar algunas cosas, pero en detalle no podría opinar al respecto.

Por lo menos desde la década de los ochenta la planeación del desarrollo urbano de Torreón se salió de las manos de los gobiernos municipales, contradictoriamente en un periodo en que hubo varios alcaldes con negocios en el fraccionamiento de terrenos, la venta de terrenos y la construcción de vivienda.

Sólo en lo referente a vialidad, después del periférico, que es una obra mal planeada y llena de parches, Torreón ya no tuvo la construcción de bulevares como el Independencia, Revolución, Constitución y Diagonal Reforma, que siguen siendo las vialidades básicas donde se mueve gran parte de todo el tráfico de la ciudad hasta llegar al periférico, pero ya ha transcurrido casi medio siglo de crecimiento y un incremento enorme en el número de vehículos.

Del periférico hacia el oriente y hacia el norte, el llamado Plan Director de Desarrollo Urbano ha resultado inoperante y nunca se detalló como tal, lo que ha propiciado un desarrollo que pareciera moderno, pero en sus vialidades y equipamiento se pasó por alto fundamentos esenciales.

Los ejidos fueron engullidos por fraccionadores y especuladores privados, comprándolos a precios irrisorios para venderlos posteriormente a precios altísimos, aprovechando las disposiciones legales del periodo de Carlos Salinas de Gortari.

Todo ese crecimiento ha sido decidido por particulares, cuyo objetivo único es hacer dinero, lo cual es legítimo, pero con una normatividad y siguiendo una planeación urbana que es responsabilidad gubernamental, pero en la práctica ésta no existe ni ha existido.

Los gobiernos sencillamente han sido marginados, o bien la corrupción ha permitido arreglos entre los fraccionadores y los funcionarios municipales, por cuyas oficinas tiene que pasar la autorización para la realización de cualquier desarrollo habitacional.

Una ciudad que nació ordenada y moderna se ha ido extraviando en su crecimiento, con todas las consecuencias que ello tiene, como el tener un pésimo equipamiento e infraestructura para su movilidad.

Por lo que se puede percibir en la pasividad de los funcionarios, los arreglos debajo de la mesa y la falta de instituciones y medios críticos, las cosas pueden tender a empeorar, más que a mejorar en el corto y mediano plazo.

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