Un programa banquetero

Por: Marcela Valles

El actual gobierno municipal de Torreón ha gastado una gran parte de su presupuesto en obra pública para “hermosear” a la ciudad, remozando y pintando plazas públicas en diferentes colonias de la ciudad.

Nunca se había gastado tanto dinero en pintura termoplástica, pero para esta próxima navidad gran parte de esa pintura, aplicada en 2018 y lo que va de 2019, habrá desaparecido.

Sin dinero suficiente para obra pública, el gobierno de Jorge Zermeño no ha buscado la inversión en obras estratégicas para la ciudad. La cantidad que se ha invertido en obras superfluas impedirá, al paso que se camina, que no se herede a la ciudad una sola obra de infraestructura de importancia.

Así, de una evidente ocurrencia, ha surgido un programa para renovar las banquetas del llamado centro histórico de la ciudad.

Pero vea en qué consiste tal “programa”.

Tomás Galván, el Director de Obras Públicas, platica con los constructores locales, a quienes se ha desplazado para dar preferencia a un grupo de cinco empresas foráneas: una de la ciudad de México, una de la ciudad de Puebla, dos de la ciudad de Durango y una más de San Pedro, Nuevo León.

Tomás Galván, quien ha seguido la política de repartir entre más de treinta empresas locales pequeños contratos de obra que pueden ir desde menos de un millón de pesos hasta un máximo de dos millones, en promedio, les propone que pueden construir la cantidad de metros de banqueta que ellos puedan realizar, para lo cual hay que cubrir por supuesto el expediente, pero el financiamiento de la obra corre por su cuenta y la promesa es que se les comenzará a pagar en enero del cobro del impuesto predial.

Por supuesto que la casi totalidad de los constructores que escuchan semejante propuesta la consideran como ridícula.

UNA OCURRENCIA MAÑANERA

Jorge Zermeño tiene la idea, que no se sabe quién se la ha vendido, de que podrá renovar las banquetas del centro histórico y le cargará sus costos al impuesto predial de 2019 o de 2020, en el caso de que el próximo año se siguiera con este “programa”.

Pero el problema es que no existen bases para cobrarle a un propietario de una finca del centro histórico el costo de reconstrucción de la banqueta. Pueden intentar, en un acto de mayoriteo en el cabildo, aprobar alguna disposición para tratar de hacer “legal” este cobro, pero el asunto va a estar muy complicado y habrá problemas.

Muchos de los propietarios de fincas en el centro de la ciudad tienen problemas económicos por varias razones: se trata de fincas que eran negocios y se encuentran cerradas, como inclusive sucede en el Paseo Morelos, que está repleto de letreros que indican “Se Renta”; otra parte de los propietarios ya no habitan las fincas porque se encuentran en mal estado, debido a su antigüedad, así que no tienen recursos para pagar una banqueta que les puede costar desde 10 mil hasta 15 mil  pesos, dependiendo el largo del frente de la finca y tomando en cuenta que las banquetas tienen hasta tres metros de ancho en esa parte de la ciudad.

En el caso del mencionado Paseo Morelos, no se les cobró ni un peso a los propietarios de fincas por las obras realizadas, que no sólo incluyen banquetas.

Al impuesto predial se le han ido anexando, con el paso de las administraciones municipales, una serie de conceptos, lo que es un abuso de indexación de impuestos y cuotas de servicios municipales que se tienen que pagar, condicionando el pago de un impuesto municipal que es básico.

Este “programa” es realmente una ocurrencia, ahora que las ocurrencias en obra están de moda, porque hasta hoy no se ha presentado un programa que, de forma seria, se pueda considerar como tal, sino de una acción que se le ocurrió a Jorge Zermeño y que Tomás Galván está tratando de implementar sin pies ni cabeza.

Habrá que preguntarse también lo que se preguntan los comerciantes del centro histórico: ¿dónde están los 15 millones de pesos que se recaudaron del pago de la ciudadanía por el concepto precisamente del centro histórico?

Que el resto de la ciudad tenga que pagar una cuota para mantenimiento del centro histórico ya es una arbitrariedad, pero encima de eso el dinero lo usa el gobierno municipal como le viene en gana y con nula transparencia.

En todo caso, por qué no aplican esos 15 millones a las banquetas. Imposible, porque ese dinero ya se lo gastaron en otras obras y ahora existe una pugna con los comerciantes del centro histórico.

Según las cuentas municipales, en la rehabilitación de la calzada Colón se gastaron 13 millones de pesos. Es la jardinería y cordonería más cara que ha pagado la ciudad, porque además, en la opinión del propio Colegio de Arquitectos, esa jardinería es inadecuada, pero además los genios municipales dejaron tan altos y mal distribuidos los aspersores de agua que el líquido se derrama hacia el pavimento de la calzada.

Como si fuera poco, le están dando un contrato por 2 millones de pesos a una empresa foránea para que realice “obras de rehabilitación” en la calzada Colón, cuando hace cinco meses que fue inaugurada la remodelación. ¿Qué le van a rehabilitar?

LOS PROBLEMAS LEGALES

Además de lo inviable, el programa de renovación de banquetas no es legal. La tesorera municipal deberá presentar el Proyecto de Ley de Ingresos para el ejercicio 2019, para discusión y aprobación ante la Comisión de Hacienda del Cabildo, posteriormente deberá ser analizado en Sesión de Cabildo y turnado al Congreso del Estado, quien autoriza y publica las leyes de ingresos municipales.

Como consecuencia, el Programa de Remozamiento de Banquetas no se encuentra en el Programa Operativo Anual de la Administración Municipal para 2019, por lo tanto no cuenta con presupuesto asignado; se desconoce de dónde provienen los recursos con los que arrancó, o de qué partida presupuestal están siendo obtenidos.

Lo que está haciendo el director de obras públicas, si está asignando dinero, sería ilegal y le puede meter en problemas, como desvío de recursos, de acuerdo a lo estipulado en el Artículo 54 de la Ley de Responsabilidades Administrativas.

No existe información de quiénes ejecutan las obras o a qué empresas fueron entregados contratos, debido a que el Comité de Compras no sesiona desde su instalación en mayo de 2019.

Así está el nuevo y flamante programa banquetero del gobierno municipal de Torreón.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Lo más visto

Te podría interesar: