¿Gómez Palacio sin los Herrera?

Por: Gerardo Lozano

En este mes de septiembre Leticia Herrera Ale entrega la presidencia municipal de Gómez Palacio a Marina Vitela, de Morena, para dar inicio al que será el primer gobierno municipal de alternancia en el segundo municipio de La Laguna de Durango y también el municipio industrial de Durango.

Resulta paradójico que sea precisamente Leticia Herrera, del clan familiar y la camarilla política más fuerte del PRI tradicional, la que hace entrega a la oposición de un municipio del cual su padre, Carlos Herrera Araluce, se ufanaba de que no se movía la hoja de un árbol sin su voluntad.

Con la derrota en Gómez Palacio surge el cuestionamiento de si el clan de los Herrera podrá seguir dominando en la política local o es el inicio de su retiro, tomando además en cuenta dos factores: la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la república y la pulverización del PRI en el estado de Durango.

Otro cuestionamiento obligado es si alguien de la familia puede suplir el cacicazgo del desaparecido Carlos Herrera Araluce.

Leticia Herrera Ale, su hija y la única que él entrenó para participar directamente en política, no parece alcanzar a llenar un espacio que era tan grande, pero además las circunstancias políticas han cambiado de un modo radical, tanto que es obligado plantearse si el mismo Carlos Herrera Araluce las hubiera podido sortear.

En su momento, Carlos Herrera buscó en firme la gubernatura, después de ser dos veces presidente municipal de Gómez Palacio, pero en el último momento la cúpula partidista o la presidencia de la república, no se sabe bien a bien, se lo impidió, utilizando precisamente a José Rosas Aispuro como instrumento, a quien inclusive le colocaron mantas en algunos lugares públicos de Gómez Palacio calificándolo de traidor.

A partir de ese momento él se retira de la política partidista y deja como sucesora a su hija, Juana Leticia, quien es designada por primera vez como presidenta municipal de Gómez Palacio en 2002. De ese cargo pasa a Diputada Federal por el Distrito 2 de La Laguna hasta el 2009.

Se continúa en 2010 como diputada local hasta el 2012, año en que se convierte en senadora de la república por la segunda fórmula.

Desde el año 2000 el clan de los Herrera entra en una fuerte pugna con la camarilla política que encabeza Ismael Hernández Deras, pero de manera más abierta con Jorge Herrera Caldera, a quien el anterior convierte en gobernador de 2010 a 2016, gracias a los votos que pudo obtener en La Laguna, a la que lejos de compensar sujetó a un mal trato político y financiero.

Leticia Herrera ha denunciado por varios medios públicos que Herrera Caldera precipitó la muerte de su padre por los conflictos que éste le provocó.

EN BUSCA DE LA GUBERNATURA

Si ya en el 2009 Leticia Herrera, con el apoyo de su padre, sondeó la posibilidad de ir en busca de la gubernatura, en la elección de 2015, como senadora de la república buscó en firme la posición, pero en contra de Jorge Herrera Caldera, quien optó por la candidatura de Esteban Villegas.

El PRI, seriamente dividido y deteriorado por la pésima y corrupta administración de Jorge Herrera, perdió la elección frente al expriista José Rosas Aispuro, quien la buscaba por segunda ocasión.

Como una mera compensación, Leticia Herrera obtiene por segunda vez la presidencia municipal de Gómez Palacio para el periodo de 2016-2019.

En enero de 2018 pide permiso como alcaldesa para buscar, por segunda vez, la diputación federal por el 2do. Distrito de La Laguna. La versión oficial fue que renunció a la candidatura porque legalmente ya no podía regresar a ocupar la presidencia municipal, pero la otra versión es que los sondeos de opinión estaban anunciando la llegada del terremoto electoral llamado Morena y los números no daban, por lo que prefirió regresar a terminar su periodo como presidente municipal.

En los sondeos previos a la elección de junio de 2018 para la renovación de la presidencia municipal, la versión que dio la propia Leticia Herrera es que la “marca” Herrera seguía estando bien posicionada, pero la “marca” PRI estaba en serios problemas.

Desde el inicio se partió del planteamiento de que el PRI no tenía ninguna posibilidad de ganar la elección municipal en Gómez Palacio y se obró en consecuencia, pero luego vinieron las impugnaciones hacia Marina Vitela desde el interior de su propio partido, la división del mismo y el desaliento del electorado.

De pronto y ya en la recta final de la campaña, el PRI, que estaba controlado por Leticia Herrera, se dio cuenta de que tenía posibilidades de ganar frente a Morena y su candidata Marina Vitela, una política priista que había desarrollado su carrera protegida por la camarilla de Ismael Hernández y más de Jorge Herrera Caldera.

Al final el desenlace es conocido, pero no los entretelones políticos de la elección, donde una parte del PRI, que esperaba el desplazamiento de los Herrera movió a su gente a no votar o emitir un voto nulo en las casillas, lo que le permitió a Marina Vitela ganar por un modesto margen.

Tanto en Gómez Palacio como en el estado de Durango, la incógnita es qué futuro político tiene el clan de los Herrera puesto así el nuevo escenario político del estado, donde el PAN logró mantener con solvencia la capital y la mitad de los municipios chicos, mientras que el PRI fue nuevamente pulverizado en la capital y perdió Gómez Palacio, su último bastión importante, quedándose sólo con Lerdo y la mitad de los municipios pequeños, la mayoría de ellos serranos y donde realmente manda el narcotráfico.

El paso inmediato ha sido replegarse a sus negocios, en espera de ver qué sucede con la administración de Marina Vitela, con quien tienen fuertes diferencias políticas anteriores, pero ahora está de por medio el factor Morena.

Hasta ahora ha sido muy difícil sustituir la figura de liderazgo que manejaba Carlos Herrera Araluce, cuyo equipo básico es gente de edad ya muy avanzada que está en el retiro o ha muerto.

La próxima elección es la de 2020 y posteriormente la de 2021; ambas para diputados.

El proyecto grande, que era la gubernatura, en apariencia es un tren que ya se fue para los Herrera, todos los demás cargos ya los ha ocupado Leticia Herrera en su carrera política, todos desde un PRI que hoy se encuentra metido en un barranco y una 4T que tiene como propósito desaparecerlo.

¿Se habrá terminado la política de partido para el clan de los Herrera y permanecerán sólo como un clan empresarial con influencia, pero sin acceso a puestos gubernamentales y políticos? Habrá que verlo.

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