El deporte, otra manipulación de la 4T

El deporte, otra manipulación de la 4T

Por: Eugenia Rodríguez

Como la cultura, el deporte también sufrió las consecuencias de los absurdos recortes presupuestales del gobierno de López Obrador a organismos prioritarios, como lo son, entre otros, ciencia y tecnología y cultura.

La nueva demagogia repite una y otra vez que hay que apoyar a los jóvenes, pero la CONADE fue puesta a pan y agua, recortando su presupuesto casi hasta el límite y eliminando inclusive el organismo encargado de controlar el dopaje de los deportistas, para cumplir las normas internacionales en la materia.

Un mes antes de que se iniciaran los Juegos Panamericanos, Ana Gabriela Guevara declaró a los medios que estaban sin recursos; que de no recibir parte del presupuesto que se les había quitado, ya no tenían para operar a partir del mes de septiembre, porque no tenían ni para los gastos básicos.

Al mismo tiempo la propia Ana Gabriela Guevara estaba recibiendo fuertes señalamientos en torno a su desempeño como la encargada del deporte a nivel nacional. Se le cuestionaba inclusive el uso indebido de una parte de los muy escasos recursos.

Por otra parte, muchos deportistas de alto rendimiento no estaban recibiendo sus becas y el Centro de Alto Rendimiento estaba operando sólo parcialmente.

Cuando se le cuestionó a la propia Ana Gabriela Guevara sobre por qué estaban haciendo eso con el Centro de Alto Rendimiento, justificó el absurdo recorte al deporte, pero entonces la reportera le preguntó dónde entrenaba ella cuando era atleta y contestó: “En el Centro de Alto Rendimiento”, con lo cual la reportera dio por terminada la entrevista.

UN PAPEL HISTÓRICO

Molestos con la nueva política que ha impuesto la llamada 4T, los deportistas mexicanos acudieron a los Juegos Panamericanos Lima 2019 e hicieron un papel histórico, con 136 medallas: 37 de oro; 36 de plata y 63 de bronce, poniendo en una posición vergonzante al nuevo gobierno y a la titular de la CONADE, Ana Gabriela Guevara.

Para salir al paso de la penosa situación, los asesores de imagen de López Obrador, que tanto recurren a ese procedimiento conocido en los medios de la publicidad internacional como “La caja china”, anunciaron el remate de la casa del presunto narcotraficante Zhenli Ye Gon, por la cual esperaban obtener 95 millones de pesos para premiar a los deportistas.

Acudieron a un filántropo y empresario de la ciudad de Monterrey, Carlos Bremer, para que comprara la casa del mafioso en 105 millones de pesos, como un acto de solidaridad con los deportistas, pues de otra forma la casona se hubiera vendido en un precio mucho más bajo.

Concluidos los juegos, en su conferencia mañanera, López Obrador recibió de Ana Gabriela Guevara una medalla simbólica y una pequeña mascota de Lima 2019, en lo que todo el medio deportivo calificó como un acto indigno de Ana Gabriela.

Ahí mismo López Obrador anunció que se entregarían 20 mil pesos mensuales a cada deportista; 40 mil a los ganadores de medalla de oro; 35 mil a los ganadores de plata y 25 mil a los que obtuvieron el bronce.

En total se invirtieron 220 millones de pesos, de los cuales 105 salieron de la venta de la casa del mafioso y el resto de un “fondo especial para deportistas”, el cual se estaba inventando en ese momento.

“Se les van a dar directo, sin intermediarios, sin trámites, para que no haya moches, porque ya son mayores de edad”, afirmó AMLO.

El 12 de agosto, al hacer el uso de la palabra ante el senado, el seleccionado nacional de triatlón, Guillermo Ruiz Tomé, estudiante de derecho por la UNAM, puso las cosas en su lugar.

“Ningún atleta comenzó su preparación el pasado primero de diciembre, lo que se ha logrado es el resultado de años de trabajo”, expresó enfático, añadiendo que debido a los recortes presupuestales están en riesgo los eventos de la Olimpiada Nacional y el Campeonato Nacional Juvenil.

Criticó abiertamente la decepción que siente el medio deportivo con el desempeño de Ana Gabriela Guevara; la exhortó a manejar con un criterio honesto las becas y el desempeño de su trabajo, que había despertado grandes expectativas pero ha resultado peor que ninguna administración anterior.

Expuso que lo que han logrado es resultado de un largo esfuerzo y del apoyo de sus familias, pese a los fuertes recortes presupuestales, que comenzaron desde el periodo de Enrique Peña Nieto, pero se han vuelto aún más drásticos con la cuarta transformación.

Claro y contundente, en su breve discurso Ruiz Tomé desnudó la nula política estatal para el manejo e impulso del deporte, mostrando que están, económicamente, peor que nunca los atletas mexicanos.

En lo que es una muestra de que aún en el deporte se hace lo que la voluntad presidencial decida, en mayo pasado se inició el proceso de compra de dos estadios de beisbol: el “Héctor Espino”, en Hermosillo, Sonora, y el “Tomás Oroz Gaytán” en Ciudad Obregón, Sonora.

El primero tendrá un costo de 475 millones de pesos y el segundo de 582 millones, un total de 1,057 millones de pesos. El propio López Obrador dio la orden a la Secretaría de Hacienda para que libere los recursos.

Para el deporte de los amores del señor presidente sí hay dinero, el que sea necesario, pues ya antes ha entregado más de 500 millones también para el beisbol. Para todos los demás deportistas, pan y agua. Y el deporte no es la excepción sino la confirmación de la norma.

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