¡Recuérdame! (que no debo de tomar refrescos, jugos envasados ni gansitos o cualquier producto del mismo tipo)

¡Recuérdame! (que no debo de tomar refrescos, jugos envasados ni gansitos o cualquier producto del mismo tipo)

Por: Álvaro González

Habrá que reconocer que tienen ingenio los creativos de la empresa Bimbo. Con una sola palabra crearon uno de los slogans más memorables en la historia de la publicidad en México, precisamente con el ¡Recuérdame! del Gansito Marinela.

Un producto para niños vendido con una sola palabra que expresa ternura. ¿Qué más poderoso puede haber que la ternura tratándose de niños? Me rindo ante semejante manipulación psicológica.

El Gansito Marinela es la golosina más vendida en la historia del país, pero es una bomba en términos de alimentación; algo dañino para la salud de los niños y de los adultos.

Pesa sólo 50 gramos, pero ya cuesta 13 pesos con 50 centavos.

Según la información nutrimental de la propia envoltura, tiene 201 calorías y su contenido no podía ser más negativo nutricionalmente: 25% de grasas saturadas, 26% de puro azúcar, 6% de sodio, con 110 miligramos del mismo y 15 miligramos de colesterol directo. No, no lleva chocolate natural; la envoltura claramente lo anuncia: “cubierta con sabor a chocolate”.

Cada que un niño ingiere un Gansito Marinela consume nada menos que 23 gramos de azúcar, pero el gansito casi siempre se consume acompañado de una Coca-Cola.

Una Coca-Cola de 600 miligramos tiene 252 calorías especificada en el apartado de azúcares, donde indica que las azúcares totales representan el 70% de lo que “aporta”, pero en la parte trasera de la etiqueta de la botella especifica algo tremendo: “Porciones por envase: 3”.

Lo anterior significa una cantidad enorme de calorías y confirma lo que ya sabemos: una Coca-Cola  en general es básicamente puro azúcar, una bomba para la salud.

Por complicidad, la secretaría de salud permite que la Coca-Cola y otras bebidas no especifiquen la cantidad total de azúcares que contiene, permitiéndoles el truco de colocar leyendas como la de “Porción por envase: 3”, para tratar de disfrazar el enorme contenido de azúcar total.

El pegajoso e ingenioso ¡Recuérdame! debería ser revertido para los niños con un “¡Recuérdame que no debo de tomar refrescos, jugos envasados ni gansitos o cualquier producto del mismo tipo!”.

Antes que cualquier otra enseñanza, los niños de hoy deben aprender a comer de manera más sana, porque la ternura del Gansito puede más que la ternura de las madres que no se pueden ponerse a preparar agua fresca ni antojos que suplan a golosinas tan dañinas.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, reporta un poco más de 4 millones de niños mexicanos con obesidad y la tendencia creciendo aceleradamente.

Los primeros niños del gansito hoy son adultos que rondan los 50 y 60 años de edad, pues dicha golosina salió a la venta por primera vez en 1957, y penosamente la cuarta parte del país sufre de obesidad, así de dulce y grasoso. A esto hay que sumarle que, según la OMS, México es el país con el mayor problema de obesidad infantil.

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