Al mono, que es de trapo… infracciones y recaudación

Al mono, que es de trapo… infracciones y recaudación

Por: Marcela Valles

Once quince de la mañana del 27 de junio, esquina de las calles Allende y Francisco I. Madero.

Dos agentes de tránsito, en cosa de menos de 15 minutos, aplican al menos 10 multas de tránsito por estacionarse supuestamente de forma incorrecta, lo que suscita un enfrentamiento verbal entre los dos agentes y algunos de los automovilistas al interior de una tienda de conveniencia de la cadena Oxxo.

Cinco automóviles que se encontraban estacionados fuera de la tienda fueron multados y se les quitaron sus placas, lo mismo otros seis automóviles que se encontraban estacionados sobre la calle Allende a unos cuantos metros.

Al enterarse de las infracciones se generó una discusión. Uno de los clientes de la tienda iba a entrar a adquirir café y agua, pero se entretuvo un momento conversando con una persona unos minutos fuera de la tienda, cuando quiso entrar a realizar su compra ya le había infraccionado.

Otra señora, ya mayor y de pelo completamente cano, estacionó su auto, fue a dejar un medicamento al área de urgencias del Sanatorio Español y regresó de inmediato para comprar dos vasos de café a la tienda; también le habían quitado su placa.

Una señora más se estacionó para dejar una receta con un médico oftalmólogo ubicado a tres fincas y tardó unos minutos; al volver estaba también sin placa.

La otra persona, también mujer, tiene un negocio a la vuelta y es cliente habitual de la tienda, se entretuvo un momento y también fue infraccionada.

Al encarar al agente, con número 35735, de acuerdo a la boleta, quien iba en compañía de otro que había infraccionado al resto de los automovilistas, argumenta que infraccionó a los clientes porque se lo ordenó la encargada de la tienda.

Al encarar a la encargada de la tienda, se puso nerviosa, debido a lo subido de los ánimos, y afirmó que a ella sólo le habían preguntado si había compradores dentro de la sucursal, a lo que respondió que había sólo uno al fondo.

Todos se quejaron: que son clientes de la tienda y que jamás les había pasado esto. Los agentes argumentan que la tienda tiene un convenio con el gobierno municipal y que ellos lo están aplicando, a lo cual la empleada se deslinda y afirma que eso hace poco que lo comenzaron a realizar, que anteriormente nunca sucedía.

Uno de los clientes se hace de palabras fuerte con el agente que le infraccionó por su postura de cinismo, le grita que están usando las infracciones como consigna para recaudar y le increpa si ya entregó la cuota que le cobran todos los días sus superiores, además de otras palabras altisonantes.

El agente empieza a retroceder ante lo caliente de los ánimos y hace el ademán de que si desean les comunica con su jefe, a lo que de inmediato uno de los infraccionado, quien se muestra sumamente irritado porque tiene que salir de viaje y la falta de placa le está causando un fuerte problema, le grita: ¡órale, comunícamelo! El agente retrocede y junto con el compañero se sale de la tienda y se van caminando de prisa con el teléfono en mano.

Aun con todas las quejas que se presentan y las arbitrariedades, además de las denuncias personales en su contra, Pedro Luis Bernal es sostenido por el alcalde Jorge Zermeño Infante porque está cumpliendo las expectativas de recaudación.

Conforme van llegando los demás infraccionados se hacen comentarios de fuerte irritación.

Esta zona todos los días muestra un fuerte congestionamiento vial, debido a que los consultorios médicos se han apoderado de gran parte de las banquetas, convirtiéndolas en estacionamientos exclusivos, lo que violenta disposiciones municipales de urbanismo, pero además no hay paletas indicando el número del permiso exclusivo, que, en caso de proceder, cobra el ayuntamiento.

Toda la zona se ha convertido desde el año pasado en una fuente inagotable de infracciones y multas de tránsito, todas ellas por supuestamente estacionarse indebidamente.

El clima en redes sociales es el de una ciudadanía que comienza a mostrarse bastante molesta ante los abusos y la sobre- recaudación por parte de Tránsito y Vialidad de Torreón.

Hay cuadras donde se han colocado hasta cinco o seis estacionamientos para discapacitados, sin que la mayoría de ellos se justifiquen, lo mismo que todo se encuentra bajo posesión de estacionamiento exclusivo, lo cual tampoco se justifica, pero ahora son una fuente de infracciones.

189 CAUSAS PARA INFRACCIONAR

Las causas por la cuales un automovilista puede ser infraccionado son muchísimas, 189 para ser más precisos; desde usar “indebidamente” el claxon, no conceder el cambio de luces, no utilizar defensas en el auto, adelantar a un ciclista sin conservar una distancia de metro y medio. Lo más increíble, en resumen.

Llevar en el interior del vehículo un recipiente que contenga bebida alcohólica y que haya sido abierto o se presuma que haya sido consumido, aunque no sea por parte del conductor, es motivo de infracción.

Con 189 opciones, un agente de tránsito puede infraccionar a cualquier automovilista. Incluso circular sin extintor es motivo de infracción.

Sabiendo esto, la Dirección de Tránsito y Vialidad, a cargo de Pedro Luis Bernal Espinoza, ha lanzado cuadrillas de agentes a los sectores más conflictivos de la ciudad con el propósito explícito de infraccionar, con la meta de alcanzar, para finales del presente año una meta que rebase los 50 millones de pesos de ingresos sólo por este concepto, y van a bastante buen ritmo.

Aun con todas las quejas que se presentan y las arbitrariedades, además de las denuncias personales en su contra, el funcionario es sostenido por el alcalde Jorge Zermeño Infante porque está cumpliendo las expectativas de recaudación.

Con semejante campaña, es muy explicable que el automovilista circule con cierto miedo y de forma más precavida, lo que ha disminuido algunos indicadores desfavorables sobre problemas de vialidad, pero el propósito principal es la recaudación y el método es la represión sobre el automovilista, no la educación y la prevención.

No han sido pocas las ocasiones en que al momento de ir a pagar sus multas, los ciudadanos se encuentran con que en la oficina de recaudación que está en el estacionamiento de la presidencia municipal se les “cayó el sistema”, haciendo todavía más tediosa la inversión de tiempo que requiere ir a pagar una multa y unirse a la fila que constantemente sobrepasa la capacidad del recinto.

Como un serio agraviante, ¿todos los agentes de tránsito están debidamente capacitados en materia de trato y derechos humanos? La semana del 15 de julio apareció en las redes sociales un video donde se ve a un agente de Tránsito y Vialidad de Torreón agredir violentamente a un conductor ingresando la mano por la ventanilla para soltarle un manotazo al celular que lo filmaba, diciendo “aquí no vas a andar con tus cosas”; el conductor justamente argumentaba la invención de la causante de la multa, mas no se conoce mayor contexto. En las mismas redes sociales se leyeron testimonios de otros usuarios sobre la agresividad y pésima educación de este mismo agente, a quien los usuarios identificaron como “Jorge Hernandez de Merlin” [sic], y otros más. Pedro Luis Bernal dijo a los medios que “si algún ciudadano tiene alguna actitud de violencia verbal o física hacia nosotros, nosotros no debemos de caer en provocaciones” [sic] y aseveró que no era la primer situación de esta índole que se reportaba.

El clima en redes sociales es el de una ciudadanía que comienza a mostrarse bastante molesta ante los abusos y la sobre-recaudación por parte de Tránsito y Vialidad de Torreón.

Así que contra el mono, que es de trapo, pues las infracciones de tránsito son un negocio excelente para el gobierno municipal, para el director de tránsito, para sus mandos medios que administran el “tequiliú” y para los propios agentes, cada uno de los cuales se lleva una remuneración por multa elaborada, asunto que ellos mismos han declarado.

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