Editorial Mayo 2019

EL CINISMO COMO JUSTIFICACIÓN

La economía del sureste de Coahuila, que comprende Saltillo y los municipios conurbados, está creciendo, aun ahora, de forma muy dinámica, lo que le permite atraer hasta el 70% de la inversión privada nacional y extranjera que llega al estado, pero además tiene una proporción de crecimiento del empleo formal de 5 a 1 en relación a Torreón.

Ante esta situación, que se debe en buena medida a la forma en que se ha ido integrando la industria automotriz y todo el complejo de industrias periféricas, algo que comenzó desde finales de los años setentas, Torreón pasó a ser la segunda ciudad del estado en importancia demográfica y económica, cuando había sido la primera por todo el resto del siglo XX.

El actual alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, se ha puesto a declarar que la dinámica del crecimiento de Saltillo se debe a que el gobierno del estado le ha dado la espalda a Torreón y no se realiza la promoción adecuada.

Eso es un acto de cinismo. Ningún alcalde, salvo José Ángel Pérez, había manejado semejantes argumentos.

Los hechos muestran, de forma contundente, que Jorge Zermeño está manejando un gobierno que es un desastre en materia de promoción económica. Primero colocó en la dirección de fomento económico a un muchacho inexperto y corrupto, de nombre Fernando Jaime Acosta, a quien le debe el favor de promoverle donativos para su campaña.

Lo quita por incompetente y lo premia enviándolo como director administrativo del SIMAS. Designa enseguida en el cargo a su secretaria particular, Andrea Salmón, una joven que no tenía la experiencia para ocupar el cargo pero sí buenas intenciones, por lo que se dedica a tratar de limpiar la corrupción que le dejó Fernando Jaime.

De inmediato el ex tesorero Hernán Sirgo la bloquea y le quita el presupuesto por indicaciones de Zermeño Infante. Ella, molesta, renuncia al cargo y denuncia públicamente la corrupción.

Lejos de tomar medidas drásticas, Jorge Zermeño elimina la Dirección de Fomento Económico fusionándola con la de Desarrollo Institucional, que nada tiene qué ver, bajo el mando de Francisco Jaime Acosta, que nuevamente no es apto para el cargo y también con antecedentes de corrupción.

Los diferentes organismos empresariales le han realizado sugerencias al alcalde, propuestas y señalamientos, pero él no escucha a nadie. No se sabe qué fue del presupuesto de la extinta Dirección de Fomento Económico, ni existe proyecto al respecto, salvo anuncios falsos de que existen empresas que se instalarán en Torreón, pero por “confidencialidad” no se dan sus nombres.

¿Quién será el responsable de que el fomento económico de Torreón esté hoy en su peor momento, mientras Saltillo hace lo suyo y lo hace bastante bien?

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