Son sólo obritas

Por: Álvaro González

El resumen de obras del gobierno municipal de Torreón al corte de 2018 es, objetivamente, un recuento de pequeñas obras, la mayoría de las cuales no fueron concursadas sino asignadas de manera directa.

La reposición de ciertos tramos del drenaje y el mantenimiento de pozos realizado por SIMAS es algo a lo que está obligado como organismo administrador de agua. Pagamos caro por ello y sin embargo el servicio es deficiente.

El recarpeteo de ciertas calles y bulevares era una obra obligada y la única que se llevó una cantidad de recursos importantes justificables.

Todo lo demás son obritas en colonias y barrios de la ciudad, la mayoría de un remozamiento que nos ha salido carísimo, pero sobre el cual el gobierno municipal se niega a proporcionar información concreta.

Para Zermeño Infante sigue siendo válida esa fórmula obsoleta de pretender descalificar a los gobiernos anteriores, los cuales le dejaron la ciudad “hecha un desastre”, para tratar de justificar el que no ha estado a la altura de las expectativas.

“Se hicieron obras pero fue con recursos federales”, acepta cuando se le presiona. ¿Pero por qué él y los diputados federales y senadores de su partido no acarrearon una sola inversión a Torreón en 2018 con fondos federales?

¿El complejo de La Jabonera, la Línea Verde, el Paseo Morelos y El Teleférico no cuentan como obras?  Claro que son obras que cuentan y por cierto la arrogancia y mezquindad le han llevado a descuidar algunas de ellas o no darles el uso y presupuesto que merecen.

Astrid Casale, la esposa de Zermeño Infante, sale a los medios a decir que le entregaron las instalaciones del DIF en condiciones deplorables, cuando la denominada Ciudad DIF tiene la mejor edificación que jamás haya tenido antes. Ni papel le dejaron en los baños, dijo.

Pues si no se lo dejaron mándelo comprar, que para eso manda mucho, pero ni en broma este gobierno podrá llevar a cabo un proyecto como el del actual complejo que tiene el DIF, ni como el Complejo de La Jabonera, que no ha concluido mientras se gastan millones aquí y millones allá en pintar canchas deportivas de gran colorido y derroche de una pintura carísima que no quieren decir a quién y en cuánto exactamente la han comprado.

Para que los medios no le critiquen se gasta cientos de miles de pesos en publicar imágenes de sus obras, lo que no hace sino confirmar lo que le critican: que se trata de obritas por aquí y por allá, muchas de ellas innecesarias, pero que se pueden esconder bastante bien en un embrollo de cuentas de cuya opacidad nadie conoce la razón.

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