¿Quién sería el “cerdo machista”?

¿Quién sería el “cerdo machista”?

Por: La Redacción

La diputada de MORENA Elisa Catalina Villalobos Hernández, calificó, ante el pleno de la legislatura, al alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, de haber demostrado ser “un cerdo machista” por negarse a emprender sanciones en contra de su director de Vialidad y Tránsito, Pedro Luis Bernal Espinoza, quien se encuentra acusado, formalmente, de maltrato labor y acoso con tintes sexuales por parte de una agente de la dependencia.

La calificación que la diputada le dio a Zermeño Infante pareció excesiva, pero la réplica del alcalde no fue todo lo acertada que debiera y recurrió, como lo ha hecho con todos sus funcionarios que han sido señalados ya sea de corrupción o de ineficiencia, a la descalificación de la agente de tránsito agredida, señalando que el personal de vialidad y tránsito suele ser flojo y tiene muchos problemas de corrupción.

Ante las palabras de una agente que se atreve a demandar abuso de autoridad y acoso sexual, con el respaldo de muchos de sus compañeras de trabajo, Zermeño Infante lo que menos que podría haber hecho era afirmar que la agente está en su derecho y las autoridades competentes deben resolver si le asiste o no la razón, para proceder en consecuencia.

Implícitamente Zermeño Infante no sólo no respeta la valentía de la agente, sino que la señala de floja y corrupta, y atribuye la situación a que es una persona “conflictiva”, dándole todo su apoyo al funcionario, a quien inclusive están defendiendo jurídicamente.

El uso de la palabra “cerdo” podría ser un exceso verbal, pero en la acusación de machismo la diputada de MORENA sí muestra fundamentos, más en estos tiempos en que el tema del acoso sexual y la equidad de género en asuntos laborales se ha vuelto un tema tan delicado.

Además, es la segunda ocasión en que Pedro Luis Bernal ha sido acusado por una mujer de acoso, haciendo un uso indebido de su autoridad.

Pero la diputada de MORENA, Elisa Catalina Villalobos Hernández tal vez desconoce algunos hechos muy delicados, los cuales le motivarían calificativos bastante más severos sobre Pedro Luis Bernal Espinoza.

“Zermeño ha demostrado ser, y disculpen la expresión, un cerdo machista […] El machismo, prepotencia y soberbia que exhibe Jorge Zermeño es inaceptable, grotesco e indigno de quien se desempeña como jefe de la comuna de Torreón […] Repite los estereotipos machistas de los que todas las diputadas, de los diferentes partidos, se quejaron en las recientes sesiones: ‘la violaron porque vestía de manera provocativa’. Ahora resulta que según Zermeño la denuncia de acoso sexual tiene su motivación en actos de corrupción de su denunciante.”
-Elisa Catalina Villalobos Hernández, diputada local.

ABUSO SEXUAL Y OTROS DELITOS

Pedro Luis Bernal, de manera poco menos que inexplicable, fue diputado local por el octavo distrito local de Torreón en la Quincuagésima Cuarta Legislatura de Coahuila, de 1977 a 1999, en el mismo periodo en que Jorge Zermeño fue por primera vez presidente municipal.

Como legislador no se destacó por su capacidad parlamentaria, ni siquiera por su mediocridad y su comportamiento de patán, algo que le ha caracterizado desde que apareció en el medio político como militante panista.

Apenas transcurridos unos meses en el ejercicio de su función legislativa, Pedro Luis Bernal comenzó a asediar sexualmente a su secretaría y a ello dedicó la mayor parte de su tiempo de oficina.

Pasados unos meses comenzó a suceder lo que fue el motivo de cotilleo y de sarcasmos en esa legislatura: el honorable diputado panista sostenía relaciones sexuales con su secretaria en su propia oficina y, siendo el edificio relativamente chico, el ajetreo típico de una relación sexual, y hasta el lenguaje, se escuchaba en todo el pasillo.

Semejante desparpajo vino a terminar en un escándalo público de otras características, donde inclusive Pedro Luis Bernal incurrió en lo que se podrían considerar delitos y abuso de la función pública, aun cuando tuviera fuero como legislador.

A mediados del periodo, un medio de comunicación de amplia difusión en la ciudad de Saltillo sacó al aire una grabación entre Pedro Luis Bernal Espinoza y su secretaria.

En dicha grabación ella, notoriamente consternada, discutía con él sobre su embarazo y él la presionaba de forma agresiva, exigiéndole que tenía que abortar, contra su voluntad, porque “estaba en juego su carrera política”. Finalmente, según trascendió dentro del grupo de legisladores, él la obligó a abortar y la llevó personalmente a que se practicara el procedimiento, cuando, de acuerdo a la legislación vigente de esa época, era algo que estaba penado por la ley.

Pedro Luis Bernal cayó en acoso sexual, abuso de su posición como funcionario público, amenazas y daño moral contra aquella joven mujer. Además, queda su participación como instigador, bajo amenazas, de la práctica no consentida de un aborto.

Después de aquel escándalo, todo el medio político pensó que la insipiente carrera política del panista estaba terminada, más por tratarse precisamente de un partido de derecha que dice sostener una moral fincada en la enseñanza de la Iglesia Católica.

Para sorpresa pública, Bernal reapareció en el desastroso gobierno de José Ángel Pérez como encargado nada menos que del Tribunal Administrativo, cuando, aunque se dice abogado, nunca ha ejercido realmente su profesión, a no ser por algunos pequeños trabajados como “tintero”, si es que los hizo.

Es un individuo sin ninguna trayectoria profesional y su ingreso a la política, a través del PAN, es la que le ha permitido hacerse de algunos cargos públicos, donde se ha caracterizado por las prácticas de corrupción y la misma prepotencia que ostenta ahora.

Como se comentaba en un trabajo publicado en la edición anterior de Revista de Coahuila, Jorge Zermeño lo sostiene porque Pedro Luis Bernal se ha comprometido a incrementar, vía la imposición masiva de multas de tránsito, los ingresos municipales; un ingreso que puede ser muy cuantioso y que tiene la característica de que es fácil no reportar una buena parte de esa recaudación en los estados de ingresos y egresos del gobierno municipal.

A partir de tales antecedentes habrá que ver qué opina la diputada de MORENA, pero sobre todo la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y la Fiscalía del Gobierno del Estado de Coahuila.

Es un hecho que existe abuso de la función pública y un maltrato laboral hacia el personal femenino de la dependencia municipal de Vialidad y Tránsito, lo mismo que la arrogancia y hasta la prepotencia que refiere la diputada sobre Jorge Zermeño Infante, haciendo a un lado lo del calificativo de “cerdo”, pues esos pobres animalitos son tan nobles que inclusive pueden ser mascotas y no merecen que su nombre sea empleado, con muchas acepciones, como un insulto.

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