Impuestos municipales, se paga por todo y no se recibe nada

Impuestos municipales, se paga por todo y no se recibe nada

Por: Álvaro González

Cada año la ciudadanía debe pagar al gobierno municipal toda una serie de impuestos y cuotas, además de otra cantidad de impuestos estatales y federales directos e indirectos, pero la inversión en obra pública y servicios del gobierno municipal no se ve reflejada: es demasiado baja para lo que se paga, hay muy poca transparencia y no es poco el dinero que no se utiliza en los fines para los que fue recaudado.

En este 2019 una casa mediana, ubicada en una colonia de nivel medio, tiene que pagar de impuesto predial entre 2 mil 100 y 2 mil 300 pesos, pero a esto hay que agregar, en el mismo recibo, los pagos de “mantenimiento y conservación del centro histórico”, “aportación para bomberos”, pavimento y limpieza, lo que incrementa considerablemente el cobro.

En 2019 el incremento al impuesto predial en Torreón fue de 16% en promedio; más de tres veces el índice de inflación anual oficial y el más alto entre los 38 municipios que integran Coahuila.

Adicionalmente, en el recibo del consumo de agua potable que se cobra a través del SIMAS, se agrega un cobro por el uso del drenaje.

En el recibo del pago de luz a la Comisión Federal de Electricidad hay que cubrir, además del consumo, el llamado “Derecho de Alumbrado Público” (DAP). En un recibo de mil 581 pesos de consumo eléctrico, el pago del DAP asciende a 174 pesos, lo que representa el 12.5 por ciento adicional al consumo eléctrico.

De esta forma, una persona le paga al ayuntamiento por tener casa, por el servicio de bomberos, por el servicio de pavimento, por el servicio de limpieza y, en lo que es demasiado discutible, por el “mantenimiento y conservación del centro histórico”, una zona de la ciudad que se encuentra en un deplorable estado y que además ya sólo beneficia principalmente a los comerciantes que siguen operando en el mismo.

Al pago de un ineficiente servicio de suministro de agua potable, se le agrega el cobro del “uso del drenaje”, cuando el drenaje de una buena parte de la ciudad se encuentra en muy malas condiciones.

A todos estos cobros que realiza el gobierno municipal hay que añadirle los cobros e impuestos que se realizan por parte del gobierno estatal y los que se hacen por parte del gobierno federal.

El tener un vehículo le cuesta al ciudadano el pago anual de la tenencia del mismo, al que se agregan otros cobros adicionales, pero además cada dos o tres años viene el pago de renovación de placas, la licencia de conducir; además el pago de parquímetros por estacionarse en ciertos lugares de la vía pública y el carísimo impuesto a la gasolina, que de un precio de mercado por cada litro que debería estar alrededor de los 13 pesos, con el impuesto llega hasta los 19.88 pesos, dos centavos más, dos centavos menos.

Si la persona viaja fuera de su ciudad debe pagar las cuotas de autopistas, muchas de las cuales son sumamente altas.

Es difícil encontrar un país donde tan solo por tener u usar un vehículo se pague tanto.

DESVÍO Y OPACIDAD DE LOS IMPUESTOS MUNICIPALES

Como si los cobros fueran pocos, gran parte de éstos se desvían hacia el verdadero propósito para el que fueron cobrados y no existe una rendición de cuentas sobre los mismos, lo que se presta a la corrupción y aplicación incorrecta del dinero público.

En una reciente confrontación entre el gobierno municipal que preside Jorge Zermeño Infante con la asociación Consejo Morelos Centro Histórico, A.C., con documentos en mano le demostraron al alcalde que la mayor parte de los 17 millones 318 mil pesos que se recabaron en 2018 por el concepto de “mantenimiento y conservación del centro histórico”, fueron desviados y aplicados en otras obras, las cuales no fueron siquiera licitadas, abultando los costos de las mismas.

Jesús Héctor de la Garza Villarreal citó algunos ejemplos concretos de gastos que además de ser una desviación resultan exagerados, como el de 3 millones 845 mil 619 que supuestamente se invirtieron en la rehabilitación del área deportiva en la Alameda Zaragoza.

Al ingresar al portal de transparencia para verificar en qué términos se dio el contrato, cómo se licitó, qué compañía lo hizo y qué partida se hicieron de gasto, no hay absolutamente nada de información al respecto.

En la misma Alameda Zaragoza se gastaron 624 mil pesos sólo en el retiro de escombros y un millón 648 mil 688 pesos en compra de materiales para mantenimiento del llamado Lago Coahuila y material para piso cerámico del mismo, pero no existe información específica en el Portal de Transparencia.

Esta misma falta de información es una constante en todas las obras de remozamiento que realizó el gobierno municipal el año pasado en plazas y parques de diferentes colonias de la ciudad.

En el caso específico del centro histórico, la asociación Consejo Morelos revisó renglón por renglón y hay evidencia de que la mayor parte de los 17 millones 318 mil pesos no se aplicaron en el centro histórico como tal, exceptuando algunas obras menores de mantenimiento.

La Alameda Zaragoza, donde se realizó el gasto más importante, no pertenece al centro histórico, pero además dichas obras fueron presentadas como parte de la inversión pública general del año pasado.

En el presupuesto del centro histórico se incluyó la colocación de pintura sobre la plancha de la Plaza Mayor, algo completamente innecesario y que además viola el reglamento que rige a la Plaza Mayor y el edificio de la presidencia municipal.

Al día siguiente Jorge Zermeño se defendió atacando personalmente a Jesús de la Garza Villarreal como empresario, señalando que tiene un hotel cerrado (El Palacio Real), que tiene un edificio en construcción abandonado desde hace cincuenta años en la esquina de la plaza de armas y otro hotel (El Galicia), a un costado de la misma plaza, al cual le retiraron los anuncios contaminantes y el empresario ni tan siquiera ha pintado las áreas de donde se retiraron.

Todo esto es cierto, pero no es un argumento sobre el tema en discusión: la aplicación de los 17 millones 318 mil pesos que debieron destinarse al centro histórico.

Zermeño Infante se refirió, por ejemplo, a la inversión de 20 millones de pesos en redes de drenaje y líneas de agua potable en el Cerro de la Cruz, pero éste no pertenece a lo que está considerado como el centro histórico, además de que son obras que competen específicamente al SIMAS, sobre las cuales tampoco hay información específica en el Portal de Transparencia.

Al momento de justificarse ante los señalamientos, el alcalde se contradijo con el listado de obras que había proporcionado previamente el tesorero municipal, Jaime Hernán Sirgo, a través de un oficio fechado el pasado 6 de febrero, en las cuales incluyó otras obras para justificar el gasto, como las referidas de la Alameda Zaragoza.

Si se revisara cada uno de los conceptos de cobro que se realizan anualmente a los ciudadanos, como los de pavimento, alumbrado público, limpieza, uso del drenaje, bomberos, DIF municipal y demás se presentaría una situación similar.

Tan solo por el cobro de pavimento el gobierno municipal espera recaudar en 2019 entre 30 y 35 millones. El cobro de limpieza se estima en una cantidad similar, montos muy considerables sobre los que habría que desglosar su aplicación.

La asociación Consejo Morelos Centro Histórico, A.C., con documentos en mano le demostraron al alcalde que la mayor parte de los 17 millones 318 mil pesos que se recabaron en 2018 por el concepto de “mantenimiento y conservación del centro histórico” fueron desviados y aplicados en otras obras, las cuales no fueron siquiera licitadas y son poco transparentes.

DESORDEN EN EL GASTO

Para el presente año de 2019 el gobierno municipal de Torreón ejercerá un presupuesto de 2 mil 558 millones de pesos, más 131 millones del COPLADEM, que son recursos federales asignados.

Además de este presupuesto autorizado por el Congreso del Estado, el ayuntamiento tiene durante el año otros ingresos importantes, como el de cobros diversos, entre ellos las infracciones de tránsito que se han convertido en una fuente recaudatoria y pueden ascender hasta 40 millones de pesos anuales adicionales, por citar uno de los renglones permanentes de ingresos no cuantificados.

Paralelamente, el SIMAS ejercerá un presupuesto de 749 millones de pesos en 2019, pero ha iniciado el año con una supuesta insolvencia financiera, por la cual la tesorería municipal le ha trasladado, indebidamente, 20 millones de pesos para el pago del servicio de energía eléctrica, completando un pago de casi 30 millones a la CFE.

Como ya se ha denunciado públicamente al interior del propio cabildo, existe un desorden financiero en el SIMAS.

La deuda con que se entregó el organismo a finales de 2017 fue de 158 millones de pesos, pero al cierre de 2018 la deuda había ya ascendido a 200 millones de pesos, con fuertes quejas de la ciudadanía por el mal servicio en varios sectores de la ciudad, inclusive colonias de clase alta que nunca habían tenido problemas de suministro.

Se debe tomar en cuenta que ya en 2018 el SIMAS ha dejado de pagar la concesión del contrato leonino de la planta tratadora de aguas residuales, lo que le significa un ahorro muy importante cercano a los 60 millones de pesos anuales.

Oficialmente el SIMAS ha informado que en 2018 se invirtieron 149 millones 407 mil pesos en obras de drenaje, líneas de agua potable y mantenimiento a pozos, tanques y cárcamos sanitarios y pluviales, pero, como en el resto de la administración municipal, no hay transparencia en la asignación de contratos y en los costos de las obras realizadas.

Baste citar un ejemplo. El SIMAS afirma que gastó en 2018 la cantidad de 20 millones 788 mil pesos en el mantenimiento de 65 pozos. Al inicio de 2018 se lanzó una licitación para este servicio, el cual, por razones que no fueron dadas a conocer, se declaró no válido. La empresa que presentó la mejor postura cotizó en 9 millones 800 mil pesos, pero el gerente del SIMAS, Juan José Gómez Hernández, afirmó públicamente que requerían 16 millones para el mantenimiento de los pozos; 4 millones 800 mil pesos menos de lo que finalmente se gastó.

Durante el verano de 2018 varios sectores de Torreón tuvieron inundaciones, de proporciones que no se habían dado anteriormente. Parte del problema se debió a lluvias extraordinarias, pero otra parte a ineficiencia por parte del SIMAS, aunque este último factor nunca fue reconocido.

El paso a desnivel del llamado “Nudo mixteco” se inundó, lo que no había sucedido anteriormente. La razón fue que había sido desmontada una de las bombas de extracción para colocarla en otras instalaciones, justo cuando se dieron fuertes lluvias, provocando la inundación debido al descuido del personal técnico del SIMAS.

Para evitar la utilización de gran parte del gasto municipal en obras públicas de “hermoseamiento y rehabilitación de plazas públicas”, cuyas obras no se licitan y son notoriamente infladas en cuanto a sus costo, el gobierno estatal le propuso al gobierno de Torreón la implementación del programa “vamos a michas”, con el cual cada parte aportaría 200 millones de pesos, pero destinado todo a obras de pavimentación y drenaje, la principal demanda ciudadana.

Hay colonias de nivel medio y medio alto donde hace décadas no se repara a conciencia el pavimento, mientras que en una gran parte de las colonias populares hay un deterioro mucho mayor.

Así, la ciudadanía no recibe la calidad de servicios por los que paga, y le cobran impuestos desmedidos por casi todo.

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