¡Que te los cuide su abuela!

Por: Marcela Valles

Hasta ahora sólo la voz de AMLO se escucha en su gobierno, pero cuando ocasionalmente intervienen algunos de sus secretarios de Estado muchos cometen pifias bastante lamentables.  En este caso le tocó a Carlos Urzúa, Secretario de Hacienda, quien declaró en torno al fuerte y polémico recorte a los subsidios de las estancias o guarderías infantiles, que afectan a cerca de 300 mil madres de familia, una gran parte de ellas madres solteras que tienen que trabajar.

Con desparpajo y no poca sorna, el Secretario de Hacienda confirmó que no habrá más dinero para las estancias y el recorte se quedará como está, al pasar de 4 mil a sólo 2 mil millones de pesos en números cerrados.

Como en todo, la justificación tiene un fundamento que se ha vuelto la defensa de muy controvertidas decisiones financieras: la corrupción de los políticos del neoliberalismo, lo que, al menos en este caso, es un mal argumento que además no se toman ni la modestia de documentar con cifras y nombres.

Tampoco existe una fundamentación del porqué cambiar una política del Estado en un aspecto tan relevante, que perjudicará de manera directa a las madres y padres de los niños, pero además pretende reforzar un esquema familiar en el que las mujeres mayores juegan un rol de atención injusto, dada su edad y en consecuencia su estado físico, además de violentar sus derechos básicos.

Explicó que la ayuda para niños no discapacitados baja de mil 900 pesos bimestrales a mil 600 pesos, mientras que la ayuda a niños discapacitados se mantiene en mil 900 pesos; se recortan 300 pesos que, afirmó explícitamente, serán entregados directamente a las familias, pues de esta forma inclusive los niños podían ser cuidados por sus abuelas y estarían hasta mejor cuidados.

Semejante disparate no sólo fue suavizado o inclusive aclarado por el propio AMLO en su conferencia matutina del 7 de febrero, sino que lo apoya y lo ratifica como una nueva política del Estado: los niños estarían mejor cuidados por sus abuelas, como si las abuelas fueran niñeras.

Está bien que tanto el presidente como el secretario son hombres viejos, que crecieron en una sociedad tradicional, pero eso no justifica lo anacrónico e insensible de sus afirmaciones, que ven a las mujeres de la tercera edad como empleadas de los hijos, en lo que es efectivamente un fenómeno que se da mucho en los medios populares más pobres, de ahí la existencia de programas como el de estancias infantiles al que le han recortado el presupuesto.

Además siendo Urzúa el Secretario de Hacienda, las cuentas no le cuadran. Si el recorte es del 50% del presupuesto que se ejercía, cómo es que sólo disminuirá 300 pesos y estos se entregarán directamente. No hay lógica y las estancias infantiles están en problemas.

UNA IDEA OBSOLETA E INJUSTA DE LAS MUJERES

Éste es un tema muy sensible que afecta de manera directa al sector más desprotegido de las  mujeres en México, el cual se habían comprometido a atender más ampliamente como una promesa de campaña, pero ahora salen con la historia de que le recortaron un 50%, como muchos otros recortes que han hecho a organismos y programas gubernamentales que eran de un alto beneficio social y político.

La nueva política gubernamental contradice a los sectores más progresistas de la sociedad mexicana, que se muestran cada vez más decepcionados de un presidente que adopta políticas públicas sin tan siquiera fundamentarlas, pero que además revierte logros que son muy importantes, al mismo tiempo que muestra una gran ignorancia sobre lo que es un Estado de bienestar, el cual, según lo ha afirmado, pretende implantar en México tomando como referencia los países nórdicos.

El gobierno no fundamenta con datos duros la corrupción de la cual habla para pretender justificar el entregar de manera directa el dinero a las familias, que por cierto será menos del que han anunciado, pero el único dato que ha trascendido es que las anomalías detectadas alcanzan a tan sólo un 3% de todas las estancias que operan en el país y, si hubiera vicios o anomalías, la obligación gubernamental es corregirlas, pero no eliminar el sistema mismo de estancias, retirando la mitad del subsidio y haciendo que ahora el servicio se tenga que privatizar más, cuando es el Estado el que tiene la obligación de proporcionarlo.

Hay malestar muy fuerte entre las 300 mil madres que gozaban de ese servicio, pero además los expertos muestran preocupación por la forma en que AMLO está tomando decisiones en éste y otros asuntos socialmente delicados.

Existen fuertes dudas inclusive de que el recorte original a las estancias infantiles estuviera contemplado como esta nueva política que han anunciado, porque la disminución de los recursos a la mitad se sostiene.

Suena muy inquietante que implementaron tal política primero, para justificar al recorte mismo y, segundo, aprovechar la situación para poner en funcionamiento otro programa asistencialista que manejan como entrega de dinero a las familias, atentando contra un servicio que es obligación del estado proporcionarlo, de manera profesional, normado y supervisado.

Después de la opinión de todos los expertos en el tema que se han mostrado contrarios a la medida, sólo se puede entender lo de las abuelitas como una estupidez.

El nuevo gabinete está plagado de ancianos, habrá que ver si ellos pondrían a sus esposas a cuidar niños de 2, 3 o 4 años.

La improvisación y la contradicción son ya, sin duda, signos del nuevo gobierno, del cual hasta algunos de sus aliados más cercanos comienzan a cuestionar, como es el caso del Partido del Trabajo, que está abiertamente en contra de lo que se acaba de anunciar sobre las estancias infantiles.

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