¿Hacia dónde va la nueva política cultural?

¿Hacia dónde va la nueva política cultural?

Por: Lucila Navarrete Turrent

Doctora en Estudios Latinoamericanos

Universidad Nacional Autónoma de México

Periodista e investigadora torreonense

En diciembre hubo enojo del gremio cultural; indignaba que el nuevo gobierno de izquierda no sólo no destinara más recursos a la cultura, sino que además la castigara. Se argumentó que a pesar del recorte, ahora la inversión en realidad sería más efectiva, pues ya no habría desvíos ni corrupción; sin embargo, los severos cuestionamientos del gremio lograron un incremento al presupuesto. Estos ajustes perfilaban ya que la cultura no quedaría exenta del plan de austeridad, con políticas que apuntan más al mayor beneficio social y menos al sobreestímulo personal y la justificación de gastos. La periodista Lucila Navarrete indaga en los pormenores de esta nueva política cultural.

A mediados de diciembre del año pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público dio a conocer el Paquete Económico para el Ejercicio Fiscal 2019, con el que el gobierno entrante mostraba por primera vez su proyecto político para todas las instancias y áreas de gobierno.

Dos sectores estrechamente vinculados, el educativo y el cultural, parecían verse desfavorecidos. En el caso del último se establecía una disminución del 7.6% del presupuesto en relación al monto del 2018. El descontento no se hizo esperar y pronto acapararon la atención las protestas que, frente a la Cámara de Diputados, encabezaron celebridades como Diego Luna, Daniel Giménez Cacho, Alfonso Cuarón y Daniel Cosío. Alegaban que: “La cultura es un derecho, no un ornamento”, y pedían “Presupuesto digno ya”.

Quienes obtengan becas del FONCA, dirigido por el escritor capitalino, deberán retribuir socialmente con actividades relacionadas con su proyecto.

Días después, la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, anunció las correcciones a la partida, aclarando que se destinarían 500 millones de pesos extra a los 12 mil 394.10 millones estipulados en el Proyecto de Decreto. Los Programas de Apoyos a la Cultura, como el de Festivales Culturales y Artísticos (Profest), el de Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) y el de Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE) serían los beneficiados con el incremento. Un comunicado oficial decía que el incremento no eximía el plan de reducir “los gastos administrativos y superfluos como renta de automóviles para altos funcionarios”, en aras de alinearse al plan de austeridad anunciado desde la campaña de AMLO, y que ya comenzaba a concretarse a través de la Ley de Remuneraciones.

Mario Bellatín

Un replanteamiento del sistema de becas

A principios de diciembre, la antropóloga Lucina Jiménez, recién nombrada para la dirección del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) decía que su agenda le daría prioridad a la cultura como un derecho a la diversidad, y asimismo sería receptiva a las voces de todos aquellos que forman parte de la vida artística del país, especialmente trabajadores, investigadores y creadores.

El pasado 12 de diciembre, Mario Bellatín asumió el cargo como titular del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). Durante la toma de protesta el escritor de Salón de belleza señaló que la cultura debe considerarse como una instancia “que juegue un papel con la realidad inmediata”.

En sintonía con declaraciones posteriores de la senadora Jesusa Rodríguez, Bellatín precisó que su organismo buscaría reestructurar los nuevos ejes en torno a “la retribución social”. Esta actividad forma parte de la normatividad de las convocatorias del FONCA, y consiste en que los becarios brinden actividades desinteresadas a la sociedad, que estén vinculadas con el proyecto desarrollado durante el periodo del apoyo. En palabras de Bellatín, se busca “atender la realidad inmediata” a través de un cambio en la concepción de los sistemas de becas que dejen de reproducir privilegios.

En vísperas de Navidad, la senadora de la Comisión de Cultura, Jesusa Rodríguez Ramírez, señaló que el sistema de becas del FONCA fue creado desde 1989 para cooptar a los artistas y hacerlos depender de la ideología de Estado. Dijo que durante décadas el gremio cultural no se ha preocupado en voltear a las comunidades. “El único artista que vale la pena es el que está con su pueblo y el que trabaja para su pueblo”, dijo la también promotora del teatro del Siglo de Oro, apelando a las palabras de Diego Rivera para responder a las quejas de las celebridades que se manifestaban en contra del recorte. Para la senadora los artistas carecían de enfoque crítico, así como de una postura en la que manifestaran su pensar sobre los vastos sectores marginados que “vienen de abajo y son los de más vanguardia y resistencia”. El sistema de becas del FONCA, a su parecer, ha reproducido un arte elitista desvinculado de la realidad y sin compromiso social.

Dijo Jesusa Rodríguez, senadora de la Comisión de Cultura, que el FONCA fue creado desde 1989 para cooptar a los artistas y hacerlos depender de la ideología de Estado, que durante décadas el gremio cultural no se ha preocupado en voltear a las comunidades. “El único artista que vale la pena es el que está con su pueblo y el que trabaja para su pueblo”.

Lo anterior se une a otros aspectos cuestionables sobre la gestión de dichas becas, como la de Creadores Eméritos y el Sistema Nacional de Creadores (SNC) que, tras el incremento al salario mínimo aumentarán significativamente con respecto al año anterior. Un Creador Emérito, por ejemplo, estará recibiendo 61 mil 200 pesos mensuales, en comparación con los 53 mil pesos del 2018.

En días pasados la periodista Blanca González decía para Proceso, que los miembros del SNC “pertenecen a establos galerísticos de prestigio y cuentan con un mercado satisfactorio”. Aunque lo cierto es que muchos de los beneficiarios han escrito grandes obras durante el periodo del apoyo -como es el caso de Elena Poniatowska, Vicente Leñero, Mario Lavista o el mismísimo Salvador Elizondo que perteneció a la primera generación de becarios en 1989-, no deja de ser un sistema de reproducción de castas.

En el número 315 de Revista de Coahuila (diciembre de 2017) presentamos un balance sobre la experiencia que algunos becarios de nuestra región tuvieron durante la convocatoria 2016-2017. Malos tratos, retraso en los pagos, escaso reconocimiento, desorganización en los encuentros, informalidad de los tutores y exceso de trámites fueron algunas de las quejas recurrentes que los artistas entrevistados señalaron, quienes recibieron 48 mil pesos ¡anuales! en la categoría “jóvenes creadores”, y 72 mil, también anuales, en “creadores con trayectoria”. En muchos de los casos, estos estímulos representan la única vía para que los creadores desarrollen su talento, como ocurre en La Laguna, una región alejada de las ciudades con mayor profesionalización artística.

Lo anterior es un indicador de la polarización y la falta de mecanismos para democratizar los apoyos y evitar que la cultura siga siendo oligárquica.

El sistema de becas del FONCA, a su parecer, ha reproducido un arte elitista desvinculado de la realidad y sin compromiso social.

Vinculación Cultural y “Alas y raíces” dentro del plan “comunitario”

El 8 de enero la Secretaría de Cultura anunció dos nuevos nombramientos al interior de la Dirección General de Vinculación Cultural, encargada de programas como en el de Apoyo a las Instituciones Estatales de Cultura (AIEC) y el Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE), ambos beneficiados por los 500 millones extras que anunció Frausto tras la corrección al presupuesto.

Esther Hernández estará a cargo de esta instancia y, debajo de la suya, la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil “Alas y Raíces”, que dirigirá Antonio Rodríguez “Frino”, el también lagunero y autor de El vuelo de Cliserio.

El músico y escritor torreonense, dirige la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil “Alas y Raíces”

Antonio Rodríguez “Frino”

En el marco del nombramiento de “Fino” se hizo énfasis en que su instancia fortalecerá la vinculación cultural con los estados a nivel comunitario y en materia infantil. Esto es, como lo ha insistido Alejandra Frausto, el centro de la política cultural del sexenio. En entrevista para Revista de Coahuila, se le cuestionó a Frino cómo piensa hacer operativo eso que llaman la “vinculación cultural hacia abajo” y qué entienden por “comunitario.

“Por comunitario entendemos”, dijo Frino, “un proceso en el que el grupo de personas afectadas participan en el diagnóstico, el diseño y la implementación de un proyecto destinado a resolver un problema o lograr la satisfacción de una necesidad de su comunidad”. Señaló que el papel de “Alas y Raíces” será “el de proveer a los miembros de la comunidad las herramientas críticas para poder llevar a cabo ese proceso”.

Respecto de los programas que coordinará: Semilleros Creativos, Territorios de Paz y Misiones Culturales, dijo que su “diseño está aún en proceso” y que “la CNDCI Alas y Raíces contribuirá principalmente con talleristas, promotores, capacitación y artistas cuando se requiera. La idea es iniciar en los municipios más vulnerables en términos de violencia y pobreza”.

No obstante, se abstuvo de responder más, especialmente en relación a la inquietud de este espacio de saber por qué trabajarán desde lo nacional hacia lo local, tal como señaló Antonio Roríguez “Frino” durante la toma de protesta. ¿No representaría esto la reproducción de una lógica que, como siempre ha hecho, impone, en este caso, al interior de las comunidades? ¿Dónde quedará, entonces, la perspectiva “comunitaria” de su gestión? ¿Cómo se hará efectiva?

Entonces, ¿cuál es la política cultural?

¿Cuál es la política cultural del gobierno entrante? ¿Qué se espera, no sólo para el 2019, sino para todo el sexenio en esta materia? En varias ocasiones Frausto ha insistido que su agenda buscará generar una visión más justa y democrática de la cultura, que especialmente incluya a sectores marginados. Su equipo parece coincidir en el discurso de lo “comunitario”. El pasado 7 de enero la secretaria refrendó nuevamente que “por primera vez las comunidades serán parte fundamental de la estrategia cultural”, que su dependencia defenderá una agenda de derechos humanos. ¿Qué significa esto? En el nivel discursivo, entonces, parece haber consenso. Falta ver cómo se hará operativo.

En la próxima entrega, Revista de Coahuila divulgará una variedad de posturas de artistas regionales y nacionales sobre la nueva política cultural del gobierno morenista.

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